Historias

"Gauchito Panchito": la terrible muerte de un niño que impulsa cabalgatas para pedir justicia y valorar la donación de órganos

Tenía 8 años e intentando cruzar la calle, un auto lo levantó y voló casi 30 metros. El peregrinar de sus padres en la Justicia y un dolor que se transformó en amor, al permitir que el niño "viviera" en 7 personas que recibieron sus órganos.
domingo, 20 de octubre de 2019 14:05
domingo, 20 de octubre de 2019 14:05

A Francisco "Panchito" Ortiz lo fueron a buscar vecinitos para jugar. Habían pasado algunos minutos después de las 20.00 hs. y su papá Cristian había vuelto de trabajar. Por la hora y porque tenía tarea para la escuela, no lo dejaron pero él pidió permiso para acompañar a los niños a su casa, que estaba en la misma vereda que la suya, en inmediaciones del Banco San Juan de calle Las Heras, en Capital.

Así lo hizo el 25 de septiembre de 2014 y al llegar a la vivienda y taller mecánico en el que vivían los chicos, el padre de éstos le pateó una pelota para que la atajara. No pudo y fue a parar debajo de un auto que había estacionado una persona que iba al banco. Es que ese día ya había una fila de personas que acampaba allí para guardar su lugar para el día siguiente.

El chico cruza y al querer regresar a su vereda, la tragedia lo sorprende. Deja pasar un colectivo, del que se baja gente y avanza y cuando estaba ya a mitad de calle, un auto Ford Fiesta Kinetic lo embistió con tal velocidad que el cuerpo del niño de 8 años "voló" entre 28 a 30 metros, golpeando su cabeza contra el cordón de la cuneta.

Gonzalo González, el conductor, se detuvo a unos 15 metros y ya la gente que estaba allí había rodeado al pequeño. "Tal era el gentío que no me dejaban avanzar. Mi cuñado desesperado me avisa que a Panchito lo habían atropellado. Salí sin remera y lo veo allí, inconsciente. Mi esposa estaba amamantando a nuestro otro hijo y sufrió una crisis nerviosa. Me piden que me ponga una remera y busque los documentos para ir con él en la ambulancia. Después, siguieron 5 días del inicio de un dolor interminable", resaltó Cristian Ortiz a Diario La Provincia SJ.

A Panchito lo operaron de urgencia para tratar de descomprimir su cerebro tras el terrible golpe en la caída, tras el choque. "El niño se nos va", me decía un cirujano que me pedía firmar autorizaciones antes de la cirugía. Le respondí "que Dios lo bendiga; salve a mi hijo". Estábamos enloquecidos. Lo operaron durante toda la noche y tras 72 hs. nos confirman que su actividad cerebral era cero. En ese momento, Dios tocó nuestro corazón y gracias a que una enfermera y médicos nos hablaron de la donación de órganos, autorizamos la ablación. Hoy siete personas tienen órganos de mi hijo y mejoraron su calidad de vida. Es un orgullo muy grande", recordó.

Médicos y enfermeros abrazaron y lloraron junto a los Ortiz. Les agradecieron su gran acto de amor en una época en la que la donación de órganos requería autorizaciones de familiares. Lo que siguió después fue la despedida gaucha a Panchito.

"Todo fue muy emocionante. Él amaba las destrezas gauchas y ya a esa edad tenía habilidad para hacer algunos juegos en el caballo. Éramos integrantes de la agrupación gaucha Defensores de la Tradición. En ese entonces yo era su vicepresidente. Mi hijo también bailaba en una academia de folclore. Por eso, en su sepelio, el gauchaje se unió para acompañarnos", destacó Cristian. Más de 250 caballos y dos colectivos repletos, además de decenas de autos los acompañaron al cementerio, previo paso por los corrales donde la familia de Panchito tenía sus animales y la academia en la que estaban sus compañeritos. Su caballo también lo despidió, en una ceremonia en la que se lo "suelta" previo colocarle el sombrero y el poncho del niño en la montura, como señal que nadie más lo montará. El animal no se fue, sino que se quedó junto al ataúd.

"Ese adiós fue desgarrador y ahora, renovados en Dios podemos decir que creemos en la Justicia divina porque la terrena nos ha dado un cachetazo. Las pericias de Criminalística no ubicaron el accidente por calle Las Heras casi frente al Banco; sino que hicieron la inspección ocular en 25 de Mayo y Maradona. En la declaración del conductor del auto, afirma que mi hijo pasó delante del colectivo y que él lo atropella cuando intenta sobrepasarlo, a 5 o 10 km. de velocidad. Si hubiera sido así, mi hijo no hubiera volado por el aire hasta quedar junto al cordón de la cuneta. Lo culpa a mi hijo por atravesarse, cuando él estaba cruzando la calle. A Panchito lo mataron y ya no está para defenderse", remarcó conmovido.

Los Ortiz ya llevan 5 años de lucha. La causa por Homicidio Culposo se tramita en el 4º Juzgado Correccional y en el 5º Juzgado Civil ya que no sólo quieren que el conductor sea condenado por la muerte sino que la aseguradora responda por el siniestro. "Además, no podemos creer que le hayan permitido al imputado que se vaya a vivir a Neuquén. Sólo aparece su abogado cada vez que nos convocan. El hombre tardó en presentarse ante el juez y ahora, no está en San Juan. Tenemos testigos que declararon lo que vieron y mi hijo no tuvo la culpa. Él circulaba a tan alta velocidad que no lo pudo esquivar ni dejar que terminara de cruzar. Yo a ese hombre lo perdono, porque creo en Dios, pero tiene que responsabilizarse ante la justicia", sentenció.

Para que no se olvidara el caso y más que nada, concientizar sobre la donación de órganos, los Ortiz impulsaron cabalgatas por el "Gauchito Panchito" que fueron reconocidas por el municipio de Rivadavia y la Cámara de Diputados de San Juan. Ya preparan la 6º edición para 2020 y Cristian está buscando la manera de reunir entre $5000 a $7000 para pagar una pericia accidentológica, un elemento que podría destrabar finalmente la causa y de manera favorable para ellos. "Yo no tengo ese dinero y el juez ya designó a un perito al que debemos pagarle su trabajo. Tenemos demorado eso pero no perdemos la fe de poder realizarla y que se haga justicia por Panchito. Dios es nuestro consuelo para vivir porque lo que nos pasó nos marcó para siempre", concluyó. 

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