Historias de cuarentena

Ayudar al otro: más sanjuaninos recuperados de coronavirus se animan a donar plasma

Es un procedimiento voluntario y son varias las personas que hicieron una donación y otras, más de una en el Instituto Provincial de Hemoterapia. Ya aplican el tratamiento en pacientes internados en el Hospital Rawson
martes, 25 de agosto de 2020 00:00

Tener coronavirus marca un antes y un después en la vida de una persona, sea sintomático o asintomático. Al recibir el alta de la enfermedad, se recibe la información sobre la posibilidad de ser donante de plasma y con ello, poder ayudar a otra persona con Covid-19 en caso que se considere que puede recibir ese tratamiento prometedor.

San Juan no fue la excepción y por el Instituto Provincial de Hemoterapia (IPHEM) ya se acercaron varios recuperados a donar, previo cumplir con los requisitos que son exactamente los mismos que para un donante de sangre. Tras la detección de un brote de coronavirus en nuestra provincia, a los pacientes internados en el Hospital Rawson ya se les está aplicando este tratamiento alternativo, según confirmó en conferencia de prensa digital la jefa de Epidemiología, Mónica Jofré. Esta alternativa ha tenido muy buenos resultados ayudando a salir adelante a infectados, siempre dependiendo de una combinación de factores que dependen de la situación de cada paciente. 

En las instalaciones del Instituto, su responsable el Dr. Alfredo Laplagne muestra a Diario La Provincia SJ cómo se cumple con un estricto protocolo de ingreso en el que se toma la temperatura, se coloca alcohol en gel y se dispone de los datos personales de quien entra. Tras transitar por un área delimitada, se llega a la sala donde se realiza la extracción de sangre y en un sector de ella, está la sofisticada máquina que extrae plasma.

El donante debe estar dispuesto a pasar unas horas en un cómodo sillón, asistido por profesionales, y mientras ve la tele o su celular de manera relajada, es conectado a la máquina que sólo extraerá unidades de plasma. Lo que sentirá es sólo el pinchazo de la aguja, destaca el profesional.

Este mes, han pasado por allí varios sanjuaninos recuperados de COVID-19. Lo han decidido voluntariamente, por solidaridad y sobre todo, informados sobre el proceso. Esa es la clave que los llevó allí una vez y a otros, más de una, al tener la confianza y posibilidad de hacerlo.

“Estamos trabajando con el Protocolo de Acceso Extendido que baja el Ministerio de Salud de la Nación para todo el país y que San Juan tomó como la mayoría de las provincias. Nosotros en San Juan estamos aprendiendo y poniendo a punto todas estas técnicas. Con la poca experiencia que tenemos hemos visto cómo va a ser el manejo. Tenemos gente que ha donado y gente que este mes va a donar. Todo se almacena y se cuida con normativas especiales”, destaca Laplagne, que está orgulloso de la respuesta de su equipo y de poder realizar las extracciones de plasma.

El equipo de IPHEM asiste a los donantes voluntarios. 

“Tenemos la fortuna de contar con todo lo necesario para poder hacerlo. Ya en marzo, rápidamente nos pusimos en contacto con las asociaciones científicas en Buenos Aires, con la gente de Salud de la Nación y coordinamos con la ministra Alejandra Venerando del Ministerio de Salud de San Juan para prepararnos. En este momento tenemos descartables y material suficiente para poder trabajar con la extracción de plasma”, agregó.

Así como la donación de sangre, la de plasma se hace bajo resguardo de la identidad de quien colabora. Cómo se trata de un procedimiento aplicado a una enfermedad que aún se está conociendo, previo a la donación, deberán firmar un “Consentimiento Informado específico” que explicita que aporte será utilizado para pacientes que ingresen en el Ensayo Clínico Nacional.

En esta labor, en el IPHEM no están solos sino que son parte de un equipo que se impulsa constantemente. “Trabajamos muy de cerca con Epidemiología de Salud Pública. Sabemos que  a las personas que se han recuperado se les ha informado sobre la donación de plasma. Algunos han queridos, otros no; algunos han podido y otros no. Es lo que pasa con cualquier donante. El plasma de convaleciente es algo muy prometedor pero también está lleno de signos de pregunta”, afirmó.

Por esa razón es que, una vez que cada recuperado se sintió en condiciones y preparado en todo sentido (tanto físico como emocional y contenido por su familia) para hacerlo, lo notifica a las autoridades y el Instituto se pone en marcha.

Un pinchazo para ayudar

Hay algo que los donantes tienen muy en claro y es que el plasma que se extraiga puede ayudar en la recuperación de otros pacientes que luchan contra las complicaciones de COVID-19. Es un tratamiento con muchos puntos a favor pero que no es infalible ni salvador. Todo depende de muchos factores complejos que aún están en estudio a nivel mundial, en medio del tránsito de una pandemia dinámica.

“El procedimiento es muy parecido al que usamos para las plaquetas. Se llama aféresis. Lo que se hace es conectar al paciente a una máquina, con un descartable estéril de un solo uso, que nos permite separar un solo elemento: el plasma, en este caso”, explica.

