Historias

Forjar caminos de la FNS: el refugio para mujeres en situación de violencia, cerca de estar listo

"Un refugio para el alma" se levanta en Valle Fértil y el grupo "Mujeres Unidas en lucha para la sanación del alma" se preparan para consolidar su comprometida misión.
domingo, 8 de octubre de 2023 15:15

En la Fiesta Nacional del Sol 2023 se llevó adelante "Forjar Caminos", una iniciativa en la que cada departamento presentó un proyecto social y/o cultural encabezado por mujeres. "Un refugio para el alma" que representaba a Valle Fértil ganó y recibió un premio económico que invirtieron en construir un hogar de tránsito para mujeres en situación de violencia de género. Ahora, están cerca de que sea una realidad.

El Refugio está en construcción y si bien pasó por parates, están trabajando a pleno para terminar la obra. “Con el dinero del premio, compré los materiales necesarios y solicité a la Municipalidad de Valle Fértil que colaborara con la mano de obra. Tuvo sus demoras por la rotura de una máquina necesaria pero ahora va adelante”, destacó Mariela Carabante, al frente del grupo y coordinadora de Hilar San Juan en Valle Fértil, a Diario La Provincia SJ.

Mariela, mostrando una etapa de la obra en marcha.

El proyecto contempla la construcción de una habitación amplia, un baño y una cocina comedor espacioso. Se levanta en un terreno con el que contaba Mariela para, así, invertir el premio en los materiales. El lugar, más allá de la disponibilidad, tiene como ventajas que allí se emplazó un vivero y también, está la posibilidad que aprendan de costura con máquinas overlock y rectas, al contar con espacio físico.

Queremos que quede terminado antes de diciembre. Seguramente faltarán los detalles y las instalaciones con cañerías, para lo que pediremos nuevamente apoyo al municipio”, afirmó.

Y sumó que “una vez que estas personas llegan al nuestro lugar, muchas necesitan la independencia económica. Les podemos enseñar a coser y emprender generando su propio dinero. También voy a armar un spa de campo con productos de cosmética natural y muchos servicios. En tanto, en Hilar San Juan, les enseñamos a tratar la lana, el hilado y tejido. Otra veta es la enseñanza de pintura, de la que me encargo. De esa forma, les damos un empujoncito para que, lo que generen, lo puedan vender en Hilar San Juan y ese dinero es de ellas. Todos los viernes, reciben su dinero”.

Además, con apoyo del municipio para el traslado, las talleristas de Hilar San Juan van a capacitar a las localidades de Valle Fértil. “Las encaminamos para que produzcan y además, logramos captar distintos casos para asistir”, dijo. En ello, resaltó que una radio de Astica les dan un espacio para hacer charlas y llegar a ellas. "Buscamos “cambiar cabezas” que vean otro modo de vida y que sepan que cada uno se tiene que respetar como persona. Además, eso que se aprende se transmite a los hijos para que no repitan patrones”, señaló.

Un compromiso titánico

"Soy la cara visible del grupo para que cada integrante vaya con la mirada atenta y no sean señaladas. Hay agresores que nos conocen, se esconden o tratan que delante de uno no pase nada. Por eso, tratamos de pasar desapercibidas para detectar situaciones. Estuve en lugares en los que pasan cosas (hechos de violencia) y tratan de cambiar las versiones delante de mí. En cambio, las chicas encuentran algo y se comunican con el resto del grupo para buscar la forma de abordar a la persona en situación de violencia", explicó Mariela.

Una tarde de spa, uno de los talleres del grupo.

