Historias

Auditorio Juan Victoria: 50 años de notas, risas, amistades y aplausos

Su belleza estética y acústica han cautivado a los músicos más reconocidos del mundo. Hoy, son los hacedores culturales provinciales, quienes le rinden homenaje a este gigante sanjuanino.
domingo, 19 de julio de 2020 23:40
domingo, 19 de julio de 2020 23:40

Este martes la cultura sanjuanina se bañará de oro. Es que el Complejo Auditorio Juan Victoria cumple sus primeros cincuenta años de vida. La situación actual obligó a que paradójicamente se festeje en silencio. Sin embargo, la celebración llegará a todos los rincones del mundo gracias a un ciclo muy especial que se transmitirá por la página oficial de Gobierno, a partir de las 21.00 horas.

Lo que susurran sus paredes
En 1959, el Ingeniero Juan Victoria, por entonces presidente del Consejo de reconstrucción de San Juan envió al Ministerio del Interior el proyecto de ley que permitiría la construcción del auditorio y la escuela superior de música.

Según relata el Arquitecto Jorge Martín, actual Director de Patrimonio Cultural, Sec. de Cultura, MTyC y Delegado de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, el proyecto comienza a tomar forma tres años después. "El desarrollo en sí del proyecto de la E.S.M. y Auditorio, comienza concretamente en 1962, con el Proyecto del Ing. Federico Malvárez y el Arq. Mario Para Baldi supervisado por la Arq. Carmen Renard, quienes definieron el partido general de la obra que habría de desarrollarse y materializarse a lo largo de varios a años, con el trabajo de un equipo mucho más amplio", detalló. 

Tras años de trabajo, finalmente, el 21 de julio de 1970, el Auditorio Juan Victoria abrió sus puertas. "En la concepción de esta obra, la armonía entre la arquitectura y su sentido de ser, esto es la composición, interpretación y audición de música, sería el “leitmotiv” de la misma, en términos del Movimiento Moderno en arquitectura, en el cual esta obra se inscribe, es decir existe una estrecha pero sensible relación entre el vuelo creativo de los proyectistas y las necesidades, de la actividad musical y su disfrute".

A 50 años de su inauguración, sigue siendo un ejemplo en materia arquitectónica. "Conceptualmente el edificio constituye una caja de doble envolvente. Podemos afirmar que la arquitectura del Auditorio es como esos trabajos de orfebrería que se diseñan y refinan para constituir el adecuado engarce que ponga en valor y resalte la joya que habrá de recibir y que ella se luzca. El valor del Auditorio Juan Victoria, no solo para los Sanjuaninos, sino también para Todos los Argentinos, fue reconocido mediante la Declaratoria como Monumento Histórico Nacional, siendo de los pocos bienes representativos de la arquitectura moderna entre aquellos que han alcanzado éste galardón", sentenció Martín.

Si bien es cierto que oficialmente este martes se celebrarán sus cincuenta años, también ha de decirse que algunos afortunados pudieron saborear sus dones mucho antes de que incluso pusieran la alfombra. "Si bien estamos festejando 50 años de su inauguración oficial, ya en 1969 se hacían conciertos con la sala sin terminar. Recuerdo que ese año, el Maestro Juan Kowalski, dirigiendo la Orquesta de Cámara de la Universidad Provincial D. F. Sarmiento, interpretó la Sinfonía de los Juguetes (en aquel entonces atribuida a Haydn, hoy a Leopold Mozart). En la oportunidad fui, con 9 años, uno de los dos tambores que requería la obra. El otro tambor fue Sergio Riveros. No estaba el órgano, ni la alfombra y las sillas eran de metal y plegables. A partir de allí siempre mi vida musical estuvo ligada al Auditorio. Primero integrando los coros Pre Universitario y Universitario y luego, fundamentalmente, desde 1981, dirigiendo el Coro Vocacional. Decir que es como mi segunda casa no es exagerado. Nunca he hecho la cuenta pero, si la hiciera rápidamente debo haberme subido al escenario para un concierto más de 150 veces", aportó José Petracchini.

