Baby Boxes

Polémica en China por el uso de cajas especiales para abandonar bebés

Varias ciudades comenzaron a usar cajas con incubadoras para evitar que los chicos mueran en la intemperie. Tienen una alarma que suena a los pocos minutos de realizado el abandono para que la gente sepa que que contienen una criatura.
domingo, 12 de enero de 2014 12:10
domingo, 12 de enero de 2014 12:10
A primera vista, parecen quioscos con diarios, bebidas y tarjetas de recarga de celulares, como los que usualmente se encuentran por las calles chinas.

Pero una mirada cercana revela la diferencia: tienen dos incubadoras que se abren mediante una ventanilla y que mantienen una temperatura de 32°5. Van acompañadas de un botón, que al ser oprimido activa una alarma que sólo suena diez minutos después, tiempo suficiente para que aquel que abandona al niño no sea visto por el personal de los servicios de asistencia social que lo recogen.

Los quioscos, que cuestan a las alcaldías locales alrededor de 10 millones de yuanes (1,6 millones de dólares), son conocidos en mandarín como "islas seguras para bebes".

Son una moderna réplica china de las "baby boxes" o ventanillas de bebes, introducidas en el medioevo europeo pero retiradas de las calles a finales del siglo XIX, porque atentaban, según se creía, contra la moralidad y la seguridad infantil.

Hoy, si bien son aún blanco de fuertes críticas -incluso de las Naciones Unidas, que defienden el derecho de los niños de conocer a sus verdaderos padres-, fueron reintroducidas en países como Alemania o República Checa.

En China, son consideradas por algunos como una salvación para aquellos chicos que, de otra forma, terminarían en la intemperie.

En 2012 fueron abandonados 570.000 chicos en China, un 11% más que los registrados el año anterior, según el Ministerio de Asuntos Civiles. De éstos, 100.000 fueron a parar a manos del Estado, mientras que los otros 470.000 no figuran dentro del sistema y se desconoce su paradero. Se cree que decenas de miles murieron antes de poder ser asistidos.

Muchos chicos son dejados en las calles debajo de puentes o entre los tachos de basura. En mayo pasado, la noticia de una madre soltera en la provincia de Zhejiang, que arrojó en una letrina a su bebe recién nacido, conmocionó a China.

Los vecinos escucharon los llantos del bebe, atrapado en una tubería de un baño de acceso común y, finalmente, fue salvado por los bomberos.

 

Fuente: La Nación

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