Historia

Una tradición que se mantiene: el trabajo detrás del corso de Carnaval de Carpintería

Más que solo un desfile de alegría y color, el corso de Carnaval es el corazón de una tradición arraigada que ha perdurado por más de medio siglo, gracias al esfuerzo y la dedicación de toda la comunidad.
lunes, 12 de febrero de 2024 17:06
lunes, 12 de febrero de 2024 17:06

Desde los últimos días de diciembre, los habitantes de Carpintería se ponen manos a la obra con un único propósito: hacer que el corso sea inolvidable. Con aproximadamente 60 personas trabajando incansablemente, desde hace dos meses, se confeccionan trajes, se decoran carruseles y se prepara cada detalle con esmero y pasión. Para la celebración se esperan casi 10.000 personas. 

Desde que tengo memoria, el corso se trabaja con mucho sacrificio para realizarlo. Lo hacemos todos. Aproximadamente 60 personas empiezan desde los últimos días de diciembre a diseñar los trajes, a decorar los carruseles y otros preparativos para que todo salga como lo esperamos”, dijo el presidente de la Unión Vecinal de Carpintería, Marcelo Moreno, a Diario La Provincia SJ.

"El corso se trabaja con mucho sacrificio, pero también con alegría. Es una tradición que nos une como comunidad", compartió Marcelo Moreno y agregó: "Crecimos viendo cómo nuestros padres y abuelos se involucraron para que pudiéramos disfrutar de estas noches llenas de magia".

El esfuerzo no se limita al trabajo durante el día sino que las largas horas de preparación se extienden hasta altas horas de la noche, con cada miembro de la comunidad aportando su granito de arena. La solidaridad de parte del resto de los habitantes  se manifiesta en forma de donaciones de telas, materiales de decoración e incluso ingredientes para las comidas que se servirán durante el evento.

Es increíble como sin nada a cambio ellos están acá cumpliendo como si esto fuera un trabajo remunerado. Pero es algo que nos inculcaron nuestros padres y abuelos. Crecimos viendo cómo se involucraron de la misma forma para que disfrutemos de tres noches inolvidables”, dijo Marcelo.

Este año,  varias comparsas del departamento de Chimbas se sumaron al festejo debido a que el corso de su departamento no fue realizado. Para esto, pidieron otra ayuda más a los vecinos para pagar su hospitalidad completa. 

A pesar de los desafíos y las dificultades, el espíritu de la comunidad de Carpintería es inquebrantable. Este año, enfrentando una situación adversa, lograron obtener las habilitaciones necesarias de parte de la Municipalidad de Pocito para llevar a cabo un baile en el mismo establecimiento después del tan esperado corso. Las entradas según Marcelo se usarán para pagar los gastos de la Unión Vecinal en cuanto al sonido, luces y todo lo que necesiten para el mismo. 

Así, entre risas, música y el tintinear de los cascabeles, Carpintería celebra su corso anual, recordando y honrando las tradiciones que han mantenido viva su identidad a lo largo de los años. Con cada paso de baile y cada carroza decorada, la comunidad demuestra su compromiso con el pasado, el presente y el futuro de su pueblo.

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