2° Aniversario

Perdieron todo en el terremoto: "Todavía recuerdo el ruido cuando cayó mi casa y el milagro que salvó a mis hijas"

A 2 años del sismo que les cambió la vida, una vecina de El Abanico recordó ese momento y contó cómo viven en las casas que envió Misiones.
miércoles, 18 de enero de 2023 11:00
miércoles, 18 de enero de 2023 11:00

Hay una fecha que Nidia Bazán va a recordar toda la vida: el 18 de enero del 2021. Esa noche, en la televisión se podía ver cómo Claudia Villafañe se acababa de consagrar como ganadora de MasterChef Celebrity Argentina. Faltaban apenas 14 minutos para que se terminara el día y no lograba que sus hijas se fuesen a dormir. Ese día, la rebeldía salvó a su familia. 

Es que a las 23.46 un terremoto de 6.4 azotó a la provincia llevándose consigo las viviendas de decenas de familias, entre ellas, la de Nidia. Hoy, a 2 años de lo que afortunadamente fue solo una gran pérdida material, revivió esos primeros minutos de terror y relató cómo fueron saliendo del miedo para organizarse junto a los vecinos de El Abanico.

A dos años del terremoto, ampliaron la casa para poder tener espacio para los seis y continúan trabajando para mejorarla.

"Todavía tengo muy presente el momento en el que corrí, la desesperación por sacar a mis hijas de mi casa. Esto fue en un lapso de no sé si cuatro o cinco segundos. Sentí un estruendo seguido de un ruido intenso: mi casa se había derrumbado. En un primer momento no me di cuenta, fue mi marido el que vio cuando mi casa quedó reducida totalmente, quedó en el piso", detalló la mujer en diálogo con Diario La Provincia SJ. 

El techo y las paredes de adobe colapsaron.

En medio de los ruidos producidos por la destrucción de las viviendas de la zona, el corte total de luz y los gritos de todos los vecinos, la familia logró reunirse en un punto seguro. "Yo corrí nada más. Mi marido llevaba a una de mis hijas. Cuando se cortó la luz él se dio vuelta para intentar ver si yo venía detrás y mi hija se soltó de su mano. Se nos perdió pero logramos encontrarla a los gritos".

Las casas de decenas de familias quedaron en el piso o inhabitables.

Ese abrazo familiar, el saber que todos estaban bien, es algo que no se puede comprar con dinero. "Recuerdo patente abrazar a mis hijas, a las 4, y rezar. Ellas me dijeron: mamá, recemos. Las abracé a las 4 y rezamos muy asustadas. Mirando hacia atrás, no sé de dónde sacamos esa fortaleza porque teníamos que comenzar de nuevo con cuatro hijas". 

Los escombros se transformaron en los últimos vestigios de las viviendas que había en el lugar antes del terremoto.

Tener un techo bajo el cual protegerse había sido una prioridad en su familia. "Habíamos levantado esa casa con nuestras propias manos. Pasamos muchas cosas para poder ir haciendo primero una pieza, luego una cocina comedor, un baño, el piso de cemento, las paredes. Fue mucho tiempo y plata", agregó Bazán.

La unión hace la fuerza
Pero ellos no eran los únicos que estaban pasando por una situación desesperante. En total, 19 familias de El Abanico sufrieron pérdidas totales de sus viviendas. Es por ello que el Gobierno decidió otorgarles las casas prefabricadas que enviaron como ayuda de emergencia desde Misiones. 

Los vecinos decidieron poner manos a la obra e hicieron las plataformas sobre las que tenían que acomodar las casas prefabricadas.

"Cuando nos dieron la noticia estábamos pletóricos. El terremoto también nos cambió la vida y nos enseñó a vivir en comunidad. Quizás yo vivía al lado de una persona y no sabía si necesitaba algo o tenía algún problema. Ahora nos organizamos e incluso entre todos hicimos las plataformas sobre las que tenían que poner las casas".

Así eran las casas cuando llegaron y las cuadrillas comenzaron a instalarlas.

La instalación costó más de lo esperado y tuvieron varias complicaciones que finalmente pudieron sortear. "Hubo faltante de algunos materiales y con el tiempo se han deteriorado. Las chapas se levantan con el viento y tenemos goteras, pero pasamos de tener una casa de adobe a una casa de madera. Por más que nosotros cuidásemos el adobe, siempre atraía bichos. Esto nos sirvió para aprender a valorar muchas otras cosas, sobre todo la parte humana", destacó Nidia.

Así se veían por fuera las casas misioneras.

Si bien han tenido algunos inconvenientes por el desgaste de la madera de las casas, están tratando de mejorarlas. "Hicimos una ampliación una cocina comedor, porque era muy chiquita y nosotros somos seis personas. Sino para lavar los platos tenía que salir afuera de mi casa. Pero vamos a seguir trabajando. Las piezas son de dos por dos y solamente entran las dos cuchetas, pero no tienen roperos ni espacio de guardado". 

Los vecinos se unieron para sacar adelante a sus familias.


Finalmente, pasaron dos años de esta impactante foto que muestra una de las camas tapada por los escombros. Esa noche, la pequeña rebeldía de sus hijas hizo que no hubiese nadie acostado y que hoy los seis agradezcan a todos los que de una u otra forma los ayudaron a levantarse. 

Así de contenta estaba una de las hijas de Nidia despidiéndose de su casa nueva antes de ir al jardín.

"Estoy agradecida de la vida, agradecida de Dios, de todos los que me ayudaron. A eso siempre lo voy a tener en cuenta. Hubo mucha gente solidaria que nos ayudó a todos los vecinos que que estábamos en la misma", sentenció Nidia.
 

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