Nuestro techo

Hay algo que debe quedar muy claro y es que ninguna economía podrá desarrollarse sin inversiones en bienes durables.
domingo, 28 de julio de 2013 02:03
domingo, 28 de julio de 2013 02:03

Por: Raúl Moreno. Contador Público. MBA

 El desarrollo de la Argentina, así como de cualquier país, depende en gran parte de su inversión en infraestructura, si no hay caminos adecuados, energía, o vías eficientes, no cabría la posibilidad de desarrollar industria alguna para competir con el mundo.


Los productos de San Juan siguen circulando por rutas que inauguraron nuestros abuelos y no han sido sustancialmente mejoradas en los últimos 30 años. El  sobrecosto que esto genera está relacionado también con el desgaste que sufren los camiones que cubren el trayecto por rutas que están lejos de ser las ideales.


Tampoco hubo un desarrollo importante en otros medios de transporte, que estando en manos privadas como estatales vieron disminuir su capacidad de carga. Los argentinos conocimos una época de gran desarrollo ferroviario, cuando comenzaba el Siglo XX, los kilómetros de ferrocarril se multiplicaban a lo largo del país. Lamentablemente este adelanto no se sostuvo en el tiempo.
Los productores saben bien que un flete desde San Juan hasta el puerto de Buenos Aires será tan costoso o más, que el flete de la misma mercadería desde el puerto de Buenos Aires hasta el puerto de Rotterdam. Así los productos sanjuaninos pierden competitividad en cada uno de los mercados mundiales.


El costo de asegurar un empleado aumenta por razones similares, si ese trabajador debe llegar desde su casa al trabajo por caminos peligrosos o en condiciones precarias, tendrá más probabilidades de sufrir un accidente "in-itinere” que aquel que pueda hacerlo en mejores condiciones. Lamentablemente la noticia recurrente en cada uno de los medios sanjuaninos han sido los accidentes que, casi sin solución de continuidad, acontecen en las principales rutas y tienen como protagonistas a trabajadores.


Pero no todo es falta de inversiones en el sector vial, también la falta de inversiones se hace sentir en el sector energético. Más tarde que temprano, el gobierno entendió que había que modificar la política energética y, ante la imposibilidad de desarrollar una solución energética mediante inversiones locales, acudió a importar este valioso insumo desde el exterior.
Así, nuestro país importó, la primer mitad del año, un 23% más de combustibles que en la primer mitad del año pasado. En ese mismo lapso, los subsidios energéticos han igualado en monto a los subsidios sociales. Casi uno de cada cinco dólares que se giran a proveedores del exterior, es para pagar facturas de combustible.


Por estos días algunas fábricas han tenido que suspender sus actividades por falta de gas o combustible, y la mayor empresa sanjuanina debate su continuidad ante la amenaza cierta de que su imposibilidad de pagar una energía eléctrica cada vez más cara y sin subsidios, acabe por suprimir el insumo que representa el 40% de su costo de producción.
Hay algo que debe quedar muy claro y es que ninguna economía podrá desarrollarse sin inversiones en bienes durables y este representa nuestro ineludible techo

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