Un espacio para todas las artes

Antiguamente, estaba en el imaginario social que la cultura era algo reservado para una élite y el Auditorio también llegó para cambiar esa visión. "La creación de este Monumento Histórico marcó un antes y un después en la cultura sanjuanina. En los últimos cuatro años se propuso abrirlo a otras expresiones artísticas y ha habido una muy fuerte producción de espectáculos de toda índole. Por año se han estado realizando 300 funciones y una asistencia de más de 150.000 personas por año. Ha sido muy importante el aporte de la Orquesta Sinfónica, el Centro Coral, la Escuela de Música, la Camerata San Juan que trajo una propuesta innovadora que sumó la música popular. La Orquesta Escuela es un semillero de niños que desde muy pequeñitos están tocando en una sala de excelencia. Los festivales internacionales de coro de María Elina Mayorga, los festivales de jazz y los músicos independientes han sumado sus propuestas con mucho respeto. Tenemos este gran espacio que es envidiado y codiciado por gente de todo el mundo y seguiremos apostando por la difusión de la cultura", aportó Rolando García Gómez.  

Para que el arte llegara para todos y sobre todo para inculcar en los chicos el amor por la música, se implementaron los conciertos didácticos. "Tuvimos una gran idea que fueron los conciertos didácticos, recibíamos a unos 20 mil chicos por ciclo. Gracias al aporte de la Fundación Banco San Juan logramos traer a chicos de Valle Fértil, uno de los niños vivía en una zona alejada, se levantó a las 3.00 de la mañana, ensilló su caballo y se fue a la escuela para emprender la caminata hasta donde los esperaba el colectivo, venir a los conciertos, almorzar en el comedor universitario y volver. A mí me conmovió muchísimo", recordó Eduardo Trifonoff. 

Un edificio es más que muros

La impresionante arquitectura y su inigualable acústica no tendrían valor sin el paso de los músicos y artistas. Por ello, Diario La Provincia SJ dialogó con actores culturales, testigos del tiempo, del arte y sobre todo de imborrables anécdotas.

"El Maestro Juan Kowalski, mi Profesor de Apreciación  Musical, invitó al grupo de cuatro alumnos que estábamos en clase para mostrarnos el órgano, la gran consola que ya estaba sobre el escenario, mientras aún no se colocaban butacas ni alfombras en la platea. Fue muy conmovedor, porque solamente conocíamos algún órgano de capillas o Iglesias. Y comenzó a tocar para que oyéramos los diferentes tubos. Y el grandioso tutti!", recordó la pianista profesora de Repertorio Vocal Lucía Costanza.

Música, amor, amor por la música, de todo ocurría entre sus paredes. Recolectando testimonios, hay una palabra que se repetía sin dudar "casa", es que sin duda es el lugar en donde los músicos han pasado largas horas de aprendizajes, ensayos y presentaciones. "El Auditorio fue y es testigo mudo de mi crecimiento y evolución, desde mi niñez hasta el momento presente. Recuerdo las travesuras en los jardines de atrás, salir de clase con todos mis compañeros y armar un improvisado picnic con alfajores Tatín comprados en el Kiosco del Chichón, charlas, risas y juegos. Después vino la etapa de clases, estudio, ensayos y conciertos. Empecé mi vida profesional y aprendí el oficio de tocar en público. Fue todo un lujo que esos comienzos fuesen en una sala de esa magnitud. En el Auditorio, hace cuarenta años, conocí a mi marido y aún compartimos nuestra vida, trabajo y proyectos comunes en sus aulas y escenario. Viví gratos momentos con gente querida: maestros, amigos, compañeros y alumnos, siempre dentro de este maravilloso ámbito. De algún modo, el Auditorio se convirtió en nuestro lugar en el mundo", recordó la profesora Ana Inés Aguirre.

