Historias

Inés y Silvia, las "mamás de la salud" en Neo y Maternidad del Hospital Rawson

Abrazan con el corazón la enfermería y en sus casas, sus hijos crecieron viéndolas dedicar largos turnos a cuidar a los bebés que nacían en el hospital. Hoy, celebran su día en familia, después de años en los que el trabajo las llevó a estar con las mamás que aguardan con esperanza regresar a sus casas.
domingo, 18 de octubre de 2020 09:53
domingo, 18 de octubre de 2020 09:53

Ser enfermera no es fácil. Requiere empatía, amor y un sentido del servicio hacia el prójimo que lleva a afrontar distintas situaciones complejas y difíciles pero en las que la vida es el valor más importante. Ellas lo saben, lo redescubren y lo comparten en cada una de sus palabras. Inés Montivero y Silvia Santibañez trabajan en Neo y en Maternidad del Hospital Rawson y son mamás. Desde el seno materno, sus hijos saben de su vocación y aunque muchas veces no fue fácil, al crecer fueron valorando la gran dedicación con la que ellas asisten a muchos bebés y a sus mamás y familias en los momentos más felices de sus vidas, los nacimientos, y también en los más duros, cuando los pequeños se aferran a la vida desde las incubadoras y en largas internaciones.

Este domingo, después de muchos en los que les tocó estar trabajando, lo disfrutarán en familia. Sin embargo, no dejan de tener presente a los pequeños que están en el Hospital y pensar con amor en las mamás que estarán esta jornada lejos de casa. "Uno no tiene que perder de vista que hay que dedicar tiempo para disfrutar en familia. Tras largos y complejos días de trabajo, uno valora mucho a los hijos, al esposo, a los afectos que sostienen y contienen. Hoy pienso en mis compañeras que están trabajando, en todo lo que dan de sí mismas. Pronto espero estar de regreso ya que hay mucho por hacer, hay mucho cansancio y la vocación llama", contó Silvia a Diario La Provincia SJ, mamá de Eva María Florencia (27), Héctor Nicolás Ezequiel (24) y Camila Agustina (25). Actualmente está de licencia médica por las lesiones que le ocasionó una caída pero siente que necesita ponerse bien para regresar a Maternidad.

La vocación de enfermera viene de familia en el caso de Silvia. Trabaja con amor y vocación en Maternidad del Hospital Rawson.

"Hace 17 años que trabajo y realmente, es difícil ser mamá y tener que dejar a los hijos durante los largos turnos. Ha sido fundamental el apoyo de mi esposo Héctor Domínguez y de mi familia. Con él, nos organizábamos para acompañar a los chicos al colegio, ir a los actos y a las reuniones. Nos inquietaba estar con ellos en los momentos importantes. Me tocó trabajar muchos días de la Madre pero al finalizar los turnos, en el ratito que a lo mejor quedaba del día, celebrábamos en familia", detalló. Es más, en la medianoche de hoy no faltó la gran costumbre de enviar saludos del día de la Madre por WhatsApp o mensajes. 

En la antigua normalidad, Silvia y sus compañeros compartiendo una pausa en su trabajo.

Ese gran equipo que formó con su marido, la ayudó a sobrellevar momentos complejos. "Mi hijo solía hacer berrinches cuando me iba a trabajar y lloraba mucho. Ni hablar cuando alguno de ellos estaba enfermo. ¡Qué angustia cuando los dejaba!", recordó. Y hubo un episodio que la marcó tanto a ella como a uno de sus hijos. "Una vez no me recibieron la guardia y me tuve que quedar. Era el cumpleaños de una de mis hijas. Tenía todo listo, preparado y mamá no llegó. Se enojó muchísimo en ese momento. Ella es policía, es mamá y ahora me entiende".

Ante las reacciones de enojo de sus hijos cuando eran chicos, su familia los contenía y "una de mis hermanas, que también es enfermera recuerdo que les hablaba mucho. Les explicaba sobre el trabajo de mamá y que tenía que ir a cuidar a bebés y otras mamás que la necesitaban".

Aunque hayan crecido e incluso sean papás, los hijos de Silvia siguen siendo sus grandes regalones que ahora la miman y comprenden su amor por la enfermería; tanto que la llevó a estudiar la Tecnicatura Universitaria en Universidad de Congreso, sede San Juan. "Ellos son mimados, queridos y cada uno de ellos, muy esperados por la familia. Son nietos consentidos y han crecido rodeados de amor y comprendiendo, a su tiempo, que mi amor crece también hacia mi trabajo".

Silvia e Inés son compañeras en la Universidad y se fortalecen en su vocación. En el caso de Inés lleva 10 años en Neo del Hospital Rawson y sus 4 hijos la han acompañado en distintas etapas. "Mis tres primeros hijos estudiaron conmigo y la más pequeña, fue conmigo a trabajar cuando estaba en la panza", comenzó su relato a este diario.

Sebastián, María Juliana, Raquel y Camila estuvieron junto a mamá y también empezaron a comprender, a su tiempo, su dedicación hacia otros pequeños. "No fue fácil; claro que no. Es más, hubo etapas en las que tuve dos trabajos y al terminar esas jornadas larguísimas, llegaba a casa y tenía que ayudar con deberes y preparar comidas. Mis hijos me recordaban que, para dormir, les contaba cuentos que empezaban de una manera y terminaban de cualquier otra forma, de lo cansada que estaba", rememoró como anécdota.

Su hija menor tiene ahora 8 años y se lleva 10 años con su hermana inmediatamente anterior. "Recuerdo dejarle a mi hija una remera mía para que la bebé sintiera mi perfume. Así no lloraba cuando me iba. Pero me pasó que, cuando tenía entre 1 año o 2, una de mis compañeras se acerca a nosotras cuando estábamos en un restaurant y le pregunta: "¿dónde está mamá?" y mi niña no me reconoció. Pasamos mucho tiempo separadas por el trabajo pero poco a poco, va entendiendo cómo es mi trabajo", señaló.

Inés junto a sus tres hijas. Además, tiene un varón, Sebastián.

Ahora sólo dedicada al Hospital Rawson, Inés encara guardias nocturnas de 10 horas y diurnas de 7. El resto de su tiempo lo divide entre su familia y sus estudios. "Mis hijos están más grandes y las crisis propias de sus edades más difíciles, se atraviesan con amor. Con mi hija menor, me fui antes de licencia prenatal y tuve que volver al trabajo cuando era muy pequeña. Eso me costó y marcó también. Me apasiona mi trabajo y he pasado muchos días de la Madre allí, preparando entre todos un pequeño copetín para las mamás con sus bebés internados. Pero es inevitable no tener en cuenta los sentimientos propios. El año pasado, estuve preocupada porque mi hijo había ido a competir a Chile y justo se dio el estallido social. Mis compañeras y mi jefa notaron que estaba triste y me acompañaron. Los sentimientos de madre no se pueden disimular", describió.

Recibiendo el 2020 en Neo del Hospital Rawson, una fecha para celebrar la vida.

Esta jornada la va a encontrar en casa mimando a sus hijos con la comida que tanto les gusta. "Yo quise que ellos vivieran costumbres como las de los hogares de antes en los que se amasaba el pan, la comida es casera y uno tiene su huerta. Así que para ellos, no hay comida como la que hace mamá y así celebraremos", acota Inés que, hoy por hoy, se mira así misma y reconoce a una mamá y enfermera con una energía inagotable. "Sí, soy hiperkinética. No me puedo quedar quieta; en el hospital cuando me ven, dicen: "ahí viene el ventarrón".

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