Historia

Depositaron su fe en el Gauchito Gil y con mucho esfuerzo se convirtieron en uno de los parripollos más elegido

El puesto de venta de pollos al paso está en calle San Miguel y 5, en Rawson. El emprendimiento familiar
lunes, 05 de agosto de 2019 00:00
lunes, 05 de agosto de 2019 00:00

La fe los moviliza e impulsados por ésta junto con muchas horas de trabajo, pudieron crecer con un parripollo. Leonardo Gallardo y Alejandra Videla son padres de cinco hijos de 20 a 4 años de edad y en un momento difícil decidieron colocar un pequeño puesto de venta de pollos al paso en calle San Miguel y 5, en Rawson. Adelante del puesto ubicaron una mesa con la figura del Gauchito Gil en el centro y encabezando el trabajo. Hoy es uno de los emprendimientos de su tipo más grande de la zona y su crecimiento está apoyado en la devoción.

"Esto empezó como una salida laboral porque no había trabajo. Decidimos con mi señora iniciar un proyecto de trabajo, junto con mi cuñado, y nos pusimos a trabajar", comenzó relatando Leonardo Gallardo a Diario La Provincia SJ.

Fue en agosto del año pasado y todo el emprendimiento lo empezaron con una caja de pollos a la parrilla. Ahora cada fin de semana preparan de 10 a 15 cajas con pollos, lo que equivale a más de 100 unidades, y el crecimiento no se detiene. "Se trabaja mucho para llegar a vender sábado y domingo, trabajamos toda la semana. Hay fines de semana que se venden más que otros y ahora se agranda la venta poniendo matambres a la pizza y lechon", agrega Alejandra.

Pero todo nació apoyado en el Gauchito Gil. "La devoción a él nació por una promesa que mi hermano hizo con su hijo que estuvo internado en grave estado y el Gauchito la cumplió y lo sacó adelante. Luego nosotros hicimos una promesa por él porque estaba pasando una mala situación", recordó Leonardo con los ojos brillantes y reservando lo que pasó para la intimidad de la familia. 

Hoy, el ahijado de Leonardo tiene 6 años y goza de muy buena salud. Por su parte, su hermano ya hace un año y medio que pudo salir adelante y el Gauchito Gil llegó como obsequio de él. "Cuando pasamos algo mal nos enfocamos en el Gauchito y se cumple lo que le pedimos. Estamos muy agradecidos", indicó.

Junto a Leonardo y Alejandra trabajan Adrián Castro y Maira Salina, vecinos de ellos en Rawson, quienes colaboran en todo momento y si bien no comparten la religión, el respeto, la confianza y la dedicación es lo que los une. 

 

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