David y Goliat

domingo, 08 de junio de 2014 11:40
domingo, 08 de junio de 2014 11:40
 Por Ivan Grgic 
 
Suele decirse que no hay que añorar las cebollas de Egipto, frase que recuerda al Pueblo de Dios peregrinando duramente por el desierto rumbo a la tierra prometida, cuando se dejaba seducir por el regreso para tener ese alimento sin sufrir el hambre y la sed del camino. Sin embargo, toda historia humana que relata sus logros conoce bien la experiencia de sed, hambre, luchas y superación de desafíos. Por eso cuando los relatos ensalzan a sus héroes reconocen que podrían haber vuelto a las cebollas de Egipto, pero siguieron adelante teniendo frente a los ojos su tierra prometida.

Sin que se reduzca a los jóvenes de edad, nuestras historias de logros sociales mantienen el simbolismo de esa franja etaria como un eje común, de tal manera que el héroe es joven o lleva la juventud en su interior. Y no se aplica sólo a causas sociales: a un nivel vocacional se describe al joven que inicia una empresa como "emprendedor” y al adulto como un "innovador”. Es así que el emprendedor, el innovador, el luchador es un revolucionario que sabe que lo atraen las cebollas de Egipto, pero la tierra prometida de los sueños no está allí.

En 1992 se presentaron en la Argentina el grupo de música cristiana Gen Rosso, del Movimiento de los Focolares, vanguardia de la Iglesia Católica por sus esfuerzos por la unidad, el ecumenismo, la economía de comunión o la renovación familiar con la alegría del Evangelio predicado por su fundadora, Chiara Lubich. Uno de los temas fue "David frente a Goliat”. En su letra honraban a un joven chino que el 5 de junio de 1989 se había plantado en la plaza central frente a los tanques del ejército pues querían impedir las manifestaciones de los universitarios por un país más libre. Decían: "Y quién no te recuerda, muchacho de Tiananmen,/los tanques has parado, tu cara no pude ver./Tal vez no pensabas que te dejabas allí la piel,/pero abriste el surco de la libertad”.

Han pasado 25 años de ese hecho histórico tanto para China como para el resto del mundo y su fotografía sigue siendo fuente de interpelaciones. ¿La revolución fue solo la de los héroes 1810? ¿Las luchas son solo las que siguen el emblema y modelo del Che Guevara? Nuestra tierra latinoamericana, ¿solo ha tenido juventudes maravillosas que salieron de ambientes cristianos y conservadores en los ‘60 o ‘70? Algunos grupos autotitulados revolucionarios, ¿son los únicos que pueden "canonizar” líderes y definir los paradigmas de heroísmo? ¿No puede haber luchas silenciosas, cotidianas, anónimas, o sin armas? ¿Se puede parar una columna de tanques sólo con dos bolsas de mercado y una convicción mayor en nombre de la libertad y la paz? Como respondiendo a esto, los Gen Rosso cantan: "como joven de nuestro tiempo, estabas allí,/tú parabas la absurda realidad: David frente a Goliat”.

Mientras se recordaba esos días en China, la Argentina escuchaba el anuncio de la creación de una "Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional”. Más allá de que "en la cancha se ven los pingos” y que muchos hemos pensado en la necesidad de un diálogo multisectorial que permita reconocer el pensamiento nacional tan plural, la denominación de la Secretaría en un momento sensible en el país suscita gran fastidio por esta iniciativa. Es que resurgen olores represores, amagues de pensamiento único y adoctrinamiento popular en instancias en las que se debe construir la Argentina del 2016, capaz de reconocer los aciertos actuales y vislumbrar desafíos superadores.

En medio de los aniversarios de las manifestaciones en Tiannamen, de la masacre de Ruanda, de las guerras étnicas en los Balcanes entre otras, resurge la evidencia que los "David” existen junto a la segura figura imponente y tantas veces impune de Goliat. A 25 años de esos días de rebeldía sin otra arma que la verdad y la libertad, con cientos de universitarios muertos que sembraron la fuerza de las posibilidades, con desafíos locales, nacionales e internacionales, resuena el estribillo de aquella canción para todos: "Puedes llegar a ser/ artífice de un mundo sin falsedad,/ contra la mafia de la hipocresía. Y tú solo no estarás,/ en tus filas están luchando muchos más como tú/ contra los tanques de la falsedad: tú David, David frente a Goliat”.

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