Justicia

"Se llevaron nuestra felicidad": tras 2 años, aguardan la fecha de juicio por la muerte de Enzo Castro

El joven falleció embestido de atrás, a metros de la fábrica de galletitas en Albardón. El conductor fue procesado por "Homicidio culposo".
lunes, 12 de julio de 2021 17:10
lunes, 12 de julio de 2021 17:10

A prácticamente dos años de su trágica muerte, la familia de Enzo Castro, el joven peluquero y barbero que murió tras una fatal caída al ser embestido de atrás por un auto a metros de la fábrica de galletitas de Albardón, sobre calle Sarmiento, el 26 de julio de 2019, espera por la fecha del juicio. El imputado es el conductor del auto, de apellido Atencio, que fue procesado tras el hecho y que tras el siniestro vial se quedó en el lugar a la espera de ayuda y de la Policía.

Enzo iba hacia su casa en Angaco y presuntamente, paró en la banquina porque se le salió la cadena de la bicicleta en la que se movilizaba. El automovilista lo embistió de atrás y el golpe fue fatal. 

Su mamá Gloria Castro es parte de la asociación civil "Familias del Dolor y la Esperanza" y en la tarde de este lunes colocarán un cartel con el ángel y el nombre de Enzo en el lugar en que murió.

"Estamos a la espera de la fecha del juicio; el caso avanzó gracias al trabajo primero del abogado Peña Saffe y tras asumir otro cargo, tomó nuestra representación la Dra. Marisol Illanes. Sabemos que con la calificación "Homicidio culposo" no va a ir preso y seguiremos impulsando que las leyes tiene que cambiar", destacó Gloria a Diario La Provincia SJ.

Destacó que el imputado "nunca se comunicó con nosotros. Yo también manejo autos y no salgo a matar. Lo único que le agradezco es que no abandonó a mi hijo; se hizo cargo y no se fue. Pero nunca dio la cara conmigo; sólo me llamaban abogados de su representación. Esperé de él al menos un mensaje; un gesto humano de su parte porque tenía mi número de teléfono. Y más siendo una persona muy cercana a la Iglesia Católica. Eso hizo hasta que me alejara de ir a misas por la impotencia de que no dejó de mostrarse públicamente. Tengo vergüenza ajena y eso hace que no sepa cómo reaccionar cuando lo vea".

Sostiene que, además de su familia, son los amigos de Enzo quienes la mantienen en pie. Incluso son los que se encargan de mantener y limpiar una gruta que le dedicaron al joven con las imágenes de San Expedito y Santo Cura Brochero, a quienes le tenía una especial devoción. "Sigo yendo todos los meses a San Expedito, en El Bosque en Angaco, por que así lo hacía Enzo. Y también, el anteaño pasado, fui a Cura Brochero a Córdoba porque era lo que quería. Es una manera de tenerlo a él presente", señaló Gloria que acota que aprendió a "dejar ir" a su hijo muy de a poco y ese gran trabajo le permite recordarlo sin llorar. "Era el alma de la fiesta; así lo recordaremos. Este domingo cumpliría 23 años y un cartel en su gruta expresará este deseo tan grande que ninguna otra familia pase por este dolor".

Destaca que, de una forma u otra, él muestra que los acompaña con "sus señales" sobre todo con una de sus hermanas y un sobrino que lo querían con adoración. "Mi hija está tratada con psiquiatra ya que ella no sabe de muerte sino de ausencias. Gracias a Dios va saliendo y yo sigo también con apoyo psiquiátrico y mis terapias. También destaco la ayuda constante de Guillermo Chirino y su esposa Lorena en "Familias del Dolor y la Esperanza" en la que somos 70 familias que atravesamos por esto, luchando por nuestros casos. Todos hemos aprendido de malas experiencias con abogados, con la Justicia y con empresas aseguradoras", manifestó.

Gloria, conmovida, destacó que el joven "es alegría, amigable, familiero; era la felicidad de la casa. Es todo para nosotros ahora. La pérdida de un hijo es terrible, insuperable; uno aprende a vivir con el dolor pero se extraña cada día más. Nada es lo mismo. Tengo el consuelo de que sus amigos nunca me dejaron".

Enzo Castro tenía 21 años y un futuro prometedor como barbero y peluquero. Había estudiado en Chile, donde vivió con su familia y al volver a San Juan, pensaba en cómo forjar su futuro junto a su novia, a quien conocía desde hacía mucho tiempo. El llamado de un amigo le dio esperanzas: en la comuna chilena de San Joaquín iba a trabajar en su propia barbería y lo quería en su equipo. Él aceptó, pero una semana antes de viajar la muerte repentina cambió sus planes.

 

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