Desconfiados

En todo el mundo los inversores al momento de definir sus inversiones tienen en cuenta dos cosas: La Rentabilidad y El Riesgo del proyecto. El riesgo no es más ni menos que la previsibilidad y tiene como correlato la confianza.
domingo, 25 de agosto de 2013 01:46
domingo, 25 de agosto de 2013 01:46

 Por Raúl Moreno. Contador Público. MBA

Desconfiar es no tener confianza o esperanza en una persona o cosa, pero, qué significa tener confianza?. Recurriendo nuevamente al diccionario encontramos que la palabra confianza es la "impresión u opinión firme que se tiene de que una persona o cosa será o se desarrollará según las expectativas que se tenían de ella”.

Algún amigo publicó en su muro de Facebook la frase "Quien siembra verdad, cosecha confianza”. Exacto, la confianza se construye día a día con cada acto que practicamos. La repetición de actos revela nuestro comportamiento ante distintas situaciones. Las personas que depositan en nosotros su confianza requieren a cambio que nos comportemos dentro de ciertos parámetros previsibles. Funciona en todos los ámbitos, tanto en el personal, en el profesional, en el familiar y en el social, y se verifica tanto para el comportamiento humano como el de las instituciones y países.

 En el ámbito comercial ya son bien conocidas las certificaciones de calidad, es decir, alguien antes estudió el comportamiento de una empresa y da fé de que se comporta dentro de determinados límites. En todo el mundo los inversores al momento de definir sus inversiones tienen en cuenta dos cosas: La Rentabilidad y El Riesgo del proyecto. El riesgo no es más ni menos que la previsibilidad y tiene como correlato la confianza.

El comportamiento de nuestro país no ha sido muy confiable últimamente. La repentina confiscación de la mayoría accionaria de YPF en manos de la empresa Repsol y ahora la orden de desalojar un hangar en el Aeroparque de Buenos Aires a la empresa LATAM, no hacen más que revelar el desprecio por las responsabilidades asumidas en relaciones contractuales.

Si esta afirmación fuese solamente mía no tendría problema en retractarme, pero resulta que los hechos demuestran lo contrario.

Leyendo el reciente fallo de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos en la causa "NML Capital, Ltd v. Republic of Argentina”, el juez Barrington comienza argumentando que "Con el fin de mejorar el valor de mercado de sus bonos, Argentina hizo una serie de promesas a los compradores”, en adelante relata detalladamente aquellas promesas efectuadas por nuestro país para concluir que fueron todas incumplidas. Es un caso contractual, aclara.

Encontraremos siempre alguien que nos diga que las decisiones de Argentina son soberanas y, por ello, si el país decide incumplir una promesa deberíamos ponernos del lado del incumplidor. Pero lo cierto es que no encontraremos inversores en el mundo que quieran apostar en un país con tanto riesgo e imprevisibilidad, salvo que las condiciones ofrecidas sean extraordinariamente buenas y beneficiosas.

Nadie cree en lo que nos dice el INDEC con respecto a la inflación y eso que hemos permitido que lo diga durante 6 años seguidos. Tampoco prohibir la compra de dólares con la excusa de que el solicitante de la autorización no tiene capacidad patrimonial para adquirirlos, cuando realmente no era así, ha sido un ejemplo de certeza. Como en el famoso cuento del pastorcito mentiroso, en algún momento alguien comienza a desconfiar y a partir de ese momento todo lo que podamos hacer para recuperar la confianza es poco.

 El año pasado me presentamos un proyecto de desarrollo minero a un empresario australiano y nos dijo enfáticamente: "Que lástima que el proyecto sea en Argentina”.En esta década la Argentina ganó, por eso la llamarán la "década ganada”, sin embargo, no nos enorgulleceremos tanto de haber ganado en desconfianza.

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