 

Muchos músicos crecieron entre sus aulas y salas, y lo eligieron para dar sus mayores pasos. "Mi primera actuación en el complejo fue a mis 12 años en noviembre de 1985, pero en el anfiteatro para un concurso escolar, ese fue el primer concurso provincial que gané de canto. A los 6 meses, en junio del 86 canté por primera vez en el auditorio con el coro de niños y tuve una participación como solista. En el 97 presenté mi disco en el anfiteatro. Con los solistas de San Juan en el auditorio en el 2012. La verdad es el lugar que de mi parte siempre elijo para realizar nuestras presentaciones o proyectos no solo por la belleza estética que tiene todo el complejo sino por lo que significa a nivel musical, acústico, y arquitectónico, sin dejar de lado que es una de las obras de ingeniería acústica más importante de la Argentina. Hoy por allí pasan todos los géneros musicales y es un orgullo tener una sala como el Auditorio Juan Victoria", recordó Gustavo Troncozo.

Grandes músicos del mundo pasaron por su gran sala y siempre acompañados de talento local. "Anécdotas tengo miles. Tengo el recuerdo de mi primera actuación en la sala con 14 años junto con el coro del Centro Polivalente de Arte. Yo estaba aterrada ante tremenda sala y me tocaba cantar un solo. Pero fue una experiencia inolvidable y especial en mi vida, una puerta que se abrió hacia innumerables actuaciones de diferentes tipos tales como la de compartir escenario con la orquesta de la UNSJ, en el espectáculo "Mujeres Sanjuaninas", y también en otra ocasión junto a ellos con fragmentos de la comedia musical "Los miserables". También fue un honor formar parte del festejo del bicentenario de la independencia como invitada junto a Soledad Pastorutti, y ese mismo año presentar mi disco "Melescas de Soles" en esta importante sala. Como broche de oro, ser invitada en el espectáculo de Sandra Mihanovich. En fin podría seguir nombrando las grandes satisfacciones que he transitado en la sala del Auditorio Juan Victoria. Ojalá esta sala pueda ser preservada y valorada a lo largo de los años como cuna y albergue de grandes artistas locales nacionales e internacionales, como lo ha sido hasta ahora", compartió Paola Hascher.

Hay quienes por su edad, tuvieron la posibilidad de mamar maravillosos conciertos incluso desde el vientre materno. "Tengo miles de recuerdos del Auditorio. No podría saber elegir cuál de todos es mi preferido, ya que tengo 31 años e incluso desde la panza de mi madre ya pisaba el escenario del Auditorio.  Como sanjuanina es un honor poder hacer uso de tremenda sala, de sus instalaciones y de la cordialidad que siempre ha tenido el recurso humano que trabaja en el lugar. Como artista es un lujo poder estar siempre y sentir que es mi casa. Me conozco todos los rincones del auditorio. He ensayado durante años con el coro Beruti. He tenido mil y un festivales. He compartido y hecho amigos para toda la vida en el auditorio. La primera vez que cante en el como "solista" tenía apenas 11 años en el homenaje de 1 año de fallecido de mi padre. Estaba repleto de personas, hasta las escaleras, no entraba más nadie. Esa sensación que te da en la panza siendo dan pequeña con tanta gente pendiente de lo que vas a hacer ahí arriba es indescriptible. Es la misma sensación que me genera hoy con 31 años cada vez que me subo a su escenario", agregó Melisa Quiroga quien hace poco fue elegida para realizar el  homenaje a Aretha Franklin, dirigido por Fractal Latín Jazz y quien será una de las protagonistas de las sorpresas por el aniversario.

Es imposible destacar las cualidades sin hablar de la estrella de la sala, el órgano. "El Auditorio Juan Victoria es el símbolo de la música en San Juan. Es el lugar perfecto en donde hacerla. Es la casa de cada músico que trabaja en él habitualmente. Su creación cambio definitivamente el espacio sonoro de San Juan, haciéndolo reconocido en el exterior por su excelencia acústica. Abrió fronteras artísticas impensadas, haciendo que músicos de todo el mundo llegaran para tocar en su sala. Y sobre todo, nos regaló a los que vivimos en esta provincia, el privilegio de tenerlo todos los días a nuestro alcance. Tuve la suerte y el placer de cantar, tocar y dirigir en su sala, y es una maravilla que cada vez asombra como la primera. También hay que destacar que el proyecto original, además, planificó que esta sala tuviera un órgano diseñado especialmente en Alemania. El cual, en sí mismo, es una maravilla; redondeando finalmente, que las posibilidades Sinfónicas y Corales puedan ser desarrolladas sin problemas. Durante los conciertos, su acústica te hace sentir como el centro mismo del sonido desde su escenario, y sin embargo, mágicamente, le hace sentir lo mismo a quien esté sentado en la última fila. Para un músico no hay mayor regalo que estar en su escenario, y para el público es la garantía de que lo que vaya a escuchar será disfrutado desde cualquier lugar de la sala. Durante los conciertos, su acústica te hace sentir como el centro mismo del sonido desde su escenario, y sin embargo, mágicamente, le hace sentir lo mismo a quien esté sentado en la última fila", señaló Alberto Velasco, Copista de la Orquesta .

