Mendoza

“Los Sanjuaninos”, la banda que con un secuestro virtual mató a una ex reina de la Vendimia

Se la conoce como la banda de “Los Sanjuaninos”, pero no porque provengan de esa provincia cuyana, sino porque engañan a sus víctimas diciendo que algún familiar ha tenido un accidente en San Juan.
lunes, 28 de diciembre de 2015 09:56
lunes, 28 de diciembre de 2015 09:56
Se la conoce como la banda de "Los Sanjuaninos”, pero no porque provengan de esa provincia cuyana, sino porque engañan a sus víctimas diciendo que algún familiar ha tenido un accidente en San Juan. Así, dominan la escena de los secuestros virtuales en Mendoza, donde se han convertido en moneda corriente. El mes pasado, sin embargo, traspasaron un límite: le arrebataron la vida a Francisca Jahan Pesetti, jubilada, ex reina de la Vendimia, que creyó que su hijo estaba secuestrado cuando sólo se trataba de una llamada falsa para robarle sus ahorros. La mujer murió a causa de un infarto.

El modus operandi va cambiando a medida que más personas conocen y descubren las trampas de esta banda, advierte el especialista en fraudes informáticos, Roberto Valverde, jefe de Investigaciones de Mendoza en los últimos años. Por eso, ahora el guión que siguen los secuestradores tiene nuevas variantes.

En los últimos casos registrados en Mendoza, los estafadores ya no aseguran que tienen a un familiar secuestrado, sino que le dicen a la víctima que su hija o hijo ha sufrido un accidente de tránsito en San Juan. "Piden plata para poder asistirlos de urgencia”, explica Valverde.

Los fiscales Claudia Ríos y Juan Manuel Bancalari, que investigan los últimos casos resonantes, no están seguros de que se trate de la misma organización, pero coinciden en que la manera de actuar es similar. Admiten la dificultad para seguirlos, ya que usan distintos chips telefónicos para mantener las comunicaciones extorsivas –hasta cuatro en un mismo episodio– y luego los tiran. "Una manera de prevenir este delito sería que hubiera una legislación que obligue a registrar con DNI a cada persona que compra un chip telefónico en un quiosco”, dice la fiscal Ríos.

Cuando los estafadores consiguen que les paguen por el rescate o para auxiliar al supuesto familiar accidentado, envían a un taxista a buscar el dinero como si se tratara de una encomienda. "Tenemos identificados a varios taxistas, pero todos declararon que recibieron un llamado pidiendo este trámite y que no sabían de qué se trataba”, comenta Valverde a Clarín.

Las presas favoritas de los estafadores son los adultos mayores, personas de más de 70 años. Las llamadas son a teléfonos fijos y usan una base de datos para saber el nombre del dueño de casa. Rara vez hay una tarea de inteligencia detrás. Por lo general, consiguen datos de los hijos o nietos porque las mismas víctimas van aportando información sin darse cuenta.

En uno de los casos, una jubilada escuchó que le decían: "Su hijo ha tenido un accidente”. Ella respondió: "Pero ¿cómo? Si yo no tengo hijo, tengo una hija”. El estafador reaccionó rápido: "Sí, es su hija la que está herida, no me oyó bien”. Y enseguida arrancó con su catarata de mentiras y frases alarmantes.

Cuando los estafados se muestran escépticos, intervienen otros cómplices que imitan voces, gritan, piden auxilio y hasta fingen agonía para simular una situación crítica. Si el engaño se monta a partir de la mentira de que hubo un accidente, le piden al estafado que llame al celular de un supuesto comisario, pero no cortan la llamada de manera de dejar ocupada la línea fija. La víctima llama desde un celular al presunto comisario, se aseguran de copar también esa línea y ahí es cuando avanzan con su mentira. Les dicen que los hospitales de Mendoza están colapsados y que el hijo, marido o hermano que se accidentó tiene que ser trasladado de urgencia a San Juan, la ciudad más cercana al lugar del siniestro. Piden plata para el traslado y la internación. Y entonces interviene el taxista que pasará por la casa de la víctima a buscar el dinero.

También ejercen presión psicológica para que no haya terceros involucrados y se descubra el engaño. "Todo ocurre en pocos minutos, el tiempo puede jugar en contra porque la persona que está siendo estafada puede comunicarse con sus familiares o vecinos”, explica Valverde.

Los secuestradores buscan presas en zonas residenciales de ingresos medios y altos. Los montos que exigen varían. "Siempre es lo que más puedan o tengan ahorrado para sacar de esta situación crítica a sus familiares”, dice Valverde. Y asegura que en el último año en Mendoza "se han registrado casos en los que los estafadores consiguieron hasta 30 mil dólares”.

Por semana hay cuatro denuncias de secuestros virtuales en la provincia. Las bandas desaparecen, se mudan y después regresan. "El nivel de efectividad ha bajado porque ahora no todo el mundo paga y eso también se debe a la difusión que se ha hecho de estos casos”, dice el jefe de Policía. Y enfatiza: "La recomendación es cortar en el momento”.

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