Historias

Andrea y Carlos, de la Banda de Música de la Policía a custodiar hoteles por la pandemia

Esperanzados con poder volver a tocar para los sanjuaninos, en estos momentos de pandemia los cabos custodian hoteles con repatriados, viviendo situaciones adversas pero ilusionados en el futuro.
martes, 21 de julio de 2020 00:00
martes, 21 de julio de 2020 00:00

Cuando la pandemia de coronavirus se hizo presente en el país y cada provincia elevó al máximo los cuidados, muchas de las funciones frecuentes de la Policía de San Juan pasaron a un segundo plano y los efectivos debieron abocarse a las tareas que les encomendó. 

Algunos de ellos fueron los policías de la Banda de Música quienes debieron dejar de lado los instrumentos, los micrófonos y los actos para abocarse a una nueva tarea: el cuidado y control de los sanjuaninos en pos de la salud. Fue así que los cabos Andrea Gómez y Carlos Cristofoleti, ambos miembros de la banda y músicos desde hace años, fueron derivados a la custodia de hoteles con repatriados en la ciudad, función extraña para ellos que al principio los sometió a temores y dudas. 

Los compañeros ya pasaron cuatro meses al frente del Hotel Albertina situado en el corazón del microcentro, y en ese periodo fueron cientos de duras situaciones las que les tocó vivir. Sin embargo, hoy ya fortalecidos por la seguridad pero sin relajarse, viven un momento diferente en medio de la pandemia. 

“Nosotros pertenecemos a la División Banda de Música y siempre llevamos ambas funciones, la artística y la de prevención y seguridad. En este momento estamos más abocados a la segunda pero la primera se extraña mucho. En nuestro caso particular con la banda ensayábamos todos juntos y eso es algo que ya no podemos hacer, ensayamos cada uno en nuestras casas y eso se siente raro”, comenzaron contando los policías a Diario La Provincia SJ, en medio de sus tareas diarias. 

Cumplir funciones en este periodo de la historia es algo que los emociona y los motiva a levantarse cada día, sin embargo viven momentos de sentimientos encontrados parados en la entrada del hotel, siendo custodios de un edificio una ciudad que busca hacerle frente a un virus invisible. 

“Lo que más extrañamos son los actos y desfiles, el contacto con la gente y disfrutar de eventos así. Gracias a Dios a través de la banda tenemos mucha llegada de la gente ya que no solo participábamos en actos protocolares sino que estábamos en la parte popular. Estar todos juntos tocando se extraña y se siente la falta. En este nuevo escenario hemos tenido que buscar la forma y estrategia para seguir con la gente, como lo hicimos para el 25 de Mayo o el Día del Padre cuando producimos videos para compartir con los sanjuaninos y sentirnos cerca de ellos”, cuenta la cabo Andrea, quien habitualmente es la primera voz de la banca y además toca el clarinete. 

“Hay momentos en el que las personas, los repatriados llegan ofuscados por el hecho de tener que cumplir la cuarentena, pero una vez que ingresan pasan los días en las habitaciones sin ningún inconveniente. Gracias a todas las instrucciones que recibimos, es que ahora sabemos tomar las instrucciones cuando volvemos a nuestros hogares. En mi caso particular fui papá durante la cuarentena y eso nos llevó a doblegar los cuidados. Mis hijos más grandes venían corriendo a abrazarme y los teníamos que parar, es duro pero es por el bien de todos”, agrega Carlos asintiendo la palabra de su compañera. 

Ella con siete años en las fuerzas y él con diez, ambos conocen de miedos a situaciones desconocidas y por eso aseguran que día a día intentan dar un trato de contención y amabilidad a todos los que llegan después de estar tiempo fuera de San Juan. “Yo vivo con mi esposo y extraño muchísimo llegar a casa y abrazarlo. Ahora me tiene que esperar unos minutos a que me cambie todo el uniforme, me bañe y desinfecte, y recién poder besarlo. A veces se piensa “tampoco es para tanto” pero creemos que hay que actuar como si el virus realmente estuviera entre nosotros”, asegura la joven Cabo. 

Mientras que su compañero de trabajo, con la misma forma de ver la vida, cuenta emocionado que “desde el comienzo esta profesión la elegimos porque nos gusta estar en contacto con la gente y saber lo que ellos necesitan. Desde este lugar se viven muchas situaciones en las que se actúan de diferentes maneras, y por eso sabemos que debemos ponernos en el lugar de las otras personas y acompañar, contener y preguntar “¿cómo estás?”, eso solo hace que les cambie la cara”. 

Así, cumpliendo turnos de ocho horas, los policías pasan las horas pensando en la familia y con la ilusión de salir pronto de la pandemia, escenario que aún no se vislumbra pero que los ayuda a continuar cada nuevo día. 

“Día a día estudiamos todos los protocolos para saber cómo actuar y protegernos entre todos. Custodiando un hotel ahora nuestros compañeros también son los empleados que están acá, lo sentimos cuando en la noche nos traen una taza de café. En la noche cae una helada impresionante y ellos nos dieron un lugar cerrado para estar y tener nuestras cosas. También recibimos un dibujito de un niño que dice “Gracias por cuidarnos”, eso nos emocionó mucho”, dijo Andrea, con lágrimas en los ojos.

Después de tomar los datos y registrar los ingresos de repatriados, encuentran la compañía a la que estaban acostumbrados de la mano de los propios hoteleros, quienes también supieron ser sostén en situaciones de incertidumbre. 

“Uno está parado acá afuera y más allá de custodiar, se observa todo el movimiento. Es increíble como día a día va cambiando y gracias a Dios para bien, al principio nos sentíamos muy solos cuando veíamos la ciudad vacía. Sin embargo habían momentos en los que sentíamos el abrazo de la gente como cuando era la hora del aplauso, acá en la plaza se escuchaba y eso nos renovaba fuerzas”, revela Carlos mirando al frente. 

Sin embargo y más allá del tiempo que todavía falta recorrer, Carlos y Andrea, dos orgullosos efectivos de la Policía de San Juan no paran de pensar en ofrecer lo mejor a la comunidad, aunque eso los lleve a doblegar esfuerzos para el futuro. 

“Tenemos una mezcla de emociones diarias, pensamos en las personas, en nuestras familias, en nuestros compañeros y así seguimos reforzando cuidados para protegernos entre todos. Todavía nos quedan muchos proyectos por alcanzar pero el que todavía tenemos ahora es el de superarse día a día tanto en lo personal como en lo laboral para poder brindar lo mejor”, señala Carlos. 

Mientras que la joven sueña con ser una mejor música. “Yo me estoy perfeccionando, estoy haciendo el profesorado de música y eso también ha sido un cambio en mi vida. La meta es esa, perfeccionarme en lo que hago y mejorar en la banda de la policía”. 

 

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