Historia

Jesús, el sanjuanino que fue asesinado hace 3 años trabajando como policía y es ejemplo en las fuerzas

El sanjuanino de 34 años ejercía funciones en la policía comunal del partido de San Martín en la provincia de Buenos Aires y fue asesinado el 30 de enero del 2018. A punto de cumplir 3 años la causa y sin juicio la familia lo recuerda como un ejemplo.
viernes, 29 de enero de 2021 00:00
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El 30 de enero de 2018, quedará marcado para siempre en la familia sanjuanina Porres. Aquel día la vida de ellos cambió en un suspiro. Jesús, a los 34 años de edad era asesinado en Buenos Aires mientras cumplía funciones dentro de las fuerzas de seguridad comunal del municipio de San Martín en aquella provincia. Estaba casado, tenía 4 hijos y fue ultimado a sangre fría cuando intervino en conjunto con un operativo policial para detener a un grupo de personas armadas, vinculadas al narcotráfico.

A 3 años de aquel crimen, el recuerdo sigue presente en su familia que espera justicia pero conscientes de que ése es un riesgo que se corre estando en las fuerzas de seguridad. Juan y Ricardo son hermanos y forman parte de la Policía de San Juan. Son hijos de un gendarme que les inculcó el amor al uniforme y al servicio de protección civil. Sentados uno al lado del otro, hablando pausado y por momentos con la mirada distante al recordar la muerte de su hermano, los dos accedieron a una nota con Diario La Provincia SJ para no olvidar esta fecha tan especial.

“Lo ejecutan adentro del patrullero, no alcanzaron a bajar del móvil, los sujetos portaban armas de grueso calibre, una 9 mm y una 45 mm”, comenzó lamentando Ricardo Porres quien en San Juan cumple funciones en el D3 y tuvo la oportunidad de trabajar en Buenos Aires hace varios años pero decidió no continuar allá por los riesgos que esto implica. 

"Mi papá me llama por teléfono avisándome que habían matado a mi hermano, me alcanzó a decir que lo ejecutaron en un procedimiento nada más, yo no pude preguntarle más porque estaba en un estado de shock", agregó destacando que su padre había sido operado del corazón un año atrás y que tenían miedo que este hecho desencadenara otra tragedia más.

Jesús era parte de una familia donde muchos de los integrantes son parte de las fuerzas policiales. Su vocación de servicio se hizo manifiesta desde muy joven cuando ejerció como soldado voluntario en el Ejército y aunque hizo carrera tuvo que dejar a causa de un accidente que afectó su columna. Además, realizó cursos de defensa civil, colaboró como bombero voluntario y en la cruz roja, hasta que decidió viajar a Buenos Aires en búsqueda de oportunidades laborales.

“Era un chico extrovertido. No se quedaba quieto, le gustaba aprender y hacer cosas. Era un chico familiero, de su casa al trabajo y del trabajo a la casa, un legajo intachable, no andaba en malos pasos”, recordó y luego subrayó que todo cambió desde el día de su muerte: “ahora cuando se junta la familia no se festeja como antes. Era muy divertido y carismático, le gustaba hacer chistes. Cuando pasaba algo en la familia, él salía de eso con sus bromas, era otra cosa, ya no es lo mismo".

Jesús estaba casado con Natalia Martínez y era padre de cuatro chicos. “Tenía su casita que estaba alquilando, él quería su terreno. A sus chicos les daba buena educación y tenía muchos sueños y proyectos”, destacó Ricardo que ve en sus sobrinos un recuerdo vivo de su hermano: “ver a los hijos de Jesús nos trae muchos recuerdos, son muy parecidos a él. Ves a los niños y lo ves a él. Nos cambió mucho porque llegan estas fechas y ya no es lo mismo, los cumpleaños no son lo mismo, es una perdida muy dolorosa”.

A pesar del dolor de la pérdida, la muerte es una posibilidad para cada uno de ellos, que entienden cuáles son los riesgos al momento de elegir este tipo de trabajo. “Cuando uno ingresa sabe que puede haber un accidente cumpliendo el deber, pueden haber muchos riesgos”.

“A él lo mataron porque estaba cumpliendo su deber, nosotros nos debemos a la gente, somos servidores públicos hasta perder la vida”, aseguró con orgullo.

Al lado de Ricardo, su hermano Juan sigue y asiente con la cabeza muchas de sus palabras. Sin embargo guarda silencio y su mirada se torna por momentos muy melancólica. Con él, sabe que esta labor puede llevarlos a la muerte. “El trabajo en la calle, donde día a día se pueden encontrar diferentes situaciones, es minucioso.  La inteligencia es crucial, no nos pueden largar a la calle y caer en un allanamiento y no saber que hay detrás de la puerta. Hay que estar seguro a lo que vamos y como trabajamos de civil no sabemos que nos espera”, destacó el cabo primero.

Su trabajo cotidiano es sobreponerse a la intriga de no saber a qué se enfrentan cuando salen a la calle. “Lo primero que se te representa en tu cabeza son tus hijos, pero yo tengo un hermano que falleció porque actuó de buena forma. No me retraigo ni me escondo, al contrario, me da más fuerza para seguir adelante” dijo Ricardo y en consonancia Juan agregó, “nos debemos a eso porque es lo que elegimos”.

Por el crimen hay 3 detenidos, entre ellos el hijo de un reconocido jefe narco, pero se está por cumplir los 3 años de aquel hecho y la posibilidad de que salgan en libertad está latente.

“Esperamos que se hagan justicia y que paguen por lo que hicieron. Pedimos justicia por sus hijos, para que él (Jesús) descanse en paz ya que lo ejecutaron a sangre fría como a un perro”, finalizó Ricardo.

 

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