Día de la Mujer

Raquel, la maestra que con mucho sacrificio se ganó el corazón de los alumnos de Pismanta y Colola

Raquel Varela es maestra de nivel inicial y durante años caminó por una huella para llegar a dar clases a una escuela rural de Iglesia.
viernes, 08 de marzo de 2019 00:10
viernes, 08 de marzo de 2019 00:10

Raquel Varela es maestra de nivel inicial de Rodeo y dedica su vida a educar a los niños de zonas rurales. A pesar de muchas dificultades su historia está marcada por el sacrificio y el amor a la docencia. 

“Comencé a trabajar en la década del 90 en la Escuela Anexo Cacique de Pismanta a 12 kilómetros de Rodeo. En el lugar sólo había dos maestras, yo estaba a cargo del jardín y la otra de la primaria”, recordó Varela a Diario La Provincia SJ.
 
En varias ocasiones atravesó dificultades para llegar a su puesto de trabajo. “Durante algunos años no tenía quién me llevara a la escuela porque una combi que iba para Jáchal dejó de pasar. Así que me tenía que ir caminando por la ruta 150 de 12 km desde mi casa en Rodeo hasta Pismanta”, recordó la mujer que siempre evitó faltar. “Hacía dedo y a veces me llevaban, pero muchas veces no. Tardaba casi tres horas ida y tres de vuelta. Cuando iba con zapatos tenía que llegar y poner los piecitos en agua”, agregó.
 
Al llegar al lugar, se encontraba con la pobreza de las escuelas rurales, en medio del campo abierto. “Era una habitación con unas cortinas de plástico nada más, no tenía nada y había que trabajar sin los elementos necesarios”, comento Raquel respecto al edificio escolar y luego agregó: “cuando comencé, nos sentábamos en el suelo y la señora Graffigna, que era encarada del Hotel de Pismanta, nos donó unos almohadones. Eran 7 chicos y ahí nos sentábamos. Luego el señor Alfonzo Mini nos regaló unas sillitas de madera y años más tarde nos llegó el mobiliario del Ministerio. Pero junto a los padres hicimos bonos contribución, festivales y rifas para equipar la escuela”.

Todo el esfuerzo que hacia Raquel, lo hacía por esos pocos niños de Pismanta que en su momento de mayor matrícula eran 12. El amor por su profesión y la responsabilidad por el trabajo hacían que tenga fuerzas para caminar. “Yo tenía que trabajar, tenía un hijo que criar, asi que caminaba para no faltar”, aseguró la docente.

Raquel ahora trabaja en otra escuela rural en Colola, también en Iglesia donde es feliz con sus alumnos.
 

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