Creencia

San la Muerte, un culto silencioso en San Juan

En San Juan existe una fuerte veneración a esta figura sacra. Con una reputación negativa de sus fieles, en la actualidad lo adoran desde los maestros, hasta abogados y políticos.
domingo, 11 de febrero de 2018 00:00
domingo, 11 de febrero de 2018 00:00

Un esqueleto cubierto con una túnica negra, con una guadaña en su mano. Así es la imagen del “santo huesudo” más conocido como “San La Muerte”. En San Juan su figura es venerada por decenas de “fieles” que tienen sus altares en casas, centros de venta e incluso lugares públicos.

“En estos 15 años, desde que pusimos este santuario de adoración, de a poco los fieles que se han sumado a venerar al santo, sin embargo notamos que no ha dejado de tener seguidores que lo adoran”, explicó Carlos en la santería La Cueva, que se ubica en la Capital de San Juan.

Allí hay un altar de adoración a donde los fieles recurren a diario para dejarle distintas ofrendas y pedirle por múltiples casos. Algunos de ellos lo hacen por trabajo, otros por amor y hay quienes lo hacen para pedir por problemas familiares. Es conveniente destacar que si bien la figura del santo de la calavera está relacionada mundialmente con delincuentes o presos, es un hecho que en San Juan, sus fieles van desde maestros hasta abogados y políticos. 

Cuando se ingresa a la santería, se pueden ver imágenes de distintos santos, en diferentes tamaños, pertenecientes a diversos credos. A la derecha de la entrada, rodeado de flores, obsequios, cartas y dinero, está la imagen de San La Muerte. Lo protege una urna de cristal y lo acompaña una imagen de Santa Catalina de Siena.  

Por otro lado aclaró que casi no se dan cuenta cuando llegan y le dejan ofrendas. “La gente pasa un minuto, lo toca y se va. Sí hemos visto a personas que por algún motivo llegan desesperadas y se quedan un rato haciéndole una petición”, señaló Carlos quien colocó un cartel cerca del santo que dice 'Por favor, no deje dinero. Gracias´. 

Las ofrendas más comunes al santo son flores, whisky, dinero, golosinas, velas, cartas y objetos con alguna inscripción de agradecimiento. Considerado como un espíritu bueno, San La Muerte se presenta con túnica de diversos colores que poseen distintos significados. “El color rojo tiene que ver con la pasión, el blanco con  la pureza y el negro con la protección, quien compra la imagen lo lleva dependiendo del tipo de pedido y culto que va a realizarle”, indicó Carlos. 

En San Juan, el culto al santo de la calavera se ha extendido desde zonas marginadas hasta la capital provincial, y distintos departamentos, donde sus fieles construyeron santuarios públicos que cuentan con capillas y días de celebración. Una de éstas se ubica en la Villa Costa Canal, donde algunos fieles se animaron a contar por qué lo veneran.

Lucas Perez, devoto visitante del santuario y fiel al Santo dijo que “todo en la vida está dado por la fe, y el bien y el mal está en cada uno. Hay muchos caminos que conducen a Dios, pero Dios está allá lejos. Acá tenemos algunas cosas más cercanas y que son emisores de él”. 

También, Estela, tímida fiel a San La Muerte contó su experiencia. “Conocí su historia hace tiempo y comencé a seguirlo. Varias veces le pedí cosas y me las cumplió, pero siempre tenés que cumplir vos con lo que le prometes. Yo soy profesora, no le pido cosas malas, no considero que sea malo... He venido varias veces y me encontré con un par de políticos y abogados conocidos dejándole alguna ofrenda. No sé que le pedirán pero no se ve gente mala”, reconoció la mujer que no se animó a dar su apellido por la función de formadora escolar que tiene. 

Historia 
La historia del santo huesudo, tiene origen en América. Se trató de un monje jesuita que misionaba en el territorio. Con la llegada de los españoles y portugueses para terminar con las misiones, se produjo un resultado de un gran número de muertos en el genocidio. 

En esta etapa, el monje pudo escapar con una imagen de Santa Catalina de Siena y una guadaña que lo ayudaba a limpiar el camino por donde pasara. Se dice que el monje en su exilio pudo realizar tareas evangelizadoras. Años después, los nativos lo encontraron muerto, con su túnica negra, la guadaña y la imagen de la Santa.

En ese momento lo llevaron a un pueblo y comenzaron a rendirle culto, ya que consideraban, que en vida, había sido una persona buena y dedicada al servicio de la gente. Realizaba casamientos, curaciones, les enseñaba sobre diversos temas y les ofrecía alimentos. A partir de allí comenzó su culto y adoración en el continente, que poco a poco fue expandiéndose a lo largo y ancho del territorio.

Si bien, en general, su culto está relacionado con actividades como crímenes, narcotráfico, violaciones, asesinatos y otros, ya que se considera que protege a aquellos que desempeñan estas actividades, también existen aquellos quienes le piden deseos lejos de estos temas. 

En Argentina
El culto de mayor envergadura se lleva a cabo en las provincias del Norte argentino, que junto con celebraciones al Gauchito Gil, San La Muerte recibe sus festejos y adoraciones. Los días de conmemoración son el 14 y 15 de agosto, en los que se realizan grandes fiestas populares. 
 

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