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El Santuario a la Difunta Correa, que recibe a los fieles a pocos metros de un barrio privado de Capital

El santuario está en calle Nuche y Santa María de Oro. Las imponentes casas privadas asoman a pocos metros del oratorio, que está ubicado sobre un espacio muy cuidado.
jueves, 08 de agosto de 2019 07:56
jueves, 08 de agosto de 2019 07:56

Decenas de botellas apiladas al pie de los árboles. Candelabros con velas consumidas al ras. Algunas patentes deterioradas por el tiempo. Ramos de flores distribuidos por el lugar y la histórica imagen de Deolinda Correa amamantando a su bebé. El escenario podría ser el oratorio de la Difunta Correa en Caucete, sin embargo es uno que se ubica en la Ciudad de San Juan, a pocos metros de un reconocido barrio privado.

Ubicado en calle Nuche y Santa María de Oro, el Santuario es uno de los que pasa desapercibido ante el rápido andar de los automovilistas por la calle que une Capital con Rivadavia. Allí, al borde de la arteria que se hizo de intensa circulación cuando se cerró avenida Ignacio de la Roza, un enorme cartel hecho a mano sobre una chapa indica que se recuerda al mítico personaje sanjuanino.

Las velas permanecen gastadas en el lugar

Quienes deciden detener su paso y caminar por el santuario se encuentra un camino muy cuidado por los vecinos que dirige el andar hasta una estructura de chapa que funciona como el espacio dedicado a rezar por la madre de los milagros. Allí unos asientos deteriorados con el tiempo esperan por la gente que quiere pasar unos minutos sentados.

"Esto está acá desde hace más de 20 años, lo que pasa es que antes pasaba más desapercibido porque había menos tránsito y menos circulación de gente", comentó María del Carmen, una vecina de la zona, quien señaló que la gente se acerca tímidamente cuando se da cuenta que es un santuario.

Solo un cuadro de la Difunta ilustra su presencia en el lugar

Los lunes son los días donde se registra más movimiento pero "muchos cuando pasan cualquier día, se detienen dos minutos y dejan una botella, le rezan y siguen su camino".

El lugar está muy bien cuidado y contrasta con las casas de dos pisos que se ubican a pocos metros pertenecientes a un barrio privado que lleva menos años que ese santuario en aquel lugar. "A la gente no le molesta, de hecho muchos de los vecinos del barrio se acercan para agradecer y pedir", aseguró María del Carmen.

 

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