Dolarizar

Dolarizar es el proceso por el cual un país adopta la moneda estadounidense para su uso en transacciones económicas domésticas. Mediante este proceso, la moneda extranjera reemplaza a la moneda doméstica en todas sus funciones (reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago).
domingo, 25 de mayo de 2014 10:26
domingo, 25 de mayo de 2014 10:26

Por Raúl Moreno. Contador Público. MBA

No hay día que pase que los argentinos no escuchemos hablar de él. Está siempre presente en todas las charlas de economía, en los titulares de los diarios y hasta en las mesas de café. Ya no nos conformamos con tenerlo en una sola versión, ahora hay distintos tipos (turista, soja, blue, oficial, etc.). Estamos pendientes si sube, si baja, pero también si se queda mucho tiempo quieto. Señores, debemos admitir que el Dólar estadounidense es un tema cotidiano en nuestro país y lo ha sido por lo menos en los últimos 50 años.


No es algo que nos llene de orgullo y seguramente me van a decir que no defiendo la soberanía nacional, que soy antiargentino, pero acaso, defendieron la soberanía nacional los gobiernos que han devaluado nuestro peso un 700% en los últimos 20 años?


Mal que nos pese, las sucesivas denominaciones que tuvo nuestra moneda nacional (pesos, peso argentino, peso ley, peso moneda nacional, Austral, etc.) terminaron derrotadas tratando de preservar un valor que mucho mejor lo preservó el Dólar. Pero sería injusto darle todo el mérito de tal proeza a él, también ayudaron las políticas económicas erráticas que se implementaron en nuestro país y que alimentaron la profunda desconfianza en el peso como moneda de reserva, ahorro y patrimonio.


Decíamos a principio del año que el peso estaba sobrevaluado, sobrevino la devaluación del 20 de Enero, sin embargo, a poco tiempo, parece que la devaluación del 22% no fue suficiente, porque derivó en una inflación del 12,5% posterior que prácticamente licuó los efectos de la devaluación.
La gente prefiere, la mayoría de las veces, expresar el valor de sus biene más preciados (su casa, por ejemplo) en dólares.


Desde que el gobierno decidió liberar parcialmente el "corralito verde”, más conocido como "cepo” que está vigente desde Octubre de 2011, más de la mitad de los pocos argentinos autorizados para comprar hasta un límite máximo de dólares han ejercido esa opción.


Los hechos nos indican que hay una suerte de obsesión aunque, por diversos medios, busquen silenciarla, más aún, los especialistas han vaticinado que lo que viene es una depreciación de las monedas de países emergentes en comparación con el dólar, lo que extendería la obsesión por más tiempo.


Pero, qué pasaría si algún día directamente adoptáramos al dólar como moneda de curso legal?
Primero, que no seríamos los únicos, ya desde hace unos 15 años es la moneda oficial en el Ecuador, pero también en El Salvador y en Panamá. La experiencia de adoptar una moneda extraña también la tienen otros países del mundo. En Madrid, París o Dublin, sus habitantes ya no usan pesetas, francos o libras, sino que han adoptado una moneda común como es el caso del EURO en la mayoría de los países europeos. Todas las monedas de EURO no son iguales, tienen un lado común y el otro lado un diseño para cada país.


Ahora bien, dolarizar es el proceso por el cual un país adopta la moneda estadounidense para su uso en transacciones económicas domésticas. Mediante este proceso, la moneda extranjera reemplaza a la moneda doméstica en todas sus funciones (reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago).


A prima facie se pueden reconocer algunos beneficios como la estabilidad económica, la reducción de la inflación, bajas tasas de interés, menor influencia política en las decisiones monetarias y cambiarias, mejor acceso al mercado de capitales, pero también y tal vez el principal beneficio sea lograr una mayor confianza y credibilidad en la población.


Pero no todo es color de rosa en una dolarización, tal vez el principal escollo es la eliminación de la posibilidad de emitir dinero sin respaldo, que varias veces ha sido la forma de financiarse de nuestro país. Es por eso que los gobiernos lo pensarían dos veces antes de tomar una decisión similar.
Para los productores también exigiría un esfuerzo extra de ganar competitividad mediante acciones complejas y no simplemente esperar una devaluación.


El Banco Central cedería la posibilidad de emplear la política monetaria para planificar la economía del país.Por último, la decisión de dolarizar sería una decisión prácticamente irreversible, por lo tanto, desde mi punto de vista, nadie estaría dispuesto a pagar los costos políticos de un fracaso.

Valorar noticia

Comentarios