En honor al Sagrado Corazón de Jesús

La comunidad del Colegio La Inmaculada hará una procesión

La actividad pastoral será el domingo a las 11.00 y la concentración será en la capilla de la institución educativa.
martes, 25 de junio de 2013 18:30
martes, 25 de junio de 2013 18:30

Las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús que desarrollan su tarea pastoral en el Colegio La Inmaculada invitan a la comunidad a participar de la misa y procesión en honor al Sagrado Corazón, que se  realizará este domingo 30 de junio. La convocatoria para los fieles es en la capilla del colegio ubicada en la avenida Alem 538 sur, en Capital.

 

El origen de la devoción

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

 

El 16 de junio de 1675 se le apareció Nuestro Señor y le mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz.  Santa Margarita  escuchó a Nuestro Señor decir: "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor." Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón.

La devoción en sí está dirigida a la persona de Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.


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