La culpa del otro

Desde mi punto de vista, los argentinos hemos dejado de ser protagonistas para convertirnos en víctimas. De otra forma no se explica cómo un país con tanta riqueza y porvenir siga sufriendo recurrentemente por su economía y sigamos discutiendo sobre nimiedades en vez de pensar en los temas de mayor importancia para nuestro futuro.
domingo, 09 de febrero de 2014 08:29
domingo, 09 de febrero de 2014 08:29

 Por Raúl Moreno. Contador Público. MBA

 En nuestra vida podemos tener dos actitudes claramente diferenciadas, la de víctimas o la de protagonistas.

Las víctimas son aquellas personas que no dejan de culpar a otros de todos sus males. Los protagonistas son los que, conociendo sus limitaciones y responsabilidades, deciden forjar su propio futuro.

 

Lamentablemente, desde mi punto de vista, los argentinos hemos dejado de ser protagonistas para convertirnos en víctimas. De otra forma no se explica cómo un país con tanta riqueza y porvenir siga sufriendo recurrentemente por su economía y sigamos discutiendo sobre nimiedades en vez de pensar en los temas de mayor importancia para nuestro futuro.

 

Podemos producir suficiente alimento para medio mundo pero no lo sabemos aprovechar, podríamos ser un país desarrollado pero damos un paso hacia adelante y volvemos dos para atrás.

Echarle la culpa al otro de todo lo que nos ocurre es bastante sencillo y nos exime de responsabilidades. Desde el gobierno el mensaje es claro: somos víctimas de las maldades ocasionadas por otros y ese es nuestro destino en el mundo.

 

Así pasó el #7F, el día que decidieron un apagón comercial para castigar de esa forma a los culpables de la inflación. "Estos son los que te roban el sueldo” rezaban los carteles firmados por la agrupación "Unidos y Organizados”. La culpa es de los "formadores de precios” que especulan con el fin de ganar dinero sin pensar en el prójimo.

 Pero no es la primera vez que el gobierno o sus fanáticos recurre al argumento simplista de buscar la culpa en los otros. Así la devaluación acelerada del peso de fines de Enero fue culpa de Shell.
Nuestra presidenta recurre en todos sus discursos a reflexionar sobre cuáles serán los titulares de los diarios del día siguiente, que son los culpables de hacer creer a la gente que al país no le va bien.
El vicepresidente insiste que la culpa de hacernos creer que, en todo o en parte, algo tuvo que ver con el caso Ciccone, es de otros.

El ministro de economía Axel Kicillof nos enseña que "los que nos decían que el dólar valía un peso son los mismos que nos dicen que vale trece pesos”. La culpa es de ellos.

 

La culpa de "la corpo” o el "monopolio” impidiendo que nos informemos o razonemos buscando la verdad sino que adoptemos automáticamente su discurso.

 La culpa de los empresarios que en nuestro país tienen conductas nocivas al desarrollo económico de la Argentina, según lo destacó el Jefe de gabinete Jorge Capitanich, quien siguió su discurso culpando a los ahorristas que ciertamente tienen actitudes avaras.

Sin embargo, en ciertos sectores opositores también se lleva adelante esta práctica, endilgando al gobierno todos los males que nos toca vivir.

 El que adopta ese discurso, además, entiende que su líder es infalible y que nunca puede terminar de mostrar sus cualidades por culpa de terceros. Así es como construimos los caudillos, personas que nunca se equivocan. Pero nadie es caudillo por sus propias cualidades sino porque una multitud ha depositado en él sus esperanzas y también sus responsabilidades.

 El caudillo es nuestro papá, nos protege y nos libera de la responsabilidad de crecer. Nos sentimos tranquilos cuando el caudillo regresa a tomar su lugar, él sabe lo que hay que hacer.
Pensar que todo lo malo está afuera, que los otros tienen la culpa de lo que sucede, es una falta de madurez que nos aleja de la realidad. Qué bien nos vendría hoy a los argentinos reconocer públicamente nuestros errores, comenzando por cada uno y asumir que podemos equivocarnos.

 

Me pareció interesante analizar el comportamiento de los argentinos comparándolo al comportamiento de un sociópata. Según leí, la sociopatía es un trastorno antisocial de la personalidad y algunas características de los sociópatas son:No aprender de la experiencia.
No tener sentido de la responsabilidad.
Ser incapaz de formar relaciones significativas.
Ser incapaz de controlar los impulsos
Carecer de sentido moral.
Tener un comportamiento antisocial crónico.
No experimentar ningún cambio de comportamiento después de los castigos.
Padecer inmadurez emocional.
Carecer de culpabilidad.
Mayor egocentrismo.

"No somos lo que las personas quisieran que fuésemos. Somos quienes decidimos ser. Siempre es fácil culpar a los demás. Puedes pasar tu vida culpando al mundo, pero tus éxitos o tus derrotas son tu entera responsabilidad” (Paulo Coelho)

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