Cartas a un amigo

Dos queridas docentes quisieron honrar al Complejo Auditorio Juan Victoria en sus bodas de oro, con unas sentidas palabras:

Carta a mi amigo el Auditorio Juan Victoria:  
"Amigo, hoy cumplís 50 años y recuerdo como si fuera ayer  el primer día en el que te conocí, me parecías inmenso!! Ese Foyer principal que con mis 9 años recorría y era interminable, las aulas de primer y segundo piso que me vieron crecer, la sala principal que fue cómplice de tantos momentos musicales inolvidables como alumna, integrante de coro y hoy directora del Coro Pre Universitario. Camino por tus espacios y escucho el eco de nuestras risas juveniles cómplices de picardías adolescentes, miro tus sillones del Foyer y no puedo mas que recordar charlas, esperas antes de un examen o el concierto sinfónico de los viernes. Auditorio fuiste y sos parte de mi vida, me viste hacerme adulta y formarme como persona y como música, estaré por siempre agradecida de haber tenido el privilegio de ser parte de tu historia en estos 50 años que hoy festejamos.
Con infinito cariño 
Aida del Cid

 

La profesora Flavia Carrascosa, también le dedicó unas sentidas líneas: 

Si hago memoria de mis mejores recuerdos en la carrera, éstos se relacionan de manera indisoluble al Auditorio. No es solamente una sala de concierto para muchos de nosotros, es parte absolutamente importante de nuestras vidas.

Allí he pasado innumerables momentos encontrándome conmigo misma no sólo estudiando el instrumento. Viví las mayores alegrías y emociones de toda mi juventud: el debut y las posteriores actuaciones como solista con orquesta, incontables conciertos como solista, como integrante de conjuntos de música de cámara y como acompañante de agrupaciones corales.
Cada actuación fue diferente de la otra, todas tuvieron su magia pero la constante fue la presencia imponente del querido Auditorio.

La “sala”… pasar tiempo en ese lugar era el premio mayor de mi vida de estudiante… horas y horas de estudio, domingos y feriados, entrar un día de sol y al salir ver cómo caía la lluvia como si hubieran pasado muchos días y sin embargo habían sido sólo 8 o 10 horas… Allí en el fluir de encontrarse con la propia alma, el propio sonido, el propio mensaje… el tiempo parece no transcurrir. Recuerdo innumerables contingentes de turistas escuchando el estudio o la preparación para el examen o el concierto del momento acompañando su visita con flashes de fotos, videos o tal vez incluso alguna breve conversación y siempre el generoso aplauso, también recuerdo viajar a tocar a otras provincias y descubrir que generalmente el primer tema de conversación que nos unía con músicos de otras latitudes era hablar de nuestro Auditorio con orgullo y con afecto. Este tesoro que tenemos, debe ser cuidado entre todos. Actualmente… en mi madurez… cada vez que tengo ensayo para algún concierto y vuelvo a la sala, la magia se activa nuevamente… y el círculo de amor vuelve intacto como siempre. Es un regalo inmenso poder estar allí y disfrutarlo tanto desde el escenario como contemplarlo desde el público.

Con todo mi cariño eterno te deseo muy feliz cumpleaños querido Auditorio.

 

Cumplir 50 años será la música mejor lograda en esa perfecta caja de resonancia.

 

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