Cuesta abajo

Nuestro país fue una de las diez mayores economías del mundo a principios del siglo pasado. Con un ingreso per cápita equivalente a la de Francia y Alemania y superior a Japón e Italia, Argentina es objeto de estudio por los economistas mundiales por el echo de haber sido un país desarrollado que retrocedió
domingo, 02 de febrero de 2014 08:15
domingo, 02 de febrero de 2014 08:15

 Por Raúl Moreno. Contador Público. MBA

El 24 de Junio de 1935, dos aviones que estaban a punto de despegar en el aeropuerto de Medellín, Colombia, se estrellaron provocando la muerte del cantante más famoso que ha tenido la Argentina, Carlos Gardel, y de su autor más prolífico, Alfredo LePera. Ambos habían escrito un tango que ya pertenece al patrimonio cultural argentino y que titularon "Cuesta Abajo”.

 

La letra de este tango, con una profunda nostalgia, lamenta "la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” y hoy adquiere nueva vigencia ante los sucesos económicos y políticos de los últimos días.

 

Nuestro país fue una de las diez mayores economías del mundo a principios del siglo pasado. Con un ingreso per cápita equivalente a la de Francia y Alemania y superior a Japón e Italia, Argentina es objeto de estudio por los economistas mundiales por el echo de haber sido un país desarrollado que retrocedió.

 

No solamente no hemos sido incapaces de ganar más que una década, sino que ahora el mundo entero está mirando a la Argentina y a los demás países emergentes por temor a un contagio masivo.

 

En su reciente edición correspondiente al 1º de Febrero de 2014, The Economist analiza la situación de las dos economías latinoamericanas más conflictivas titulando el artículo "The Party is Over” ("La Fiesta Terminó”).

 

Nuestros hermanos sudamericanos también están atentos ante otra circunstancia que ha provocado la devaluación en Argentina. Así, el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, ha destacado que ahora su país ocupa el tercer lugar en el podio de las economías latinoamericanas desplazando a nuestro país. Este objetivo lo lograron mediante el crecimiento del PBI, la baja inflación, la tasa de cambio y la creciente llegada de inversión extranjera, en pocas palabras, haciendo las cosas bien.

 

Es curioso, por estos días, cómo nos cuesta a los argentinos ponernos de acuerdo hasta en las cosas más evidentes. Todavía no podemos interpretar por ejemplo, por qué la gente prefiere el dólar para realizar ciertas transacciones. El peso argentino se ha devaluado un 1815% en los últimos 25 años, por lo tanto es lógico que el bien más preciado que tiene una familia, su casa, sea preferiblemente valuado en una moneda que conserve su valor.

 

El mensaje del gobierno es bastante confuso, para Capitanich "las conductas empresariales en la República Argentina son nocivas para el funcionamiento del sistema económico, entonces la intervención regulatoria del Estado es lo que va a permitir regular el comportamiento de la cadena”. Sin embargo, un argentino de 68 años tuvo aproximadamente 18 años de recesión, por lo cual ha adquirido cierta experiencia en el manejo de crisis. Todos estos cambios, en tanto uno los quiera ver como una foto o como una película, generan desconfianza.

 

Por otro lado se dice que el tipo de cambio oficial del dólar a 8 pesos, que ayer fue el resultado de una salvaje especulación de la empresa Shell y hoy representa para el gobierno el fruto de la política cambiaria del tipo "flotación administrada”, ha alcanzado un nivel de "convergencia razonable para los objetivos de la política económica”. En qué quedamos?, fue un ataque especulativo o algo planificado?

 

Como si todo esto fuera poco, los flujos de inversión extranjera directa cambiaron en la región, después de haber crecido un 40% en el 2011 y un 11% en el año siguiente, se estima que en el 2013 a sudamérica llegó un 7% menos de inversión y los países más castigados son Argentina, Chile y Venezuela.

 

El Banco Central continúa perdiendo reservas, agregando su cuota de pesimismo diario aunque nos digan que hay más de 30.000 millones dólares a punto de ingresar producto de la liquidación de las exportaciones de granos.

 La última estrofa del tango "Cuesta abajo” reza:
"Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.”

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