Se podría haber evitado

El padre de Camila vivió una odisea pidiendo ayuda y en el 102 nunca actuaron

Javier Brusotti, padre de Camila, denunció junto a las hermanas de Alejandra Ríos (mamá de la nena) que la pequeña sufría violencia familiar. Recurrieron al 102 y a la Defensoría de la Niñez en la municipalidad de Santa Lucía y nunca tuvieron respuestas.
viernes, 08 de noviembre de 2013 10:08
viernes, 08 de noviembre de 2013 10:08
Un moretón de gran tamaño en la cara y otro en el brazo fueron los primeros indicios de que algo no andaba bien. Camila Guadalupe Brusotti, de ocho años, sufrió diez  días antes de la  internación la primera señal de que recibía violencia familiar. La pequeña fue a visitar a su padre biológico, Javier Brusotti, y él vio que la nena venía herida.

"Cuando le preguntamos qué le había pasado contestó 'me he caído, me tropecé con un palo'. Luego más tarde confesó 'me caí de la cabra'. Entonces le dije, 'mamita pero si las cabras son malas, cómo te subiste'. Entonces dijo, 'no porque Perico (Pedro Oris) tenía la cabra' y se largó a llorar desconsoladamente. De inmediato Javier le mandó un mensaje de texto a Alejandra Ríos, la madre, porque ella no quería que le llamara, y le preguntó qué había pasado, por qué tenía la cara machucada. Ella le llamó y le dijo que se había caído de la cabra y pidió hablar con la nena. Entonces yo me acerqué al celular para escuchar lo que hablaban y ahí le dijo la madre a la nena que le dijera al padre que se había caído de la cabra y que no dijera más nada así dejábamos de preguntar", comentó en radio AM1020 Claudia, pareja de Javier, y confesó que luego "le quito el teléfono y la niña entró en un estado de shock".

Según lo relatado, la madre le prohibía a los propios abuelos maternos que la viernan, ni siquiera podían ir las tías. El padre sólo podía acercarse dos veces a la semana por una medida judicial y en una de esas visitas fue que pudo ver la agresión. A partir de ese momento, el hombre inició una odisea para pedir ayuda y que las agresiones sobre su hija no pasaran a mayores. 

"Llamamos a las tías, le sacaron fotos y la mandaron a la policía. En la policía nos preguntaron si Pedro o la madre le habían pegado y no supimos que decir porque no sabemos quien era pero sabíamos que era uno de ellos. Entonces nos dijeron 'contra quién iba la denuncia' y si no era directa teníamos que llamar al 102 que es la línea de protección de la niñez. Las tías, por parte de la madre, llamaron varias veces y le contestaron que no podían tomar la denuncia porque no había un dato específico de la enumeración de la casa. Nos dijeron que necesitaban una dirección exacta pero nosotros no sabemos el número porque no lo tiene. Fuimos al juez Toro de Menores para pedir ayuda y no nos atendieron", explicó desesperada la mujer. 

Como no encontraron respuestas en ambos caminos, Javier y Claudia, junto con Mariana, hermana de Alejandra, recurrieron a la Secretaria de la Niñez de Santa Lucía para pedir asistencia, salteando el 102. "Pedimos asistencia social porque una profesional era la única que se podía acercar y nos dijeron que no tenían formulario para llenar en Defensoría de la Niñez. Eso fue un jueves y teníamos que volver el lunes. Fuimos el lunes no tenían formulario y el martes nos enteramos que estaba internada", finalizó Claudia llorando de impotencia porque este caso podría haberse evitado y "todo se complotó" para que la pequeña Camila terminara hoy internada, luchando por su vida, en Terapia Intensiva.

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