Historias

Caso Lorena Riveros: pidiendo conciencia vial honran a la mamá del corazón que murió en un terrible choque

Viajaba en moto hacia su casa y un camión de una empresa la arrolló, causándole la muerte instantánea en 2014. Una de sus hermanas consideró que su muerte no debía quedar sólo en una causa judicial, sino en pedir cambios en las leyes y justicia para otras familias sanjuaninas.
domingo, 29 de noviembre de 2020 14:32
domingo, 29 de noviembre de 2020 14:32

Andrea Lorena Riveros tenía sólo 40 años cuando la muerte la sorprendió. Los planes ese 1º de julio de 2014 eran otros para ella. Había salido a comprar en moto y en el regreso a casa, para encontrarse con sus tres hijos; hermanitos que había recibido en guarda junto a su esposo, la tragedia cambió todo. 

El camión de una empresa la arrolló con las ruedas traseras derechas de un semirremolque y murió en el acto. La vida de su familia cambió para siempre ya que no sólo sufrieron la pérdida de Lorena, sino también de los tres chicos que, por decisión del esposo de la fallecida, fueron puestos nuevamente bajo la tutela judicial y estatal. Pese al dolor y a la pérdida, su hermana Lucía Riveros sintió que tenía que hacer algo más por su hermana; por su memoria y sus sueños de vida, y ahora es parte de la asociación civil "Familias del dolor y la Esperanza" y pide que haya cambios en las leyes que se aplican a los casos de siniestros viales y justicia para quienes fallecieron abrupta y violentamente.

Lorena, su mamá y sus tres hijos del corazón. Cumplió su sueño de ser mamá recibiendo en guarda a los hermanitos. 

“Mi hermana tenía 40 años, estaba casada y tenía 3 hermanitos en guarda. Su gran sueño era ser mamá; amaba a los niños. Ese día del siniestro vial, que fue el 1º de julio de 2014, jugaba Argentina en el Mundial al mediodía. Ella en ese horario fue a comprar a un mayorista que está en avenida Benavidez y Cipolletti. Dejó a sus hijos con una vecina amiga para que los mirara y lamentablemente, fallece cuando regresaba a su casa en el choque en avenida Benavidez y Bonduel. Hacía su camino cuando el camión la embiste. Por mi parte, infiero que, como llevaba varias bolsas, eso también contribuyó a que perdiera el equilibrio y le impidió maniobrar. Pero contra un camión; ¿ella qué podía hacer?. Murió en el acto. Si bien se publicó que ella circulaba en una moto vieja, eso no fue así. Nada que ver, era nueva", detalla Lucía, en diálogo con Diario La Provincia SJ.

Lorena (izq. de la foto), con dos hermanas y su mamá, quien murió 11 meses antes del choque. 

Recuerda también un detalle que cobró relevancia en las crónicas policiales de ese hecho: "se llevaron las pertenencias de Lorena a la comisaría y no estaban su teléfono y su monedero. Pero al día siguiente, le llamaron al esposo y se las devolvieron".

Lucía aclara que la causa judicial tuvo a su cuñado como parte involucrada y ella y su familia no se vincularon. Después de la tragedia se generó una ruptura y "no tuvimos ni tenemos acceso a la causa y no tenemos relación con el viudo de mi hermana. Para nuestra familia fue desgarrador, muy difícil la muerte de Lorena. Once meses antes que ella partiera, había fallecido mi mamá. Ella se fue en agosto de 2013 y Lorena, en julio de 2014. Ambas muertes fueron muy repentinas y como nuestro papá había fallecido hacía muchos años, la figura materna era muy fuerte. En las últimas conversaciones con Lorena, planteábamos que no podíamos superar la muerte de nuestra mamá; a ella le costaba más", señaló.

Yanina, Lorena y Jezabel; hermanas y unidas, sobre todo en la enfermedad de su mamá.

La familia de Lorena está integrada por ocho hermanos y era la cuarta. Además de la víctima del choque, una hermana que tiene una gemela perdió la batalla contra el cáncer en 2018 y se lo habían detectado en 2014. "Creo que las heridas emocionales, causan heridas en el cuerpo", se sincera Lucía que también batalla contra problemas de salud. Pero eso no le impidió buscar justicia para Lorena, aunque fuera de otra manera y con un fuerte compromiso.

"Recuerdo a mi hermana como una madre superprotectora, quería darles lo mejor a sus hijos. Era muy trabajadora y luchadora. Había estudiado Artes Visuales en la UNSJ. Le gustaba mucho el arte y la pintura. Se iba a la universidad en bicicleta para ahorrar plata para comprar los materiales que necesitaba. Era muy bondadosa; la que te acompañaba si tenías que ir al médico. Dejaba todo para estar con vos, sin importar nada más. Lorena era súper responsable, manejaba con todas las de la ley, con todas las medidas de protección y nunca subió a uno de sus hijos a la moto", pone en valor.

