Compromiso

Ansiedad, alegría y cuidados, se conjugaron en la vuelta a clases

Los chicos de la escuela de La Rinconada volvieron a clases presenciales bajo estrictas medidas de seguridad.
lunes, 10 de agosto de 2020 08:35

El cielo aún conservaba estrellas y todavía faltaba para "aclararse". Las clases comenzaban 8.30 pero él puso sus pies en la escuela cuando el reloj marcaba las 7.50. Santiago Barros fue el primer alumno en llegar a la escuela José Rudecindo Rojo, en La Rinconada, Pocito, en lo que fue la vuelta a clases presenciales.

El pequeño tiene 11 años de edad, es el más chico de 3 hermanos y vive a más de 2 kilómetros del establecimiento educativo. Su papá tenía que ir a trabajar y tempranito subió a la moto con las ganas de reencontrarse con sus compañeros y "la seño".

"Tenia ganas de volver, me puse contento con regresar. Me dijeron que tengo que estudiar mucho si quiero avanzar. Me gusta matemática, me mandaron las guías y mi mamá la fotocopio", señaló el pequeño a Diario La Provincia SJ.

El alumno al llegar a la escuela fue recibido por el portero que ya tenía el establecimiento "reluciente" para recibir a los chicos. Con él trabajan otros 5 colegas que previo al inicio de clases fueron capacitados sobre cómo mantener todo con extrema higiene y seguridad en un contexto de pandemia.

"Preparando todo a consciencia, como si fuera la casa de uno manteniendo la limpieza y el orden para su seguridad. Enfocarse más que nada en las aulas y una limpieza un poco más ajustada que lo habitual", señaló el portero Guillermo Vega.

El regreso a clases presenciales comenzó este lunes con los chicos de 6to grado, pero no a curso completo sino con el 50% de los alumnos. Cada curso está integrado por 30 chicos, sin embargo volvieron al aula 15 por cada uno. 

El regreso estuvo cargado de expectativas pero también de consejos de los padres y extremando los cuidados sanitarios. "Decidí mandarlo porque es el último año. No estaba de acuerdo en mandarlo porque me daba miedo pero vamos a ver que pasa. Es el último año y no quiero que lo pierda. Lo que me da tranquilidad es que acá no hay circulación viral. Si se complica todo recién ahí lo saco", señaló Cinta Leiva, mamá del alumno Brian Cornejo, que fue el segundo chico en arribar a la escuela.

Al establecimiento llegó acompañado de su mamá en el colectivo y ya ahí los cuidados fueron extremos. "Me siento insegura en el colectivo porque todos tocan ahí. Pero él trae alcohol en gel, jabón liquido, toallita, otro barbijo", agregó la mamá que despidió a su hijo desde la puerta de la escuela.

Una vez que entraban los chicos al edificio, un policía le tomaba la temperatura y luego le colocaban alcohol en gel en las manos. Finalmente un enorme cartel les daba la bienvenida y la docente los recibía en el aula con una enorme sonrisa.

Los sentimientos se conjugaron entre toda la comunidad, rogando que a partir de ahora el estatus sanitario no se altere para que así no se interrumpa el cursado y las clases presenciales.

 

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