Historias

Guerreros de rojo combaten el coronavirus en el Hospital Rawson

Ellos son del equipo de médicos y enfermeros del Área Covid del Hospital Rawson, responsables de realizar los traige e hisopados a todos los sospechosos de portar coronavirus. Historias de un día en la guardia de un área restringida respetada por todos.
domingo, 2 de agosto de 2020 00:01
domingo, 2 de agosto de 2020 00:01

Vestidos de rojo, caminan por los pasillos del área restringida del hospital Rawson. Se diferencian del resto pero no entre sí. Son los equipos de médicos, enfermeros, kinesiólogos, radiólogos y otros, a quienes les cambió la vida con la llegada del Covid-19 a San Juan.

Desde hace cuatro meses están asignados para realizar los triage y posteriormente los hisopados en el área Covid. Muchos otros también cuidan a los pacientes a los que el virus ataca, y que transitan el proceso en el nosocomio. Tarea nada fácil pero que estos meses hicieron que supieran vencer sus temores y por eso día a día le hacen frente a la pandemia en la primera línea del hospital.

“Desde el principio fue cambiando y fluctuando el trabajo en el área. Si bien la situación epidemiología se mantuvo en todo momento, hoy tenemos más casos que al principio, sin embargo nunca hubo más de dos casos positivos internados acá. Recuerdo que en el primer tiempo, a esta área llegaba cualquier paciente ya que había poca idea de para qué funcionaba el servicio. Ir aceitando eso nos costó mucho esfuerzo y sudor hasta como lo hacemos el día de hoy”, cuenta el médico del Área Covid, triage, Pablo Ortega, a Diario La Provincia SJ, mientras realiza sus tareas de los días miércoles.

Pablo, ya con cuatro años de experiencia, junto a su compañera Paula Ginestar quien apenas se recibió a fines de 2019 y la pandemia le muestra un desafiante comienzo de carrera, son escoltas del equipo, en medio de los pasillos que el área contiene. Ambos comentan que a veces se viven momentos duros, y el estar permanente en estado de alerta con cada detalle hace que cuando llegan a sus casas, las horas de tareas “los pasan por encima”.

“Cuando empezamos con esto sentíamos mucha incertidumbre y miedo. Pero por suerte el equipo que es responsable en todo, hace que vos también lo seas y te sientas protegido. Cuando estamos cambiándonos, permanentemente nos miramos para que a nadie se le pase un detalle en los cuidados. De pronto salís al pasillo y la persona de limpieza te dice “llevas mal eso”, son gestos que se agradecen porque ves que todos aprendimos de esto y no nos relajamos”, cuenta Paula con emoción en los ojos.

Es así que quienes trabajan al Área Covid visten de la misma manera, un ambo de color rojo los diferencia del resto del personal del Hospital, y los identifica como los soldados que cuidan y protegen a pacientes, con el coronavirus en primera línea.

Los miembros del equipo Covid, al igual que su uniforme, no se diferencian entre ser médicos o enfermeros, personal de limpieza o camilleros. Las barreras entre profesiones se borraron y así también se transformó el trabajo y la labor que históricamente le correspondió a cada uno.

“Antes de entrar acá y cuando me notificaron lo que me iba a tocar hacer, busqué un lugar a donde mudarme para no comprometer a mi familia, no sabía qué iba a pasar, en realidad nadie”, señala Paula, al momento de agregar que también trabajan con la contención de los pacientes que sienten miedo de hacer un hisopado, por el miedo que pueden llegar a sentir. No al estudio sino al resultado. “Hablamos con ellos, les explicamos cómo es y se van relajando. Nosotros acá hacemos hisopados en cantidades variables por día, de acuerdo a cuántos pacientes van llegando y los criterios que sostienen para realizárselos. Hay días en los que no hacemos ninguno, en otros hacemos en cantidad”, recuerda Paula.

Fueron muchos los sentimientos encontrados hasta tanto el camino se allanó y las sensaciones diversas desaparecieron. “Vemos como un beneficio el tener el resultado de todos los hisopados que realizamos en solo 24 horas porque si bien es positivo para los pacientes, también lo es para nosotros que lo realizamos. Puede que algunos de ellos den positivo, sin embargo el poder actuar rápido da una cierta seguridad y te permite pensar cómo lo hiciste. Cuando vuelvo a casa después de estar acá me aislo en mi habitación y si tengo contacto con mi familia lo hago a dos metros y con barbijo. Sigo esa regla hasta tanto saber que todos los que hisopé el día anterior dieron resultado negativo. Igual uno queda pensando por si aparece algún síntoma, al principio siempre después de hacer una guardia sentía que me dolía la garganta”, revela Pablo entre risas.

El resultado para ellos y la esperanza de que todo pasará de la mejor manera en San Juan, lo encuentran en los propios compañeros, amigos y ahora, hasta hermanos de profesión que supieron convertirse en pilares en medio del miedo.

