Situación

A pesar de una leve reactivación, los negocios de alquiler de vestidos no se recuperan de las perdidas

Los comerciantes han recurrido a la reducción del servicio, despido de personal e incluso a la venta de pertenencias para afrontar la crisis.
miércoles, 27 de enero de 2021 00:00
miércoles, 27 de enero de 2021 00:00

La Galería Estornell es ampliamente conocida por la comunidad sanjuanina por sus locales de venta y alquiler de trajes y vestido para fiestas. Este lugar que solía ser muy concurrido para fiestas de fin de año, particularmente por egresados de las escuelas de la provincia, hoy está desolado. Con poco tránsito de personas y muchos locales cerrados, este emblemático lugar se encuentra a las sombras de la pandemia. Aunque han recibido ayuda del gobierno y hay una reactivación leve en el sector debido a las fiestas familiares, son muchos los costos que aún tienen que afrontar, incluso han tenido que despedir a parte de su personal.

“Ahora se está moviendo. La gente ahora tiene miedo de comprometerse porque no sabe si esto va a seguir o no va a seguir. En marzo teníamos muchísimos vestidos señados, pero todo se paró con la cuarentena”, expresó Gladis Masut propietaria de Leche y Miel, un negocio de alquileres con 15 años de trayectoria.

En el mismo sentido, David Gramajo, uno de los propietarios de Vanesa Novias declaró que “recién se ha activado en noviembre y diciembre, se ha podido trabajar, tratando de cubrir los costos de los meses anteriores”. “La gente ha tenido eventos atrasados que han podido concretar, siempre con el protocolo de reunión familiar. Lo que hemos tenido son casamientos con grupos familiares reducidos”, explicó.

La situación se torna dramática ya que varios han puesto en venta el negocio después de tantos años de trabajo. Locales cerrados o con días y horarios específicos de atención, son las modalidades que los comerciantes han tomado forzados por las medidas sanitarias que perjudican al sector. “Hay varios cerrados, pero estamos tratando de subsistir. Algunos han cerrado algunos días y estamos con lo mínimo. Estamos esperando que se revierte la situación porque son muy pocas las fiestas que hay”, agregó Gladis Masut y explicó “que hay que pagarles a los empleados, pagar la luz, las expensas, la AFIP y las cargas sociales”.  “He tenido ocho meses cerrado el negocio y todos quieren cobrar los ocho meses, eso es imposible”, lamentó.

Y aunque en ambos locales han recibido el ATP por parte del gobierno, han tenido que prescindir de gran parte de sus empleados porque aun así, no han podido afrontar los costos. “Nosotros tuvimos que echar empleados, pagando como dice la ley. Teníamos una planta permanente de ocho personas, ahora somos dos: yo y mi señora, y momentáneamente intentamos incorporar a los mismos empleados a medida que haya trabajo”, expuso David.

Una realidad similar ha tenido que atravesar Gladis, propietaria de Leche y Miel: “yo llevo como 15 años y es una pena porque nos aprietan por todos lados, por más que nos ayuden con el ATP la otra parte hay que pagarla. Tuvimos que despedir empleados. Ahora solo tengo tres cuando en la temporada alta he tenido más de 15”.

Desesperados, muchos se han endeudado y hasta han pensado en cambiar de rubro. Con alquileres que rondan los 50 mil pesos los comerciantes no llegan a cubrir los costos. “El alquiler es un costo muy alto ya que para mantener esta empresa necesitas tener entre 100 y 150 mil pesos de ganancia. Hemos solicitado un préstamo del gobierno que a partir de este mes lo estamos devolviendo y el ATP lo recibimos dos meses”, aseguró David, que incluso mantiene los precios de marzo del 2020, a pesar de la suba de los costos.

Incluso han recurrido a sus propias reservas para sostener un negocio que ya no es rentable. “Estamos vendiendo cosas para poder pagar, sino tenemos que cerrar ya. Tengo otros negocios y el total se me hace un montón. ¿Cómo vamos a salir de esto? No sé, pero vamos a luchar hasta lo último. Esperamos que este 2021 sea mejor”, finalizó.
 

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