Dolor

La historia del fotógrafo atropellado, un relato entre el amor y la tragedia

Juan José Gutiérrez falleció víctima de un hombre que conducía en estado de ebriedad. Hoy, su familia decide contar cómo vivió y el legado que dejó entre quienes lo conocieron.
sábado, 20 de febrero de 2016 09:18
sábado, 20 de febrero de 2016 09:18
El domingo 7 de febrero Juan José Gutierrez falleció de manera trágica. Era fotógrafo, y precisamente estaba entregando unas fotografías cuando un hombre que conducía en estado de ebriedad lo embistió en la vereda. Juan José era un hombre de familia. Solo tuvo un gran amor, su mujer, con quien compartió 45 años de casados y tuvo seis hijos. 

Esta semana, sus seres queridos organizaron una manifestación para pedir por justicia. Pero hoy, en diálogo con Diario La Provincia, su hija Ana decidió honrarlo recordando su vida y obra. En una larga entrevista, y con lágrimas en los ojos, a veces de tristeza y muchas otras de alegría por los momentos vividos, contó anécdotas que pintan la historia de este hombre cuya muerte conmovió en las redes sociales.

"No siempre fue fotógrafo, antes trabajó en el Servicio Penitenciario. Él me contaba la otra cara de los subversivos, tenía muy buena relación con ellos, conocía su historia de vida y lo registraba. Gracias a Dios tuvo la satisfacción de volver a ver a muchos y que le dieran un abrazo.  Perdió su trabajo por motivos religiosos, era adventista del séptimo día y el sábado lo dedicaba a las cosas de Dios (ir a la iglesia, leer la biblia, orar y ayudar al prójimo). Más allá de todos los certificados que respaldaban la fe de papá y su respeto por guardar el sábado bíblico el director de la cárcel no aceptó eso y le pidió que se retirara definitivamente de su trabajo o que cambiara su fe. Fiel a sus ideales tuvo que salirse de aquel trabajo que tanto amaba. Extrañó mucho ese lugar, se sentía muy cómodo”, aseguró Ana.

"Siempre fue un luchador”, es una de las frases que se repiten a lo largo de la conversación. Al quedar sin trabajo, se dedicó de lleno a la fotografía para poder mantener a la familia, e incluso inculcó este oficio en sus hijos. "Tendría seis años cuando comencé a acompañarlo con la fotografía. Para mí salir con él era toda una aventura. Me decía cómo charlar con los chicos para sacarles buenas fotos, o cómo hacer para que no salieran con los ojos cerrados. Era muy cuidadoso, detallista y después del revelado siempre evaluaba si estaban saturadas. Yo lo miraba y me reía porque no veía nada, pero él insistía que en alguna zona estaba saturado el magenta o el cian. Se esforzaba mucho con las imágenes que quería entregar. Hace unos días me tocó cubrir un evento que él tenía pactado con una familia a la que le sacaba fotos desde hace más de 40 años. Era el fotógrafo de esa familia. Más allá de que me costó porque lo extrañaba mucho, disfruté de ese casamiento porque esta gente lo apreció y lo quiso tanto que le hicieron un homenaje en la fiesta”, se emocionó la joven.
 
Ese legado, seguirá acompañándolas y dándoles una salida laboral. "Todas conocimos el oficio de él, pero somos dos la que lo practicamos con más frecuencia y continuidad. Hemos decidido seguir con esto, por él, por esa lucha que tuvo, por todos los años que le dedicó a la fotografía y a la gente a quien él le dedicó su tiempo. Va a ser un homenaje para él”.

Un gran padre y abuelo
"En la primaria nos acompañaba hasta la puerta de la escuela y también nos iba a buscar. Ahora en Facebook varios compañeros míos se acordaban de él porque cuando volvíamos a casa, el acompañaba a los que vivían más lejos para asegurarse de que llegaran bien y después volvía con nosotros.  En el secundario también nos acompañaba a la escuela, íbamos con todos nuestros amigos”, recordó Ana.

Amor, compañerismo y dedicación a la familia, son los recuerdos más fuertes. "Me cuesta mucho a adaptarme a que no esté en los almuerzos.  Porque no se prendía la televisión. Nos sentábamos a charlar de cómo nos había ido en el día. Él fue muy compañero de todos mis hermanos. Con mi papá podíamos charlar de todo, él siempre iba a buscar una solución y no un problema. A mi hermano en su corto periodo de vida le gustaba mucho el fútbol y él siempre lo acompañaba a la cancha. Le gustaba jugar con sus nietas "a los bailarines de vals" mientras él les tarareaba el vals de la fortuna, o a los desfiles de moda  en los que oficiaba de presentador, les cantaba canciones de cuna para que se durmieran, estaba en todo momento”.

Una vida trágica
La muerte de Juan José no es la primera tragedia que debe afrontar la familia, ya habían perdido a un tío, y a uno de los hermanos quien falleció a los 17 años tras ser empujado a un canal. "Las cosas que le tocaron vivir como padre con la muerte de mi hermano fueron muy difíciles. Sabíamos lo que estaba sufriendo, pero él se levantaba y nos daba fuerza a todos. Acomodaba sus cosas, preparaba el desayuno a mi mamá, y la buscaba para ayudarla a levantarse. Leían juntos la biblia, cuando veía que estaba un poco mejor, le encargaba una tarea para mantenerla ocupada.  Cuando él volvía, ella se había motivado, si no era así, era muy difícil para ella levantarse y afrontar la vida. Ahora es una tarea que tenemos nosotras”, contó. 

"Cuando se acordaba de mi hermano, decía que las buenas obras de él aun quedan entre la gente que lo conoció. Hoy recuerdo a mi papá y pienso. "las cosas buenas que hiciste papá, todavía están y van a quedar, lo que viví con vos lo voy a guardar como un gran tesoro en mi corazón porque es lo único que me queda”. Las personas que nos hicieron tanto daño hoy están libres. Le pido a Dios que se hagan cargo de las experiencias lindas que me han quitado, que no me han dejado vivir, truncándole la vida a mis seres queridos como mi papá, mi tío y mi hermano”.

"A todos sus hijos siempre nos decía: ustedes son como los dedos de mi mano, son todos diferentes pero a la vez son todos muy importantes y necesarios, y no se olviden que la unión hace la fuerza, siempre tienen que mantenerse unidos. A veces me levanto buscándolo, pero estoy tratando de aceptar la realidad que todavía no comprendo y no acepto.  Amé mucho a mi papá, y lo sabía. Cuando no podía acompañarlo lo despedía con muchos besos y le decía que lo amaba, y él me respondía que ya lo sabía”, finalizó Ana. 





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