Historia

Una sanjuanina y una romántica foto que movilizó a todo Córdoba

María José Casares, es sanjuanina y protagonizó un romántico beso con Augusto Álvarez, con quien luego se casó. Fue en la tribuna de Talleres y la foto este fin de semana movilizó a miles de cordobeses.
lunes, 06 de agosto de 2018 13:00
lunes, 06 de agosto de 2018 13:00

El 20 de septiembre de 1998, Talleres enfrentó a San Lorenzo en lo que fue la fecha 7 del Torneo de Apertura 1998. En aquella ocasión el partido terminó 2 a 2, sin embargo no fue la foto del partido lo que quedó inmortalizada en un diario sino un dulce beso que protagonizaron dos jóvenes en la tribuna norte de la cancha. Uno de los protagonistas de esa escena es sanjuanina y dos meses después del hecho decidió dejar su provincia natal para armar una familia con quien conquistó su corazón.

Se trata de María José Casares, quien es oriunda de San Juan, y Augusto Álvarez, el cordobés que supo conquistarla, al límite de que decidiera ir a vivir con él en aquella provincia. Por estos días la historia del beso movilizó a todos a través de las redes sociales. Es que a través del Twitter “@los_11atras” se largó el pedido para localizar a los protagonistas de la foto y todos ayudaron a encontrarlos.

“Esta parejita en la actualidad son mis viejos”, escribió Lourdes Álvarez, en Twitter y rápidamente se hiló la historia cuyo beso por años fue de anónimos y ahora se les puso nombre y apellido. Casi dos décadas después, la foto encontró a sus protagonistas: María José y Augusto.

Según relata el Docetv, María José tenía 19 años cuando decidió dejar San Juan para ir a vivir a Córdoba, allá por diciembre de 1997. Allí conoció a Augusto, que tenía 20, con quien en febrero de 1998, se pusieron de novios. Tras la foto, el amor prosperó. En marzo de 1999 se casaron y a los pocos meses tuvieron a su hija. “Cambiar no cambió nada. Nunca se separaron ni se pelearon”, aseguró Lourdes, a casi 20 años de aquella postal.

Hoy, la familia vive en Los Reartes y Augusto es uno de los encargados de la filial de Talleres en Villa General Belgrano. Su amor por la “T” vino desde muy chico: el esposo de una gran amiga de su abuela era Amadeo Nuccetelli, el histórico dirigente y expresidente del Albiazul. Fue el mismísimo Amadeo quien, desde muy chico, llevó a la cancha a Augusto cuando era sólo un niño.

Ese fanatismo se lo trasladó a su pareja María José apenas se mudó a Córdoba y ambos fueron juntos durante años a alentar al Matador. Y la misma pasión se la transmitieron a sus hijos.

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