A veces, las personas se acercan, le dan el dato a Mariela y hasta el contacto telefónico de la mujer en situación de violencia para que la ayude. Ella se comunica, le ofrece escucharla ya sea por teléfono o en un encuentro presencial. “A veces me dicen que no y, días después se comunican. Por eso, no las apuramos. Si en verdad lo necesitan o tienen miedo, sabemos que tomarán coraje. Cuando se acercan a nosotras, las aconsejamos y damos una guía de lo que pueden hacer. A veces, también trabajamos sobre por qué viven en esa situación. El solo hecho de hablar y desahogarse, les hace bien. Les hacemos ver lo perjudicial de no denunciar pero ellas deciden. Y hay casos en los que cuando una mujer toma coraje y denuncian, lo hacen otras afectadas también”, explicó.

En ese proceso, se hace un seguimiento y las integrantes del grupo están cerca de la persona; sobre todo si la situación no mejora. Mariela, que es oriunda de Rawson pero vive hace 30 años de Valle Fértil, agregó que muchas personas la contactaron en su trabajo para hablar de su situación. Si no quieren que se divulgue su caso, buscan la manera de encontrar el momento para reunirse. En situaciones extremas, hasta ayudaron a mujeres a dejar hogares violentos.

Me identifico con Los Simuladores ya que hacemos un operativo de precisión con los traslados de las personas y las llevamos a un lugar seguro. Es toda una logística”, señaló. Y destacó que no sólo han atravesado esas situaciones en Valle Fértil sino también en el Gran San Juan.

Tras contenerlas, también acompañan a la Comisaría, al área de Mujer municipal o al juzgado de Paz, según corresponda para denunciar. “En el municipio hay información y formularios que facilitan la denuncia”, agregó.

También destacó que las madres de hombres que sufren maltrato las buscan para pedir ayuda. “Nos preguntan qué pueden hacer. Hay casos en los que la violencia fue desmedida ya que, por ejemplo, arrojan elementos contundentes para lastimar. Como no dejan que la madre intervenga, nos convocan”, señaló.

Además, hacen una gran difusión de información en redes sociales sobre situaciones de violencia. “Esto lo realizamos desde hace muchos años. Al principio, encaré sola esta tarea en Valle Fértil y me corrieron de muchas casas. Luego, tras un caso que ocurrió en Valle Fértil, varias mamás nos unimos para apoyar a una. Desde entonces hacemos concientización para que no se naturalicen situaciones de maltrato. No son la normalidad”.

Talleres y seguimiento

En busca de distintas estrategias, Mariela le propuso a su equipo que recorrieran distritos para dar charlas. Las convocatorias no fueron lo esperado pero no se rindieron. Así fue como surgió la iniciativa de dictar talleres.

Crearon así “Una tarde de spa”, por ejemplo, para llegar a las adolescentes y jóvenes que se llevan, además, un regalito. Allí hacían desde tratamientos para uñas hasta pintura de mandalas. En ese clima de confianza, se generan las charlas y las mujeres cuentan sus experiencias. También tratan, destacó, que se lleven herramientas para tomar una decisión y una información valiosa. Es que entregan un imán con los datos de contacto con el grupo. “Una mujer nos llamó para advertir una situación de violencia hacia su vecina y actuamos. Nos llaman o contactan a cualquier hora; siempre estamos disponibles porque el tiempo en el que nos solicitan ayuda no puede esperar”, dijo.

También crearon grupos de WhatsApp y en Facebook como “Mujeres Unidas en lucha para la sanación del alma”. En ese espacio virtual comparten consejos e información relevante con distintos formatos. “Por WhatsApp nos contactamos y hacemos el seguimiento mandando mensajes para saber cómo se encuentran. Las mujeres adultas mayores son muy machistas. Quieren que no se hable o se dejen pasar los conflictos y eso no hace bien", describió.

Un sueño

“Me emociona mucho este tema y me gustaría que todos los departamentos trabajaran con nuestra misma ambición. Por más que hallan instituciones como el Área de la Mujer o en los hospitales, los departamentos son tan pequeños y nos conocemos todos. Entonces las “personas en situación de...” buscan el amiguismo o confiar en alguien y ahí estamos nosotros, con respeto ante estas personas y sus testimonios”, destacó Mariela Carabante.

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