Gracias a esa orden que se le da a la máquina, al paciente “se le devuelven” los glóbulos rojos y las plaquetas. Es decir que vuelven a su cuerpo. “Con ello, el donante puede volver a donar a las 72 horas, si así lo quisiera. Según las indicaciones que programamos en la máquina, sumado al peso del paciente, su tamaño, la cantidad de glóbulos rojos, plasma y plaquetas que tiene, calculamos una extracción de plasma segura para esa persona”, agregó.

Una vez que se finaliza, “de acuerdo a los volúmenes de plasma que pudimos obtener según la persona, tratamos de alicuotarlos en aproximadamente unidades de 200 cc. Lo conservamos a una temperatura de -30º. Todos los anticuerpos que se trabajan de esta forma tienen un plazo de al menos un año de utilidad”, expresó Laplagne.

Esas unidades almacenadas en el IPHEM representan un potencial para tratar la enfermedad, en caso que en San Juan se necesite. “Como todo, te puede superar y hay que entender las limitaciones de todo lo que no sabemos y entender que esto no es un medicamento; tiene muchos requisitos. No puedo colocárselo a una persona si no me ha dado su consentimiento. Tanto el donante como el que se recibe deben expresarlo, porque son estudios de investigación. También debemos saber que si se enferman 1000 personas y se recuperan las 1000 personas, no todas van a querer o poder donar. A lo mejor donan 300. Hay gente que tiene mucho miedo, que sienten que han sido golpeados por la condena social, otros que cuando superan el coronavirus no quieren saber más nada y hay gente que ha venido a donar varias veces y están muy dispuestos. Son todos muy diferentes y debemos respetarlos”, se sinceró.

Las incertidumbres y el apoyo “codo a codo”

El coronavirus no deja de ser un signo de pregunta para la comunidad médica y científica y es por eso que en el camino de búsqueda de una cura, el plasma también tiene sus incógnitas y desafía todas las seguridades conocidas.

“Esta enfermedad es nueva y muy compleja. A nivel mundial está costando mucho poder medir cuántos anticuerpos o cuántas defensas tiene ese paciente convaleciente.  De esa defensa, hay sólo un porcentaje que nos sirve para neutralizar el virus. Eso es muchísimo más difícil de medir. En Argentina solo hay dos centros: uno de ellos es el Instituto Leloir y el Instituto Virológico de la Universidad Nacional de Córdoba que están trabajando en esto y están colapsados”, especifica Laplagne.

Ahora bien, una vez que se puede medir qué se tiene en la bolsa del donante, ya que todos somos diferentes, en caso de necesitarse el plasma las preguntas son otras: cuál es el mejor momento para hacerlo y cuál es la mejor dosis.

“Después de lo que pasó en España y en Italia, comenzó a tener más auge lo del plasma. Los chinos lo usaron en un primer momento  y hay estudios que hicieron al respecto con resultados muy prometedores. Y el mundo, entre todas las soluciones posibles, se está estudiando el plasma. Hay muchos estudios en curso que están tratando de determinar qué hay que medir y cómo, cuándo usarlo y qué dosis. Promete mucho porque se usa un ejército que ya creó otra persona para defender a uno que está infectado. Es un ejército específico, que va a eso”, dijo.

Laplagne destaca la posibilidad de hacer las extracciones de plasma en IPHEM, gracias a los equipos profesionales y técnicos.

No obstante ello, y aunque no se haya dado aún el caso, en San Juan se considera que ese ejército no sólo tiene que estar a disposición de los comprovincianos sino también de quienes luchan contra el COVID-19 en otras provincias.

“La salud en nuestro país es federal y está delegada a las provincias que siguen lineamientos de Nación pero toman sus propias decisiones. En sangre, históricamente trabajamos siempre con nuestros vecinos, con referentes de Mendoza, San Luis y La Rioja. Trabajamos juntos con llamadas casi semanales. En plasma estamos en contacto con Mendoza, que está igual de avanzada que nosotros, con la diferencia que tienen más donantes por su situación epidemiológica y están con una demanda más alta. En caso que lo requirieran, y mientras en San Juan se mantenga un stock mínimo, podemos colaborar con plasma para otra provincia. Se pedirán autorizaciones a los ministros de Salud, se garantizará un transporte seguro y se hará. La solidaridad es necesaria y urgente y más en esta pandemia”, sentenció.

Quiénes pueden donar

Las personas confirmadas de COVID-19 estarán en condiciones de donar su plasma por un método denominado de aféresis, pasados 14 días de su recuperación y contando con una prueba PCR negativa, señala el Ministerio de Salud de la Nación.

Quienes sean potenciales donantes no deben tener antecedentes transfusionales (no haber recibido transfusiones previamente) y carecer de antecedentes gestacionales o abortos. Además, tienen que estar dispuestos a firmar un consentimiento informado.

En caso de poder donar, tienen que cumplir con todos los requisitos exigidos para un donante de sangre habitual: ser mayor de 16 años (entre 16 y 18 con autorización de padres/tutor), gozar de buena salud, tener más de 50 kgs. y contar con DNI.

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