Los cuartos oscuros

El momento de la elección es clave. Quien ingresa al cuarto oscuro se enfrenta a una decisión que, en conjunto, determinará quien sigue hacia las elecciones de octubre. Pero ¿es solo es?
sábado, 10 de agosto de 2013 22:50
sábado, 10 de agosto de 2013 22:50

Por: Ivan Grgic

En el 2002, Roger Michel, que había iluminado la vida de los románticos con "Nothing Hill” junto a Julia Roberts y Hugh Grant, sorprendía con un título raro: "Changing Lanes” (se refiere al carril de una autopista que puede cambiarlo todo), que llegó hasta nosotros como "Fuera de control”. Gavin Banek (Ben Affleck) es un abogado promisorio, que choca levemente con Doyle Gipson (Samuel L. Jackson), un buen hombre que quiere rehabilitarse del alcohol y recuperar esposa, hijos y casa. Ambos quieren decidir lo recto, aunque no siempre lo lograron en el pasado. El leve choque no debiera ser un problema, pero desde el comienzo del film ambos están apurados y el instante los sumerge en un cuarto oscuro.

Este domingo 11, en Argentina, muchos entrarán en otro cuarto oscuro. Llegarán en vehículos o caminando. Allí estará la seguridad del acto comicial y el movimiento de algunos responsables. Se buscará la letra con la que comience el apellido, se hará la cola para el turno, se entregará el documento y se recibirá un sobre para ingresar en el aula. Allí estarán las boletas sobre los bancos y se ingresará una dentro del sobre. Será otro instante, otra decisión.

Este instante contiene una intensidad poco conocida. Confluyen muchas cosas. Una es la soledad: no hay nadie que se haga cargo por quien decide, ni lo apoye a su lado, ni lo vea, lo rete o lo aplauda. Sin embargo, no será una decisión más hecha en soledad. Ésta será parte de una sumatoria que determinará quien sigue hacia las elecciones de octubre. En esta soledad se siente que cada decisión no cae en el vacío.

La intensidad se incrementa con el contenido: ¿a quién votar? Cuando se decide profunda y seriamente el tema a decidir se sopesa, se evalúa y se medita bien. Como el agua destinada a ser hielo que necesita una cubetera, decidir es darle forma a algo y permitirle ser más que una mera intención o deseo. No es fácil decidir entre dos opciones, menos aún cuando se incrementan las posibilidades. La incertidumbre arrecia y pasará mucho tiempo hasta confirmar el acierto…o la sensación de fracaso!

Las decisiones intensas cobijan culpas y miedos, el pasado que asoma con ánimo de crítica y el futuro que mira con castigo retroactivo. Además, suele suceder que los rostros de las boletas parecen cobrar vida para culpar y asustar, como algunos lo hicieron en la campaña. Nunca es fácil despejar la mente de miedos y culpas a la hora de decidir.

Cuando se salga de este cuarto oscuro, o de otros parecidos, se puede sentir: "lo habré hecho bien”, refiriéndose al simple proceso de votar. Parece raro escuchar esa vocecita, se supone que solo debiera sonar en los chicos de 16 que optaron por votar. Sin embargo no pocos adultos sienten la duda sobre el procedimiento realizado.

¿Cuántas veces hemos entrado en cuartos oscuros? ¿Cuántas veces fueron muy oscuros? ¿Cuántas veces ese instante parecía recibir todo como en un embudo exigiendo una decisión? ¿Cuántas veces nos cercaron la soledad, la incertidumbre, la culpa, el miedo y el deber ser?

El abogado de "Fuera de control” sabía que luego del accidente debía proceder como indica la compañía aseguradora. Doyle, el padre que se rehabilita del alcohol, siempre quiso hacer las cosas por derecha. Sin embargo, el apuro ubica al abogado en la posición de proponer algo de dinero para solucionar rápido la dificultad, y con la mala reacción del hombre que quiere ser alguien diferente en todo, escapa dejando caer un maletín de notas importantes. Ese instante dará origen a una escalada de acciones encontradas para vencer al otro, en la contradicción de hacer algo mal para obligar al otro a hacerlas bien. Siempre tendrán un instante para decidir bien, y sin embargo será más fuerte la conveniencia, la venganza, la propia posición, la mentira, el olvido del otro. Y de sí mismo.

Las decisiones existen en cada instante, con sus soledades e incertidumbres, con sus culpas y miedos, con sus presiones y encerramientos, sus egoísmos y mezquindades. Pero también tienen sus luces, horizontes, principios y convicciones, que resuenan en la conciencia de cada uno. En cuanto avanzamos como Gavin y Doyle entramos solos en cuartos oscuros, casi condenados al encerramiento. Cuando nos abrazamos a las luces de la conciencia se ventila el interior con la verdad, que nos hace libres.

En el cuarto oscuro descubrimos que cada decisión es propia. Descubrimos que cada decisión en conciencia nos humaniza y agranda. Y descubrimos, sobre todo, que más allá de la soledad estaba el hermano, agradecido destinatario por la fidelidad a la conciencia. Aunque en cada instante resuene la voz de Caín, "¿acaso yo soy guardián de mi hermano?”, será verdadera y liberadora la palabra del Carpintero: "no hay mayor amor que dar la vida por el hermano”.

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