¡Felicidades!

Águeda Avellaneda, la rawsina que celebró sus 107 años

La abuela festejó ayer sus 107 años. Lúcida y muy activa, Águeda recibió su nuevo año con sus hijos y a la noche festejó con nietos y bisnietos.
lunes, 06 de enero de 2014 07:00
lunes, 06 de enero de 2014 07:00

Muy lúcida aunque con algunos recuerdos olvidados por el largo tiempo vivido. Su paso no es lento y su ritmo de voz no representa la edad que tiene: 107 años. Águeda Avellaneda cumplió años este domingo y lo celebró con su familia.

La abuela vive en el corazón de Rawson, tiene cuatro hijos, 10 nietos, 10 bisnietos y dos tataranietos. "Estoy muy alegre y contenta porque Dios me ha dado cuatro hijos y con ellos estoy y los amo muchísimo. Por eso le pido a Dios que me de vida para estar con ellos, cuidarlos y quererlos", señaló la nona con un brillo especial en sus ojos. 

Águeda no recuerda bien en qué año nació pero para eso está su familia como ayuda memoria. "Fue el 5 de enero de 1907", dijo su hijo Mario Zalazar tras la pregunta de ¿cuándo nació y cómo fue su niñez?. 
 
"Nací en Pocito y mi niñez casi no me la acuerdo. He tenido una madre y un padre muy humildes y muy buenos. Ellos nunca han hecho algo malo y si lo tuvieron, lo conversaron en la cama pero delante de los hijos nunca. Fueron un buen ejemplar. Mi madre fue ejemplar", comentó y luego agregó: "mi juventud la he tenido en Carpintería, trabajando como un hombre. No se lo que es salir con amigas. Mis amigas eran mi madre y mi familia. Yo no se leer, no se lo que es una fiesta, un baile. Sí se lo que es cuidar a mis padres, hermanos y la casa. Con lo que Dios me ha dado aquí estoy".
 
Para Águeda, la familia es el tesoro más importante que le dio la vida, "es lo más hermoso". Por eso siempre de su boca salen consejos para todas las generaciones que vinieron detrás de ella. A sus nietos le recomienda que "no tomen ni fumen, porque eso sí es malo". Si se trata de comer, ella no se limita pero sí cuida no perder la actividad. Por eso, según confesaron sus hijos, la abuela no tiene problemas en lavar, planchar y hasta pasar el lampazo.
 
"Es la jefa de la casa y muy querida en el barrio. Cada vez que nace un niño en la zona, lo traen para que ella los bendiga porque es muy espiritual, cree mucho en Cristo", finalizó su hijo.

 

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