Entrevista

Eduardo Lavorato sobre la legalización del consumo de drogas: “es un tema netamente mercantilista”

El especialista en prevención de adicciones en poblaciones vulnerables se opone a la legalización del consumo de drogas. A cambio, apuesta a políticas de prevención ante la demanda del consumo.
sábado, 2 de septiembre de 2017 13:18
sábado, 2 de septiembre de 2017 13:18

El especialista en prevención de adicciones en poblaciones vulnerables se opone a la legalización de la droga. A cambio, apuesta a políticas de prevención ante la demanda del consumo. Considera que eso respondería a intereses que irían en detrimento de la salud de la población. Para reducir la demanda de consumo hace falta políticas públicas de prevención, agregó.

A días de concretarse el II Congreso Internacional de Prevención de Adicciones en poblaciones vulnerables en San Juan (7 y 8 de septiembre), Eduardo Lavorato, psicólogo y Consultor técnico de Toxicomanías del municipio de Rawson aseguró en diálogo con Diario La Provincia que la legalización de la droga no debe ser tomada como “objeto de políticas de comercio que nada tiene que ver con la salud de la población”. Y destacó que el narcomercado es más peligroso que el narcotráfico.

El año pasado el Gobierno Nacional declaró la Emergencia en Adicciones. Con esto, ¿se han activado tratamientos de gestión para hacer frente a la problemática del consumo de drogas?
Se aprecia en la realidad una profunda sensibilidad en la gestión pública para empezar a promover políticas de prevención y asistencia de las adicciones. De lo positivo que se está dando hoy en día es que la sociedad está comenzando a visibilizar los problemas que se concatenan a partir del consumo de drogas. Es un punto de partida para profundizar en los potenciales abordajes efectivos para reducir la demanda de consumo de drogas. 

¿Eso significa que hay todavía una carencia en cuanto a políticas públicas para evitar la proliferación de la demanda de consumo de drogas?
Hay un buen punto de partida para poder profundizar en políticas públicas que estén orientadas a la disminución del consumo de drogas. Lo que sucede es que actualmente en nuestro país hay miradas muy diversas a la que nosotros planteamos en el congreso, donde hay muchos lobistas que quieren proponer la legalización de drogas y políticas de reducción de daños afines a una política de mercado. 

¿Por qué no a la legalización de las drogas?
Entendemos, en un principio, que la legalización es un tema que atañe a poner a las políticas públicas como un objeto de políticas de comercio que nada tiene que ver con la salud y el desarrollo de nuestra sociedad. Es un tema netamente mercantilista. Por otro lado, se ha observado en Uruguay y en EEUU que a partir de la legalización el consumo ha aumentado.  Son políticas que van totalmente en detrimento de la salud pública.

Pero la legalización no sería una forma de tener el control y terminar con el narcotráfico?
No. Eso sería un  mito. Hasta ahora la realidad no indica eso, es todo lo contrario, porque justamente con la regulación, como por ejemplo sucede en Uruguay, ha aumentado la demanda de consumo y como el Estado tiene regulada esa demanda, entonces qué hace esa persona que necesita consumir mayor cantidad. Termina apelando siempre al narcotráfico. Creo que legalizar la droga está lejos de aplicar una política de reducción de narcotráfico, por el contrario, lo termina empoderando porque lo que se genera es una mayor oferta de droga, y al haber mayor oferta, hay mayor demanda.

Sin embargo, el alcohol que es una adicción está legalizado. 
Es importante que en nuestro país comience también a debatirse qué postura afrontar ante el al consumo de alcohol, porque hoy en día el consumo de alcohol también produce consecuencias toxicas y psicoactivas. Sucede que para que el alcohol devenga en una adicción genera mayores cantidades de ingesta de lo que podría ser con las drogas hoy denominadas  prohibidas. O sea, el alcohol no genera tanta adicción como el consumo de drogas. De todos modos en nuestro país tiene que generarse un debate frente a políticas que hay con relación al alcohol, porque no se utilizan medidas de políticas de salud para disminuir el consumo de alcohol. 

Entonces, ¿existe una cultura de banalización de la droga que va en contra de la cultura de la prevención de adicciones que usted pregona?
Si. Eso tiene que ver con que muchos que ocupan cargos en la función pública y que hacen lobbies para la legalización de la comercialización de la droga confunden un problema sanitario con una política de mercado. Perciben a la droga como un objeto de transacción como si fuera un par de zapato sin siquiera tener una dimensión de la problemática social y sanitaria que esto puede llegar a cargar tanto para la generaciones actuales como para las generaciones venideras. Entonces sucede que en nuestro país muchos de ellos tienen miradas orientadas a políticas seudosanitarias donde vinculan el consumo de drogas con una, mal llamada, política de reducción de daños por consumo de droga. Con estas políticas lo que muchos buscan es insertar el consumo de drogas para su comercialización. Digamos que habilitan el consumo de drogas respondiendo a intereses de mercado.

Su trabajo como defensor de la prevención del consumo de drogas lo ubican frente un abanico de enemigos. ¿Tiene miedo?
Más allá de un tema social es un camino espiritual. Realmente entiendo que el miedo podría paralizar todas las acciones que quiero desarrollar. Entonces, no tengo miedo. 

¿Ha recibido amenazas?
Si  he recibido algunas amenazas, y también mi familia. Pero lo cierto es que estamos trabajando y sabemos las consecuencias que esto puede acarrear. De todas formas la gente lobista no actúa de forma primitiva. Actúa cortándote los circuitos con una campaña sucia, una campaña de desvalorización, de desprestigio. Operan con una mala prensa, la gente que interviene contra la idea de disminuir el consumo, lo hace políticamente, no de forma tan primitiva como si fuera el narcotráfico. Acá los enemigos no están dentro del narcotráfico sino que están dentro del narcomercado. Con el narcomercado me refiero a las tabacaleras y empresas farmacéuticas que quieren generar condiciones de mercado  para que en nuestro país se legalice la droga. Esta gente opera con muchísimo dinero comprando la opinión de muchos funcionarios o los persuaden con viajes.

Qué diferencia hay entre el narcotráfico y el narcomercado?
El narcotráfico está dentro de la clandestinidad. Ellos saben que están incurriendo en un delito. El narcomercado trabaja de una forma que es mucho más peligroso que el narcotráfico. 

¿Por qué?
Porque el narcomercado trabaja haciendo mucho lobby en los sectores de poderes. Están acercados al poder político, están forzando leyes para promover un terreno fértil para proliferar sus propios negocios. 

¿Cuáles son las estrategias de prevención que hay que aplicar?
Darse un trabajo mancomunado entre el Estado y las organizaciones sociales, universidades y los ciudadanos con políticas ferres y con decisión política de poder disminuir el consumo de drogas.  Las estrategias tienen que ver con trabajar fuertemente en los barrios de vulnerabilidad, en que las personas tengan un rápido acceso a dispositivos (programas) asistenciales y de prevención como por ejemplo en el Barrio La Estación está el Centro Francisco, donde los vecinos están habituados a acompañar a los chicos a que sean asistidos por un profesional. También, está el programa de comunidades preventivas liderado por las propias vecinas que trabajan con los pequeños para generar talleres de sensibilidad. Lo mejor es lograr que sean los propios vecinos los agentes preventores.

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