Pocito

Planean reconstruir una histórica casona por donde pasó San Martín y Fray Justo Santa María de Oro

Se trata de una imponente vivienda que tuvo uno de los primeros oratorios de la zona y por donde pasaron ciudadanos ilustres en Pocito. Su propietario es Mauricio Barceló.
lunes, 23 de octubre de 2023 00:00
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Corría el año 1816 cuando a metros de la actual Ruta 40, en calle 8 y Maurín, se inauguró una gran vivienda y oratorio. Quien ordenó su construcción fue José Espada Mendez, un armero y soldado del Gral. José de San Martín quien apenado por el dolor de las muertes en la cruzada libertadora decidió volcar su talento en la fe, por lo que no solo construyó un espacio para la oración en su casa sino que forjó campanas y puertas que se utilizaron en distintas iglesias.

Con el paso de los años, sus herederos decidieron vender la casa que fue pasando de manos hasta que quedó a resguardo del Arzobispado que la usó como lugar de descanso de los sacerdotes. Sin embargo, en el 2021, por motivos que no se dieron a conocer, decidieron derrumbarla. Un año después fue adquirida por Mauricio Barceló, presidente del Colegio Farmacéutico de San Juan quien ya ha puesto manos a la obra para reconstruirla.

Otra cosa que el concebía contraria a la muerte y destrucción eran las flores, por lo que plantó en su jardín miles de flores y llamó al lugar "Florida de la Merced".

"Espada Mendez se hizo muy devoto de la Virgen de la Merced. Por eso, al volver a la Argentina, construyó en su casa uno de los primeros oratorios consagrados de Pocito en donde emplazó una imagen de la Virgen. En esa época, con los últimos rayos del sol, la gente se juntaba a rezar, pero en Pocito no había iglesia y por eso surgieron estos oratorios. Fueron muy importantes, no solo porque allí se realizaban bautismos y casamientos sino porque por esos lugares pasaron figuras históricas como el Gral. José de San Martín y Fray Justo Santa María de Oro", explicó Barceló en diálogo con Diario La Provincia SJ.

Anodadado por la decisión de tirar este sitio histórico, su nuevo dueño decidió limpiar el lugar y está trabajando para recuperar lo que quedó y reconstruirlo en su esplendor.

El esplendor de una mansión abandonada
Según detalló el farmacéutico, él posee una finca que linda con lo que ahora son las ruinas del caserón, por lo que la conoció cuando todavía tenía cierto esplendor e incluso él tenía mucha relación con Leonor Paredes de Scarso, la reconocida historiadora sanjuanina quien le dio detalles sobre el edificio.

En honor a la memoria de Leonor Paredes de Scarso, quien falleció en 2021, Barceló decidió renombrar el lugar como "La Chichí".

"Los descendientes de Espada Mendez le vendieron la casa a los Pechuan Doria. Ellos eran una familia muy católica que decide donarla al obispado y así se convirtió mayormente en casa de fin de semana de los curas. Lamentablemente, no tuvo un buen cuidado, no solo la casa en sí que no sé por qué pero la demolieron, sino también el gran bosque que la rodeaba se secó". 

Acá se pueden admirar los restos del oratorio consagrado, lugar en el que se realizaban misas, bautismos y casamientos.

Aunque no se pueda apreciar en las fotos, se trataba de una construcción imponente. "Tenía alrededor de 500 metros cuadrados. Era impresionante, de un lujo increíble. Hasta candelabros de plata había pero cuando la abandonaron la gente comenzó a saquearla y se llevó hasta las ventanas. Fue muy triste. Ahí el arzobispado decidió demolerla". 

Esta imagen es posterior a los saqueos y previo a la demolición. 

La recuperación de un gigante
Barceló adquirió la propiedad en el 2022 y desde entonces está intentando su reconstrucción. "Comencé por sacar los escombros que quedaron de cuando la tiraron. Tuve que pagar 110 camiones para que los sacaran y con máquinas excavadoras. Me asesoré con un botánico y logré recuperar el bosque y el jacarandá. Lo estoy cuidando como oro", detalló.

Todavía se conservan algunas formas de lo que fue la imponente estructura.

Pese a que tiraron la casa, quedaron ruinas que serán la base para la reconstrucción. "Ya estoy trabajando con un equipo de arquitectos que son especialistas en construcciones antiguas porque mi idea es restaurarla. Tengo muchas fotos que saqué antes de que la demolieran y quiero conservar las paredes originales que quedaron en pie. Lo voy a ir haciendo de a poco", prometió. 

La idea es lograr un espacio que se pueda abrir al público. "Creo que no va a poder ser un museo porque dudo que me autoricen el tránsito de gente, pero estamos buscando una alternativa con los arquitectos. Tenemos que meterle mucha ingeniería para que sea antisísmico y al mismo tiempo consolidar las paredes antiguas. Quizás pueda ser un museo de visita rápida", deseó en voz alta.

En esta imagen se puede ver el grosor de las paredes originales.

 

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