Día del pizzero

Nelson, un maestro de la vida que confesó los secretos de un buen pizzero sanjuanino

Mucha experiencia y una técnica muy trabajada respaldan a Nelson Chaparro, que desde hace 18 años es todo un maestro pizzero. Con el esfuerzo y dedicación como motor de su vida desde chico, hoy es uno de los más queridos del sector.
martes, 12 de enero de 2021 18:45
martes, 12 de enero de 2021 18:45

Vienen en diferentes variedades y tamaños: a la piedra, a la masa, muzzarella, especial, de ananá o calabresa. Las pizzas son una de las comidas más dinámicas y que más atrapa a cualquier comensal y para ello la mano del maestro pizzero es la verdadera clave para conquistar al paladar.

Parece sencillo, harina, levadura, agua, sal y amasar, luego la salsa, el queso y si se quiere algo más. Sin embargo, cocinar hasta 80 pizzas con la misma calidad en una noche no es nada sencillo, la experiencia puede hacerlo posible. Hoy 12 de enero en el Día del Pizzero, un maestro pizzero reveló sus secretos para hacer la mejor pizza.

Nelson Fabian Chaparro, tiene 41 años, 4 hijos y es apasionado por el deporte. Además tiene una afición por la lectura, pero entre tantas cosas que un hombre puede hacer bien, él es un maestro de la pizza. Todo comenzó como un trabajo de verano cuando aún estudiaba y de a poco la profesión comenzó a ocupar más tiempo en su vida. “Tenía 15 años y mi mamá fue a una entrevista de trabajo, pero no tuvo suerte. La economía en mi casa no está bien y teníamos plata para un solo colectivo, así que le dije que no se preocupara que se fuera ella en colectivo, que yo me iba caminando hasta la casa de un amigo que me iba a llevar, en la zona del centro”, comenzó contando Chaparro a Diario La Provincia SJ.

Sus pasos lo llevaron hasta la avenida Ignacio de la Roza y Urquiza, “no era cierto que iba a la casa de un amigo, era para no preocuparla más”, expresó Nelson que por ese entonces aún cursaba la escuela secundaria. Ahí, encontró un local de comidas, cruzó la puerta y preguntó por trabajo. “Me quedó la tención de cuando fui a Buenos Aires, cerca del obelisco como hacían las masas de las pizzas. Entonces me acerco y pregunto, no me importó la edad solo quería trabajar”, agregó el maestro.

Aunque en un principio se dedicaba a lavar los platos y la vajilla, de a poco fue acercándose a la cocina, estirando la masa, decorando las pizzas. “Me fui superando hasta que terminé con 18 años al frente de un horno a leña en un lugar donde se hacían muchas pizzas”, relató el experimentado pizzero que agradece la oportunidad laboral en un momento en que tanto la necesitaba: “Quería llegar a mi casa con una buena noticia, aunque a mi mamá no le gustó”.

Joven y soñador, Nelson Chaparro terminó el secundario mientras soñaba con estudiar historia y jugar futbol en un club de primera o ser profesor de educación física. “Vino mi primer hijo y asumimos la responsabilidad, de la mano de mi oficio llevé esa situación adelante”, comentó Nelson que por segunda vez en su vida optó, sin dudar, por priorizar a la familia. “Me siento orgulloso de mi trabajo y de poder darle lo que necesitan, para mí lo importante son mis hijos”, resaltó emocionado. 

 

Tantos años en esta profesión no lo han cansado, por el contrario, siempre alegre revela el trinomio elemental de un hombre que aprende a amar su profesión: “las ganas son importante como en todos lo ordenes de la vida. También es importante la sabiduría y la experiencia”.

“La sabiduría para saber usar un determinado ingrediente, la experiencia a la hora de elaborar es importante en las horas pico cuando arden las papas. En casa podemos cocinar dos o tres pizzas pero cuando se juntan 30, 40, 80 pedidos ahí se necesita de la experiencia. Las ganas, la sabiduría y la experiencia son cosas que se juntan a la hora de estar con el público”, confesó.

Pero hay ciertos "secretos" que se tienen al momento de hacer cada variedad y que por eso terminan siendo únicas e inigualables. “La masa tiene que respetar los ingredientes de calidad. Una preparación con tiempo, el fermento es de 24 horas. Se reposa de un día para otro para que la masa no salga cruda. La masa tiene que tener un crocante suave”, aconsejó a la vez que puso énfasis en “captar” el paladar del cliente, que es en definitiva el gran reto a resolver.

La salsa no debe subestimarse porque también tiene sus mañas. “La salsa de tomate no tiene que ser pesada, con poco pellejo, tiene que ser cruda. Se cocina con los sabores del horno. Ahí es donde se funde con los ingredientes”, explicó.

Entre las variedades más pedidas por la clientela están la especial con salsa, muzarela, jamón cocido, huevo, morrón y anchoa; y la otra es la pizza mozzarella. “Hay muchas pizzas que se han ido agregando, que están siendo aceptadas por los sanjuaninos que son muy tradicionales. Las rellenas con pollo o atún son las más 'raras', no muy comunes”, destacó. 

 

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