Dolor

"Estando muerto, en su rostro dibujó una sonrisa", la dolorosa carta del papá de Tadeo

Mario Videla, papá del pequeño sanjuanino contó que el niño murió "sereno" mientras dormía y con una sonrisa en su rostro.
lunes, 25 de enero de 2021 11:20
lunes, 25 de enero de 2021 11:20

En las líneas refleja un inmenso dolor pero también la alegría por vivir que siempre tuvo el pequeño Tadeo Videla, pese a que estaba perdiendo la lucha contra la leucemia. Su papá publicó una carta donde en cada renglón deja reflejado el inmenso amor que le tenía pero también cómo fue viviendo el duro momento de sus últimos días.

"Hace un par de días, en su última ducha estando consciente y en la que ya no podía permanecer de pie por si mismo, Tadeo sintió correr el agua tibia por su cuerpo y exclamó «¡Esto es vida plena!»", escribió Mario Videla en el inicio del texto conmovedor.

El niño luchó un año y medio contra el cáncer y su último tramo lo pasó en el hospital Italiano en Buenos Aires. Allí murió el pasado 19 de enero y a casi una semana su papá reveló cómo cerró los ojos su hijo por última vez.

La carta completa:

Hace un par de días, en su última ducha estando consciente y en la que ya no podía permanecer de pie por si mismo, Tadeo sintió correr el agua tibia por su cuerpo y exclamó «¡Esto es vida plena!».

Tadeo era eso: la vida plena, disfrutar de cada bendición, hasta de las alegrías cotidianas más pequeñas como una ducha relajante… la alegría le brotaba por todos sus poros, incluso en sus peores momentos. Ni una cruel enfermedad podía apagar su amor por vivir.

Mi niño sufrió dolores indecibles, marchas y contramarchas durante nuestra estadía en Buenos Aires. Se ilusionaba con volver a su amado San Juan, volver a ver a toda su familia, volver a la escuela, volver a jugar al rugby, ver a sus amigos. Muchos creímos en que podíamos sortear su muerte segura si Dios lo deseaba.

En más de un año y medio de batalla, Tadeo nos puso a rezar a muchos. Fueron conmovedoras las muestras de fe de tanta gente, incluso de aquella que no estaba habituada a rezar. Todos nos unimos en un clamor a Dios… ¡Y eso fue maravilloso!

Pero no. Dios tenía otros planes y decidió llevárselo en el día de hoy, antes del amanecer.

Créanme que tantas oraciones por mi niño no fueron en vano. Todas esas oraciones nos sostuvieron y ahora vuelven en bendiciones a todos quienes oraron. Tadeo transformó nuestras vidas.

Tadeo falleció sereno mientras dormía… y aún estando muerto, en su rostro dibujó una sonrisa. Sí, ni la muerte pudo estropear su sonrisa.

¡Tenemos un santito en el Cielo! Podemos pedir su intercesión. Confiemos en que ahora Tadeo juguetea al lado del Señor y, si en esta Tierra era generoso y solidario, imaginen ahora que está allá en los brazos de Dios: ¡Más rezará por todos y cada uno de nosotros!

En medio de mi hondo dolor por su partida, doy gracias a Dios por la vida de Tadeo, por su amor puro y dulce, por su sonrisa eterna.

Quiero dar un GRACIAS a todos que se conmovieron por Tadeo y estuvieron pendientes de su lucha. Dios los bendiga abundantemente.

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