Planificación estratégica

El autor del artículo propone que la acción de planificar debería prepararnos para los cambios y no pretender desconocerlos. Además de realizar un aprendizaje de los errores cometidos.
domingo, 07 de julio de 2013 05:57
domingo, 07 de julio de 2013 05:57

Por Raúl Moreno. Contador Público. MBA

Si hay algo infinitamente interesante en la concepción humana es que somos seres capaces de desarrollarnos sin límites. Está en nuestra voluntad decidir libremente hasta dónde queremos llegar en ese desarrollo, cuánto queremos aprender y en qué medida pensamos madurar.

 Como ya sabemos, hay dos maneras de aprender, en forma científica o en forma empírica. La mayor parte de los conocimientos que adquirimos en la vida, lo hacemos en forma empírica y seguramente, será la mejor forma de aprender, ya que vivimos aprendiendo de las cosas que nos pasan en lo cotidiano. Sin embargo, esta es la vía más costosa, pues, el costo de los errores cometidos puede ser muy alto, mientras más importantes sean las decisiones que tomemos.

 El gobierno de San Juan ha presentado recientemente un Plan de Planificación Estratégica que va a estar diseñado por un Consejo de asesores especializados en la materia.

La estrategia se sustenta en el arte de planificar y planificar significa interpretar qué nos va a pasar en el futuro e intentar tomar las acciones necesarias para que lo que nos pase en el futuro no nos afecte. Lo cierto es que nadie puede planificar una serie de acciones para el futuro si no tiene en cuenta, al menos, las enseñanzas y los errores cometidos en el pasado.

  En mi modesta opinión, si alguna enseñanza podemos capitalizar de los últimos acontecimientos que vivimos localmente es que, en este mundo cambiante, nuestra mejor estrategia debería ser prepararnos para los cambios y no pretender desconocerlos.

 Sabemos ahora que, por más honestas intenciones que cualquier actividad pueda tener, no nos podrá garantizar la estabilidad que deberíamos buscar para el desarrollo sustentable de toda la comunidad.

Y cómo nos preparamos para los cambios si no sabemos cuáles serán y cuándo van a surgir? Lo más sano en todos los casos es minimizar los riesgos y atomizar los factores de poder que puedan llegar a modificar su comportamiento. Quien no ha escuchado el dicho, tan vulgar como cierto, de que no es bueno poner todos los huevos en la misma canasta.

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