Historias

Adriana y Leonardo, 30 años de amor que consolidan un milagro de solidaridad

Cuando sintieron que su familia ya estaba consolidada decidieron brindarse a las familias de la zona de Alfonso XIII entre calles 11 y 16. Celebran el día de los enamorados con los sentimientos más significativos y los vínculos que los unen a 50 familias hace 8 años.
domingo, 14 de febrero de 2021 07:23
domingo, 14 de febrero de 2021 07:23

“El amor enseña todos los días. Y eso es lo que sentimos que ellos hacen: nos han enseñado a ayudar, a agradecer; a reconocer los errores y que hay quienes no ayudan ni dan gracias. Y el saber que siempre nos están esperando, nos motiva a seguir y amar lo que hacemos”. Así define Adriana Muñoz a la labor que realiza desde hace una década a través de Asociación del Milagro. Excede sin duda la solidaridad y en ello no está sola, ya que su esposo Leonardo Zamora la acompaña en todo. Sienten que su familia ampliada incluye a sus hijos y a los 150 niños que asisten con su merendero en la zona de calle Alfonso XIII entre calles 11 y 16, en Pocito.

En diálogo con Diario La Provincia SJ, relata que “el otro día hablábamos del día de San Valentín y nosotros lo vivimos más allá de la relación de pareja. Con Leonardo llevamos 30 años juntos y hemos pasado por muchas cosas juntos. Nos casamos cuando él tenía 19 años y yo, 17. Éramos muy chicos y al poco tiempo, fuimos papás. Crecíamos como jóvenes y como padres y eso nos fortaleció en el amor. Nuestro matrimonio y lo que sentíamos se hizo soluble en base a eso y a que pasamos por muchas cosas; por muchos momentos tristes y salimos adelante”, destacó.

Adriana y Leonardo sienten que desde hace un tiempo hacia el presente lograron estabilizar su recorrido por la vida y fue entonces cuando, lejos de quedarse quietos, tomaron un proyecto en el que se embarcaron sin dudar.

Recuerdan que cuando se establecieron en su hogar, veían a chicos con necesidades no sólo materiales sino de un proyecto de vida. “En ese momento, sabíamos que eran vulnerables a las adicciones a drogas; que estaban expuestos al estar sin rumbo por las calles y un día, sentados en el frente de casa me pregunté: “¿Los vamos a dejar que sigan así? ¿Nos vamos a quedar así o haremos algo? ¿Cómo los sacamos?”. Y no sólo su esposo dijo sí a la propuesta de comenzar esa nueva aventura de amor sino toda su familia.

El ballet, una de las actividades que impulsó para los chicos la nuera del matrimonio, Luciana Ponce.

“Leonardo me siguió y si me pregunto por qué se enganchó, sólo puedo decir que es una persona de corazón y alma muy nobles. Él es muy especial. Recuerdo que cuando empezamos con este proyecto, teníamos un Renault 19 que estaba muy roto pero nos llevaba a todos lados. En él salimos a buscar a quienes podíamos ayudar con las donaciones que juntábamos y una vez, una persona me llama para donar una cocina. ¿Cómo la íbamos a llevar? ¿Cómo decíamos que no a una donación que sabíamos que una familia necesitaba? Ahí estuvo Leonardo, desarmando todo lo que pudo para que entrara en el baúl del auto. Así es él”, retrata Adriana, emocionada.

Él y sus hijos Leonardo, Exequiel, Franco y Celia han estado en todo: desde reunir y trasladar ayuda a disfrazarse de Reyes Magos para alegrar a los pequeños. Su nuera Luciana Ponce también es uno de los pilares de la Asociación y que impulsó clases y talleres de ballet como la actividad artística que les dio otra manera de ver la vida a los chicos de entre 45 a 50 familias.

Leonardo, como Rey Mago junto a uno de sus hijos y un colaborador. Siempre dispuestos a alegrar a los pequeños.

Primero con la pandemia (que los llevó a implementar un merendero móvil) y después con el terremoto del 18 de enero, Adriana y Leonardo no han parado. Con la mayor y mejor asistencia posible, tratan de ayudar a quienes no la pasan bien. “Ellos piensan que el terremoto les destruyó sus casitas pero lo cierto es que fue el golpe de gracia. Son familias con muchas necesidades y que arrastran un cansancio de los golpes de la vida y falta de oportunidades, remándola siempre. Es compleja la situación pero allí estamos para ellos, con el sueño de que puedan estar un poquito mejor. Son los pequeños que conocí hace 10 años, el legado de esta Asociación que es de ellos. Para ellos la construimos y los seguimos viendo crecer. Contamos con el amor que nos dan y con el de los benefactores que nos ayudan sin medida, como Paulo Spadavecchio que desde Estados Unidos nos envía colaboraciones para que asistamos a las familias. Así celebramos el amor cada día y en el día de los Enamorados, confirmamos nuestra misión de vida junto a ellos”, sentenció.

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