Amor por sus sobrinos: recuerdan a Lorena como "una madraza".

Con esos recuerdos, Lucía señaló que "pensé que tenía que hacer algo; que no podía quedar en una muerte y nada más. Que no quedara con que se destruyó una familia, que no tuvimos el amparo de las leyes con una condena justa por la pérdida de una vida. Los asesinos al volante, como les digo, andan libres y siguen su vida normal. Manejan, están habilitados porque después del siniestro vial, los tienen detenidos muy poco tiempo y nos les quitan el carnet".

Así fue que "primero tuve contacto con “Las madres del dolor”, de Buenos Aires y después, busqué a Estrellas Amarillas en San Juan. Y fue en ese grupo que encontré a Lucía Gutiérrez que me habló de “Familias del dolor y la esperanza”. Ella me propuso participar y así llegue a ellos. Me gustó mucho la contención que ellos brindan y que se lucha por la causa que yo abrazo que es la concientización vial. Conocí las historias de las madres y los padres que luchan hasta el final por las causas de sus hijos y creo que el grupo es muy liberador y confortante. Conocí el dolor de otros hermanos, que es el que vivo yo".

Daniela, Lorena y Lucía, que busca que las leyes por siniestros viales cambien.

Acota y resalta que le preocupa que los procesos judiciales que logran resolverse se extienden demasiado en el tiempo y hay causas "que se pierden en el camino; ni hablar de los abogados y las aseguradoras. Las tragedias viales tienen lamentablemente mucho de negocio y no les importa la vida. San Juan tiene muchos siniestros viales y sin embargo, todavía sabemos poco acerca de cómo actuar en lo legal, por ejemplo. No sabemos bien qué hacer; a veces se delegan cosas al abogado pero no sabés si está haciendo lo que esperabas. Es decir, tenemos mucho para aprender y trabajar. Comparto el pedido de justicia de todas las familias y pido el cambio de las leyes".

Si bien considera que es una "integrante pasiva" al no poder accionar en la causa de Lorena, de que desconoce su estado por la reserva judicial, sí busca que se recuerde a su hermana. "Me parece muy buena la señaléctica que está colocando la Asociación con los ángeles en los lugares donde ocurrieron los choques y coincido con Guillermo Chirino (referente de la organización civil) en que el responsable de una muerte recuerde, al ver el cartel, qué pasó allí. Generalmente circulan por ese lugar porque suelen ser sus caminos diarios. Que sirva de concientización y de condena personal y social. Yo recuerdo todos los días que no tengo a mi hermana. Nunca pude detenerme en el lugar donde murió ni me paré a mirar", expresó.

Con la Asociación, ya se envió la nota a la Municipalidad de Chimbas solicitando la aprobación y el apoyo para colocar el cartel que recuerde a su hermana y aguardan una pronta respuesta.

Los sobrinos amados y una noticia feliz

"Con Lorena teníamos planes. El fin de semana que seguía, empezaban las vacaciones de invierno, y habíamos quedado de juntarnos para que mis niños y mis sobrinos jugaran. No pudo ser. Ese es el último recuerdo que tiene grabado mi hijo", señala Lucía.

Tras la decisión del viudo de la víctima de poner a disposición a los chicos a las autoridades de minoridad, la familia de Lorena no tuvo más noticias de ellos. El dolor de perder contacto fue inmenso más allá que eran conscientes y respetaban la decisión judicial. Sin embargo y al tiempo que, quizás debía ser, hace poco tuvieron novedades.

"Sabemos que están con una familia, son felices y tienen todo lo que mi hermana les quería dar. Por esas vueltas de la vida, nos enteramos. Están creciendo sanos, con una familia que los quiere y los cuida mucho. Eso es muy bueno para nosotros; me quedé muy alegre. Sabemos que fueron recibidos con amor y les dan la calidad de vida que mi hermana deseaba para ellos", remarcó Lucía sobre un varón y dos nenas, hermanitos que Lorena recibió como hijos bajo guarda y disfrutó hasta que el choque le arrebató la vida.

El recuerdo de sus hermanas

Sandra, hermana mayor de Lorena, detalló que era "una luchadora de la vida que meta que se proponía, meta que trataba de conseguir. Era emprendedora y no bajaba los brazos. Como persona, era hermosa y noble. Estaba en las buenas y en las malas con todos aquellos que la necesitaban, sin pedir nada a cambio. Tenía muchos amigos y fue una persona hermosa con la que compartí lindos momentos y nos acompañamos en esta vida". 

 

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