Historia

Betty, la enfermera que se convirtió en cantante y humorista para alegrar a sus pacientes

Lleva 20 años ejerciendo su profesión, y luego de que se le declarara una enfermedad autoinmune decidió salir adelante y ayudar a otros pacientes a pasarla mejor.
viernes, 30 de noviembre de 2018 18:28
viernes, 30 de noviembre de 2018 18:28

Betty Zamora es una mujer simpática y entradora, la compañía ideal para no aburrirse nunca. Desde hace tres años recorre distintos escenarios sanjuaninos cantando y haciendo reír al público con sus ocurrencias. Pero más allá de esta apariencia de mujer arrolladora, existe una chica que quienes la conocen la califican como la más solidaria, siempre preocupada por el otro. 

Diario La Provincia dialogó con ella para conocer un poco más de su vida y su faceta altruista. "Soy enfermera y hace cuatro años trabajaba en el Hospital y en una clínica privada. Debido a tantas horas laborales hice un pico de estrés, y busqué un cable a tierra. Así encontré el teatro y el canto que siempre fueron materias pendientes. Me dediqué a darme tiempo para mí a través de esto", comenzó contando.

Hacerle frente a una enfermedad, sobre todo si no tiene cura, no es sencillo para nadie. "La mala vida que llevaba de dormir poco, comer mal, hizo que me surgiera una enfermedad que es esclerodermia (endurecimiento, y estiramiento crónicos de la piel y los tejidos conectivos). Es autoinmune, no tiene cura, pero sí hay un modo de frenar su avance y es éste. Me gusta divertirme, hacer que la gente se divierta, ir por las mesas hacerlos cantar. Esto me llena de energía. Si no hubiese tenido esta actitud estaría muerta por la tristeza, y lo hice por mis hijos", aseguró.

Quien esté interesado en contactarla se puede comunicar al 2646719938.

Le encantaba lo que hacía, y encontró un público incondicional para sus actuaciones. "Lo que aprendía lo volcaba en los pacientes. Yo tenía cero vida social porque salía a las cinco de la mañana de mi casa y volvía a las once de la noche. Por eso mis pacientes fueron mi primer público, me escuchaban cantar cumbia, cuarteto, bolero, y a eso le agregué la comedia. Ellos fueron los que me empezaron a buscar para mis primeros shows, para el cumpleaños de 15 de su hija, el bautismo del ahijado, etc". 

Así fue como poco a poco se hizo conocida y actualmente actúa ante cientos de personas en confiterías, boliches bailables y fiestas privadas. "Tuve que dejar la clínica y me quedé solo con el servicio de diálisis del Hospital Rawson. Igualmente, a los pacientes de la clínica los suelo ir a ver. Les hice un show para el día de la madre con mis compañeras. Estoy muy agradecida de Dios, con las posibilidades que me da", manifestó.

Aunque no lo dice, su voluntad se extiende más allá de la salita de diálisis, ya que continuamente participa en campañas solidarias e incluso tiene un programa de radio en el que difunde estos proyectos.

En las dos horas que dura su show, el público canta, baila, se ríe con sus monólogos, y se olvida por un ratito del mundo exterior. "Le quiero decir a la gente que valore mucho el día a día. Veo a gente en el hospital con distintas enfermedades, muerte. El hospital es una escuela de la vida porque te enseña a quererse y valorarse uno, a la familia y a darse tiempo para todo. La alegría y el canto son el mejor remedio", sentenció. 

 


 

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