Historia

Rosibel, un tradicional negocio de Trinidad que festeja 40 años

Es mercería, regalería y librería, y este año se renovó para celebrar sus cuatro décadas junto a los vecinos. Recorré la historia de esta empresa familiar que ya va por su tercera generación.
sábado, 17 de septiembre de 2016 00:00
sábado, 17 de septiembre de 2016 00:00
Hace 40 años una pareja de emprendedores decidió transformar su casa en un negocio, que poco a poco se fue convirtiendo en el sostén de la familia Grimalt. Se trata de Rosibel, una mercería, regalería y librería que años después continúa atendiendo a los vecinos de Trinidad, por calle Mendoza al 1469 sur.

No importa la hora a la que se vaya al negocio, siempre está repleto de gente, y la mayoría se saluda por el nombre. Es que a pesar de que pasaron décadas desde su fundación, continúa siendo una local atendido por una familia que le pone empeño para que siga creciendo.

"La idea del negocio comenzó con mi mamá, ella hacía ropa de cama a pedido de las vecinas. Después, como estamos a dos cuadras de una escuela, se fue anexando la venta de lapiceras, y distintos útiles escolares que comenzaron a pedir. En un momento llegó un viajante que sin conocernos nos dejó una valija de regalería y nos seguimos ampliando. Terminamos teniendo, mercería, regalería e hilados. En una época también trabajábamos con ropa tejida de Mar del Plata", contó Mabel Grimalt a Diario La Provincia.

Con motivo del aniversario, y luego de que su padre hiciera la repartición de bienes en vida entre sus hijas, el negocio estuvo cerrado unos meses y en marzo reinauguró con un local ampliado. "Cuando comenzamos con la remodelación yo miraba las estanterías que estaban hechas a mano por mi papá. Compró las chapas, los armazones, los tornillos. Todo lo había hecho él, hasta los mostradores y las vidrieras", recordó. 
 
Mabel posa en el negocio remodelado una vez terminada la jornada laboral.


La vendedora asegura que siempre está lleno de gente porque tiene un horario conveniente para aquellos que trabajan en el comercio (de 9.00 a 13.00 y de 17.30 a 21.30 horas), y porque siempre hace lo posible por conseguir los mejores precios en su mercadería.

"Espero jubilarme y que mis hijos sigan. Si bien ellos tienen sus propias carreras, yo se los doy de corazón como me lo dieron a mí. De tres hermanas que éramos yo fui la única que siguió en esto", reflexionó la empresaria con respecto a sus sueños para las próximas décadas.

"Quiero agradecer a la clientela, porque desde hace 40 años que nos acompañan. Muchas veces vienen adultos con sus hijos y me dicen que se acordaron del local porque aquí los traían sus papás. Por ahí te sentís un poco vieja, pero no deja de ser una satisfacción", sentenció Mabel.

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