El peor de los mundos

La temida estanflación se necesitan dos ingredientes: “estancamiento” e “inflación”. De esos dos ingredientes ya teníamos uno (la inflación) y ahora incorporamos el otro. El FMI pronosticó hace alrededor de un mes que la economía argentina permanecerá estancada los dos años siguientes con un crecimiento de apenas 0,5% este año y del 1% en 2015.
domingo, 11 de mayo de 2014 10:09
domingo, 11 de mayo de 2014 10:09

 Por Raúl Moreno: Contador Público. MBA

Uno de los peores escenarios que se puede presentar en la economía de un país, sino el peor, es la estanflación. Según las propias palabras del creador del término, el país que enfrenta este escenario económico se encuentra en el peor de los mundos, en inglés "Stagflation is a worst-of-both-worlds”

 

Históricamente se reconoce que el fenómeno se produjo por primera vez en el Reino Unido durante la crisis de las materias primas. El mayor costo del petróleo configuró una situación dramática por la inflación de costos que el fenómeno provocó. La solución a este problema requería estabilizar la oferta monetaria, lo que planteaba inevitablemente una reducción del déficit fiscal. Los economistas de aquella época terminaron por entender que estos "planes de estabilización" necesitaban una reestructuración total de la economía, no sólo podía confiarse en reformas aisladas.

 

Para obtener la temida estanflación se necesitan dos ingredientes: "estancamiento” e "inflación”. De esos dos ingredientes ya teníamos uno (la inflación) y ahora incorporamos el otro. El FMI pronosticó hace alrededor de un mes que la economía argentina permanecerá estancada los dos años siguientes con un crecimiento de apenas 0,5% este año y del 1% en 2015.

 

Tras el ajuste y la disminución del salario real, ahora vemos caer uno de los íconos del modelo: el consumo, tal como lo demuestran todos los indicadores de actividad. Tomemos el informe que sea, todos coinciden en mostrarnos que hay una retracción en la industria, el comercio y los servicios.
La complejidad de la situación se podría comparar vulgarmente como una sábana corta , si retiramos los pesos del mercado, la falta de liquidez detiene la inflación pero paraliza la actividad. Por el contrario, si inyectamos dinero la liquidez traerá mayor actividad pero también mayor inflación.

Se dice que Keynes había sucumbido a la estanflación. La estanflación mató a Keynes en los setenta porque su modelo no podía responder a un escenario de desempleo e inflación y fue allí cuando se impusieron las teorías neoliberales.

 

La fórmula keynesiana DG = C + I + G + E, donde DG es demanda global, C es Consumo, I es impuestos y E representan las exportaciones, explicaba cuáles deberían ser las prioridades para luchar contra el desempleo (Estimular la Demanda, bajar impuestos, aumentar el Gasto y aumentar las exportaciones), para luchar contra la inflación (Bajar la demanda, subir impuestos, subir interés, bajar el gasto público y aumentar el tipo de cambio), pero no encontraron aplicación en el supuesto de querer combatir ambos problemas a la vez.

 Habrá que entender primero que estamos en presencia de una inflación de costos, ya no es por mayor demanda y por eso es que no funciona el programa de "Precios Cuidados”.
Para comenzar a buscar la solución hay que disminuir los costos de producción en las empresas, porque el estancamiento genera destrucción de empleo, pero también hay que disminuir el gasto público corriente y concentrar las acciones del gobierno en inversiones productivas y en lograr recuperar la credibilidad perdida.

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