“Cómo médico aseguro que casi nunca pasa el poder trabajar tan bien con tus pares. Sin embargo acá sí lo hacemos, compartimos 24 horas entre todos, por eso o nos hacemos familia o esto no avanza. Elegimos la primera opción. Una mirada alcanza para saber cómo tenemos que trabajar. Los buenos momentos cuando no hay actividad también se viven y se disfrutan, es la parte familiar que no se cuenta en el protocolo pero que fundamental para que sigamos teniendo ganas y energías de volver cada miércoles”, sostiene el joven médico.

Esa misma confianza que ahora entre todos se brindan, llevó también a que se perdiera el temor de tratar con un paciente con coronavirus. “Los vemos como que son todos iguales porque se toman las mismas medidas de seguridad para un paciente que sólo tiene tos, y para el paciente que ya sabes que es Covid positivo. Eso refuerza la confianza y seguridad de que las cosas se están haciendo bien. Siempre lo hablamos con los chicos, hemos atendido a casi todos los pacientes con coronavirus que pasaron por el hospital y no hemos tenido ningún caso intrahospitalario, eso quiere decir que estamos haciendo las cosas bien”, finalizó Pablo.

Estar al frente del equipo en medio de la pandemia

Por su parte, Iván Temiño, director del sector de triage e hisopados del Área Covid-19 del Hospital Rawson, también batalla al frente de sus soldados que a diario combaten una batalla que también lo sometió a temores. “Desde el primer momento acepté el desafío, obviamente con ciertos miedos e incertidumbres, porque como alguna vez dijimos, esto para nosotros es algo nuevo y muy dinámico. Nos pusimos al hombro este desafío tratando de copiar lo que ya se venía haciendo pero también con la meta de reinventarnos ya que debíamos tener nuestra propia experiencia para aplicar en San Juan. Lo fundamental es que se trata de un trabajo en equipo con profesionales formados al pie del cañón”, relata.

En tanto que trabaja par a par, con risas y bromas con su equipo, para tratar de alivianar los pesos y pensamientos que el coronavirus presenta. “La motivación no se la doy yo solo ya que hay un equipo detrás de ellos apoyándolos, que es Infectología. A diario hablamos y no solo se evacúan dudas en la parte científica y médica, sino también desde el punto de vista humano, se trabaja en inquietudes y necesidades personales”.

De este modo, es que Temiño resalta que nadie se convierte en un robot en el área Covid, y por eso golpea tanto cada vez que vez que miembros del personal de salud, en otras partes del mundo, son agredidos y discriminados por haber contraído el virus.

“Hemos visto y se ha vivido en todas partes del mundo, casos puntuales de personas que han padecido el coronavirus y que se ha recuperado, y que pasaron por situaciones de discriminación. Es complicado pero nosotros elegimos esta profesión y estamos para esto, que tomamos todos los recaudos que existen para protegernos pero no podemos garantizar nada porque la medicina no es una ciencia exacta. Sin embargo, el respetar todos los protocolos es una manera de transmitir a la sociedad que tratamos de hacer lo mejor posible todo, estamos en la primera línea, si nos contagiamos es por eso, porque estamos en primera línea. El soldado que cae es aquel que va en primera línea en infantería, entonces es entendible que si en otras partes del país, el personal médico se contagia, es porque trabajamos así”.

Enfermería, el brazo clave

Laura Ortega, es enfermera y trabaja hace 20 años en diferentes sectores del Hospital Rawson. Sin embargo, su camino le presentó un reto a dos décadas de comenzar su carrera, ser una de las seleccionadas para ingresar al área y sumarse a la primera línea.

“Sentí mucho miedo porque estamos ante algo desconocido y todos los días veía las noticias y las muertes en otras partes del mundo, por eso pensaba ¿a dónde me mandan? Una de las medidas que adopté en lo personal, también para estar bien yo, es solamente informarme por los datos del Hospital, con mi familia hicimos lo mismo”, cuenta con una sonrisa alivianada. “Si bien uno tiene muchos años de profesión, acá todo es distinto. Todos sabemos cómo ponernos un barbijo o un camisolín pero en el Área Covid es todo más minucioso y en detalle. Un error nos puede costar muy caro y hasta todo lo conseguido en el momento, por eso los cuidados entre todos se maximizaron, cuando no te das cuenta y te equivocás en algo, están tus compañeros para decirte y ayudarte. Somos un gran equipo”.

Con su templanza y su gran poder de escucha, cualidad propia de Laura, sus compañeros la consideran como un importante sostén y persona de contención, cuando los temores aprietan. “Nos colaboramos todos, el médico tranquilamente hace lo que a las enfermeras les corresponde si nosotras estamos con muchas cosas. En el caso de que los médicos estén saturados, enfermería está apta para hacer hisopados, entonces es una tarea en la que nos complementamos todos”, dice la querida enfermera.

“En mi primera guardia recibimos a la primera paciente positiva Covid en San Juan, fue un susto improvisado ya que los hisopados no se realizaban acá y habían que esperar días para el resultado. Había mucho miedo pero teníamos la seguridad de que hicimos bien las cosas y el compañero al lado se volvió un pilar en el trabajo”, finalizó.

 

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