El folklore sanjuanino atraviesa un profundo dolor tras la muerte de Horacio Villafañe, más conocido como el Chango Huaqueño, una de las voces más queridas y emblemáticas del norte provincial. Su fallecimiento se produjo en la madrugada de este lunes, y fue confirmado por medios departamentales.
Conocido por su carisma, su talento y su compromiso con la cultura jachallera, el Chango dejó una huella imborrable en la música popular. En diálogo con Radio Sarmiento, su amigo y colega Javier Seguin compartió detalles conmovedores sobre los últimos años y días de vida del artista.
“Para quienes compartimos tantas cosas con él, el Chango no ha muerto, se fue de Jáchal”, expresó Seguin.
“Después de la pandemia vivió momentos difíciles. Cayó en una depresión fuerte, pero con el esfuerzo de muchos logramos que volviera a los escenarios. Lo llevé a festivales como el Carneo Español, a Huaco, a la Fiesta de la Tradición. Siempre le dije que quería hacerle un homenaje en vida”, recordó.
Villafañe había atravesado problemas de salud en los últimos tiempos, especialmente complicaciones renales severas. Según contó Seguin, “le hacían diálisis día por medio; la última fue el viernes. No estaba internado, pero pasaba cuatro horas conectado a la máquina. Se cuidaba mucho, la estaba peleando”.
A pesar de los problemas físicos y anímicos, el artista seguía componiendo. “Le quedaron no menos de una docena de temas sin grabar. Siempre fue grande, no solo por lo que escribió, sino por lo que significó para todos nosotros”, destacó su compañero.
El Chango Huaqueño se convirtió en un símbolo de la identidad jachallera. Hoy, con su partida, el folklore pierde una figura entrañable, pero su legado seguirá vivo en las canciones, en la memoria del pueblo y en el corazón de quienes compartieron su camino.