Historias

Centro Valenciano, el club que reúne a españoles desde hace 50 años

Surgió como un espacio de amigos para compartir entre quienes tenían costumbres muy arraigadas desde el viejo continente. Este martes festeja su aniversario.
domingo, 25 de agosto de 2019 23:35
domingo, 25 de agosto de 2019 23:35

Para quienes no tienen ascendencia española, representan un lugar para comer la mejor paella de la provincia o tal vez el escenario de las Fallas, esa celebración anual que reúne a los sanjuaninos alrededor de la quema del ninot. Sin embargo, para muchas otras personas que se encontraron en una tierra desconocida, representa un espacio de distensión y sobre todo fraternidad.

Así surgió hace 50 años el Centro Valenciano, como una idea de un grupo de amigos que si bien llevaban varios años viviendo en San Juan, seguían sintiendo la necesidad de conservar esas costumbres tan arraigadas en su sangre.

Estos cuatro hombres fueron quienes comenzaron con la idea de reunir a Valencianos y sus descendientes.

"Todo comenzó con un grupo, unos eran valencianos y otros descendientes de valencianos. Empezaron a pensar qué podían hacer para reunir a la familia, para mantenernos cercanos en la colectividad. Las reuniones comenzaron en la casa de Miguel Reus. Llevaban a sus esposas y a sus familias. El de boca en boca fue creciendo y se sumaron muchos más. Cuando hubo un grupo grande alquilaron un local que había por calle Tucumán cerca del Colegio Nacional. Ahí empezaron a trabajar para conseguir la personería jurídica que finalmente obtuvieron el 27 de agosto de 1969", contó a Diario La Provincia SJ, una de las socias más antiguas Rosita Berenguer.

Este martes se cumplen 50 años desde que se fundó formalmente el Centro, con esta Comisión Directiva a la cabeza.

Como todos los comienzos, al principio costó, pero gracias al esfuerzo de la comisión directiva y sus socios, finalmente consiguió su espacio propio y se fue afianzando en San Juan. "Empezaron a luchar para conseguir su terreno y su sede. Consiguieron el lugar que ocupa actualmente, pero el espacio era más chico, con el tiempo se fue agrandando. Es que tenían muchos jóvenes y se dieron cuenta de que tenían que darles la oportunidad de una pileta y hacer deportes. Así llegó también la academia de danza y el patinaje artístico", agregó la mujer quien integra la Subcomisión de Damas.

Trofeos de distintas disciplinas adornan las oficinas del club.

La cultura y sobre todo el deporte, siempre fueron los pilares del Centro e incluso se llegó a practicar una disciplina poco conocida. "En una época tuvieron el trinquete, que es un juego de pelota muy valenciano. Está suspendido porque los que jugaban crecieron y ya nadie lo practica. Pero está la cancha, e incluso vinieron desde España y aseguró que fuera de Valencia, es la cancha más grande que hay, la que tiene todas las medidas que se solicitan allá", detalló Rosita. 

Relación con el origen
Gracias al buen funcionamiento del Centro, están en permanente contacto con Valencia e incluso años anteriores han participado de importantes intercambios. "La Fallera electa viaja a la celebración en España a representarnos. Además, participa de varias reuniones a las que asisten falleras de otros lugares, del exterior y del interior. Hacen ofrendas a la Virgen, desfilan, y se conocen", contó Berenguer quien tiene siete nietas y disfruta de hacerles sus trajes típicos.

La comida, fiel representante de la cultura, se vuelve arte en las manos de las mujeres de la Subcomisión de Damas. Ellas se juntan para llevar a cabo una receta tan complicada como deliciosa: pastissets. 

Para conservar pedacitos de la historia, se armó un grupo destinado a la elaboración de un libro. "Hicimos entrevistas a alrededor de 8 o 9 valencianos quienes nos contaron sus vivencias. Ellos nos decían lo triste que fue para ellos el desarraigo y el sufrimiento de vivir en fincas tan grandes que para ellos era un universo, porque estaban muy lejos de zonas urbanas. Muchos no sabían hablar castellano y tuvieron una vida dura. Criaron a sus hijos, se aferraron a esta tierra y no pudieron volver nunca más. Con sus amigos formaron una familia, se decían tíos y tías".

"Antes se viajaba más pero la situación económica no ayuda. También solían mandar pasajes, porque había un intercambio de jóvenes. Hubo un proyecto de "Volver", con el que aquellos nacidos en Valencia y que viven acá se inscribían y entre ellos se sorteaba un viaje. Durante cuatro o cinco años tuvimos profesores que se quedaban dos meses para dictar cursos de valenciano. Esperemos que se componga la situación en el mundo y que todo esto se pueda volver a hacer", sentenció Berenguer con deseo.  

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