Espectáculos

Luciano Sagua, el sanjuanino que participó en la edición anterior de La Voz: "uno no elige la canción"

El cantante reveló detalles de cómo es el proceso de casting y contó cómo se vive "la audición a ciegas" frente al jurado del reality. Conocé en qué proyectos está trabajando.
sábado, 24 de julio de 2021 23:02
sábado, 24 de julio de 2021 23:02

Hace casi tres años, La Voz Argentina desembarcaba por segunda vez en el país con Axel, Tini, la Sole y Montaner como jurados. En aquella oportunidad se presentó un sanjuanino que ya era reconocido en la provincia por su talento. Se trata de Luciano Sagua, quien deslumbró al país con una canción de Sandro.

Con el contrato de confidencialidad terminado, el cantante dialogó con Diario La Provincia SJ y recordó cómo fue todo el proceso de selección y el posterior boom. “Como experiencia es maravillosa porque de repente conoces muchas cosas que por cuestiones obvias desconocías de un canal tan grande de televisión. Es una monstruosidad. Éramos 170 participantes y había unos siete u ocho productores que estaban todo el tiempo con nosotros”, recordó con una sonrisa. 

Su número de participante en el casting, un recuerdo preciado.

El primer gran paso para entrar en el reality fue un casting multitudinario en Buenos Aires. “Creo que todos los cantantes deben hacer castings porque eso es algo que te madura como artista. Son cosas que no estás acostumbrado a  hacer y por ende te ponés nervioso. Es lo mismo que cuando empezaste a cantar, esos nervios hacen que madures el tema de la música”, aseguró. 

Si bien, este año el casting fue diferente por la pandemia, Luciano recuerda esa etapa con mucho cariño. “Yo estaba en un hotel a la vuelta de donde hacían el casting y la noche anterior salí a comprar agua y me di cuenta de que había media cuadra de cola. Así que me di cuenta de que me tenía que quedar. Hacía un frío tremendo y al otro día abrieron las puertas a las 10:00 de la mañana recién, pero en la noche conoces gente, te ponés a cantar y algunos se solidarizan con otros dando café”.  

Llegó la hora de demostrar todo

Se abrieron las puertas de la productora y era el momento de poner toda la carne sobre el asador. “Había muchos cantantes. Al principio pasaban de a 10, pero como éramos tantos empezaron a pasar de a 30. A mí me tocó la tanda de 30 y nos sentaron en un círculo grande. Te decían: “a ver cántame algo”, por ahí cantabas un segundo y te decían “gracias, gracias”. Cuando salimos de ahí nos dijeron que los que nombrara se quedaban. Nombraron 3 y el cuarto era yo”, agregó Luciano.

Como era para la televisión, el siguiente paso fue la prueba de cámaras. “Es una etapa muy difícil porque es una habitación muy chica con tres cámaras grabándote y con los productores hablándote con frialdad que creo que lo hacen a propósito. Eso te genera mucha inseguridad y nervios. Ahí te empiezan hacer varias preguntas muy rápidas y después te dicen “cántame algo de folklore”, todo a capela. Después te piden otra cosa, te van haciendo cantar y tal vez te dejan hacerlo dos segundos nada más”.

Por supuesto, no tenían permitido contar nada de lo que sucedía puertas adentro, incluso les sacaron sus teléfonos por lo que Luciano no tiene muchas fotos. “Te hacen firmar una planilla y un contrato. Todo esto que estoy contando ahora si lo hubiese contado en el 2018 estaría entrando a un juicio, porque firmamos un contrato de confidencialidad que terminaba 3 meses después de la emisión del último programa”. 

La emoción del estar adentro

Sagua salió de ahí y no tuvo novedades por dos meses. “Un viernes al mediodía me llamaron y me dijeron: la canción que tenés que cantar es Penumbras de Sandro. Yo dije  que no me parecía pero no me dejaron cambiarla. Es una canción que amo y que uso mucho en mis shows, pero que no era una canción para competir. Yo me presenté con “Y si fuera ella” y “Zamba para olvidar'', en la primera ronda, por eso pensé que iba a ir por ese lado.  Después hablé con un coach y me pasó la versión que tenía que cantar. Yo intenté cambiar la versión pero nuevamente me dijeron que no”. 

Más allá de estar a disgusto con el tema, estaba decidido a disfrutar de la experiencia. Estuvo cuatro días en Buenos Aires para las grabaciones. “Estábamos todos los participantes en un hotel. Era buenísimo porque se cantaba todo el tiempo, siempre había un grupito cantando. Entrábamos a las 9 de la mañana al canal y salíamos a las 9 de la noche. Nos tenían en el zoom de Gran Hermano y nos hicieron firmar otro contrato, esta vez con Sony Music. Nos sacaron fotos y muchas grabaciones. Eso que se ve de los participantes contando sus historias. Se graba mucho, no es sólo lo que se ve”. 

Entre espera y espera, consiguieron pasear por los decorados de los distintos programas de Telefe e incluso ir al bar a tomar un café rodeado de los famosos del canal. “Después hacés prueba de sonido y en mi caso audicioné un día viernes a las 6 de la tarde. Yo intenté disfrutar a pleno porque sabía que podía ser sí o no. Lo viví de una manera distinta, más allá del resultado”.

Las repercusiones de La Voz

Terminó la canción y ninguno de los jurados se dio vuelta. Montaner le pidió que dosificara la energía y que se volviera a presentar. Sin embargo, esos pocos minutos en la pantalla le valieron mucho reconocimiento a nivel nacional.

“Fue muy positivo porque en cuanto me pasaron por la tele tuve que apagar el teléfono.  Nunca me había sonado tanto. No pensaba que iba a tener tal repercusión, que me escribiera gente de otras provincias”, resaltó. 

Tuvo propuestas de cinco productores, tres de los cuales resultaron ser truchos. Finalmente estuvo trabajando con uno en Buenos Aires, pero al tiempo decidió regresar para continuar con su carrera en San Juan, pero disfrutando del reconocimiento en otras provincias que visitaba.

El aislamiento que lo cambió todo

Con la llegada del coronavirus, no le quedó otra que cambiar de rubro, ya que a pesar de haber podido vivir bien de la música durante siete años, ahora estaba obligado a un parón total. Así fue como comenzó a volcarse a otra actividad artística: el diseño gráfico.

Más allá de todo, nunca dejó de cantar. “En la cuarentena aprendí a grabar en mi casa. Hice algunos videitos que hice de forma casera. Compuse una que otra canción y tratar de mantenerme con el canto, porque las cuerdas al ser músculos si no las entrenás, después es difícil volver. Creo que grabé más canciones que Juan Gabriel”, sentenció entre risas.

Comentarios