Tragedia de Chimbas

Duro relato del chofer de la ambulancia: "todavía escucho el ruido de la chatarra golpeando en el pavimento"

Oscar Eduardo Cano, alias Yayo, era el conductor de la ambulancia que el 28 de junio pasado volcó tras ser embestida por un auto. Su deseo es que comience el juicio y lo llamen a declarar para contar su versión de los hechos para que se haga justicia.
sábado, 02 de noviembre de 2019 00:00
sábado, 02 de noviembre de 2019 00:00

Sus palabras revelan un dolor que está latente y un trauma que sigue presente. Oscar Eduardo Cano, alias Yayo, era el conductor de la ambulancia que el 28 de junio pasado volcó tras ser embestida por un auto cuyo conductor luego se dio a la fuga en la zona de calle Díaz y 25 de Mayo en Chimbas. El hombre de 58 años hoy pasa su vida de "médico en médico", entre traumatólogos, psicólogos y kinesiólogos. En este contexto, rompió el silencio y quiso contar que pasó aquel día y su deseo de que haya un juicio pronto en el que pueda declarar su versión.

 “Espero que pronto sea el juicio y me llamen a declarar porque me acuerdo de todo”, aseguró Oscar a Diario La Provincia SJ. El conductor de la ambulancia del 107 reconoció que lo que más le cuesta superar es la muerte de Danilo Castillo y Juan Carlos Oviedo, las dos víctimas fatales que tuvo aquella tragedia. 

“Después de cuatro meses, sigo con tratamiento psicológico y psiquiátrico, me cuesta dormir de noche. Si bien no tengo pesadillas, siempre tengo en mente el cuerpo sin vida de Danilo, pobrecito, siempre lo veo dentro del móvil y eso es terrible”, destacó.

 

Según contó, la madrugada del viernes 24 de junio, fue a buscar a Danilo y a su padre (Jorge), como era de costumbre, a su domicilio en Zonda. Eran aproximadamente las 5:30 de la mañana y estaba muy frío, por eso Oscar, le tenía una colcha preparada en la movilidad para que el niño viajara más abrigado, ya que ni bien subía al vehículo, reposaba su cabeza en las piernas de su padre y se dormía hasta llegar al hospital.

De allí fueron hacia Chimbas a la casa de Juan Carlos Oviedo y todo se desarrollaba con total normalidad hasta que llegaron al cruce de la tragedia. “Un auto blanco me impactó a la altura del portón lateral que tenemos para que la gente baje y eso provocó, primero unos giros y después dos vuelcos”, comentó afligido y luego agregó: “yo siempre estuve consiente de todo. El impacto fue muy grande, fue un bombazo y los pacientes ni se lo esperaban porque como la camioneta esta toda ploteada, no se veía para afuera”.

Luego del impacto, el conductor buscó dentro de la unidad móvil al resto de las víctimas, pero no los encontró. "Solo vi a Danilo que estaba tiradito, pobrecito", recordó. Los vecinos del lugar tuvieron que romper el parabrisas para que Oscar pudiera salir.

Rápidamente llegó la policía y tres unidades del 107, donde el medico que venía a asistir a las víctimas, confirmó que Danilo había fallecido en el momento. Sobre la calle estaban el papa del chico, Jorge Castillo preguntando por su hijo y Juan Carlos Oviedo en estado de gravedad.

En mi cabeza todavía ronda el ruido de chatarra golpeando en el pavimento y la imagen de Danilo tirado, no me la puedo sacar”, expresó el conductor. 

Inmediatamente fueron trasladados al Hospital Dr Guillermo Rawson, pero al mediodía Oscar Cano, que tenía una herida profunda en su mano derecha, fue derivado a un sanatorio y allí le llegó la noticia de que había quedado detenido: "estuve con custodia policial permanente hasta el jueves que me dieron el alta y me llevaron a la comisaria, detenido por homicidio culposo, hasta que demostrara que yo no fui. Al día siguiente, a una semana del accidente, me llevaron a contar todo lo sucedido ante la jueza Silvina de Balanza y después de firmar el documento, me declararon inocente y me dejaron libre. Espero que pronto sea el juicio y me llamen a declarar de vuelta porque me acuerdo de todo”.

A Oscar Cano, el accidente le cambio la rutina por completo, hacia 7 años que trasladaba pacientes a sus tratamientos médicos, y ahora es él que pasa toda la semana de médico en médico entre traumatólogo, cirujano, psicólogo, psiquiatra, kinesiólogo, y tiene programada otra cirugía para el próximo mes.

Actualmente Oscar se encuentra contenido por su familia: su pareja y los dos hijos de ella, su hija, que se encuentra en Comodoro Rivadavia y su hijo, que vive en Buenos Aires, con quienes mantiene una comunicación permanente. También sus amigos y compañeros de trabajo que desde el primer momento le brindaron todo el apoyo. Oscar no ve la hora de volver a trabajar, aunque reconoce que aún no se siente preparado para ponerse nuevamente frente al volante. 

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