La vitivinicultura hoy

La vitivinicultura es la única industria que tiene un Plan Estratégico para el 2020, para lo cual se designó a “Vinos de Argentina” cuyo objetivo es trabajar en forma conjunta con los principales jugadores de la cadena de valor,
domingo, 21 de julio de 2013 10:27
domingo, 21 de julio de 2013 10:27

 Por Raúl Moreno. Contador Público. MBA

El Decreto 1800 de Noviembre de 2010, declara al vino como la "bebida nacional" de la Argentina. La economía de la provincia de San Juan está ligada a la agricultura y principalmente a la industria vitivinícola. Desde hace décadas, la vid es el principal cultivo de la provincia. Según datos del INV, las vides sanjuaninas ocupan cerca de las 50.000 hectáreas, lo que representan 21% del total de las plantaciones de vid del país y casi el 50% del total de las tierras cultivadas en la provincia, aunque en los últimos años la exportación de uva de mesa superó a las de vinos y mostos y representó el 44% de las ventas del sector vitivinícola.

El vino es uno de los pocos productos argentinos que se exporta y que, a diferencia de los granos, la soja o la carne, tiene marca.
La cantidad de empleos que genera la industria supera las 500.000 personas directamente e indirectamente, por lo que se dice que emplea más gente que la industria automotriz.
Pero la vitivinicultura no es una industria especulativa. Son inversiones de muy largo plazo. Un viñedo se espera que produzca durante 30 años.
La vitivinicultura es la única industria que tiene un Plan Estratégico para el 2020, para lo cual se designó a "Vinos de Argentina” cuyo objetivo es trabajar en forma conjunta con los principales jugadores de la cadena de valor. El Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), plantea una meta para el año 2020 de 2.000 millones de dólares y exportaciones por 1.200 millones de dólares. El año pasado esta cifra totalizó 1.131 millones de dólares.

Pero no es sencillo, el gran desafío que hoy enfrenta esta industria es responder a la aspiración y necesidad de los consumidores, cuyos hábitos y gustos sobre vinos se han modificado sustancialmente. La transformación de la vitivinicultura argentina es muy importante, hoy se prefiere consumir un buen vino antes que mucho vino. Los cambios de precio en vino se justifican por un cambio de calidad. El consumidor busca cosas nuevas y cosas distintas cada vez que va al supermercado.

 

El mercado interno está creciendo el consumo de vinos de mayor valor, las botellas de más de 18$ están creciendo. Las ventas de argentina desde 1999 se han mantenido pero han pasado del 10% al 30% las ventas al mercado externo. La industria comienza a transitar un camino muy interesante.
La historia del vino en nuestro país reconoce dos etapas: Hasta los noventas y posterior a esa década. Entre los años 60 y 90 el argentino consumía 90 litros per capita, 90% vinos básicos, salía de orígen, a granel y se fraccionaba en los lugares de consumo. Como el consumo comenzó a caer, comenzaron a surgir los excedentes, lo que deriva en una extensa regulación del mercado.
A principios de los 90 la actividad se desregula acompañada por una apertura en la economía, se comienza a incorporar tecnología del exterior. Hay actores internacionales que se instalan en argentina y comienza un proceso de transformación centrando el foco en el consumidor.
Como no puede haber un buen vino si no se tienen buenas vides, también se comienza a incorporar tecnología en los viñedos. Así, la incorporación del riego por goteo aprovecha el pedemonte permitiendo la Incorporación de nuevos terruños.

Se gesta así una nueva vitivinicultura. Se comienza a hablar de uvas de calidad, se incorporan nuevos cepajes como el Sauvignon Blanc y el Viognier, al tiempo que otras variedades se fueron perdiendo.

 

Las bodegas también participaron de esta transformación, en la actualidad todas las bodegas se construyeron pensando no solamente en lo que es la fábrica o elaboración de vino sino también en la incorporación de comedores, restaurants y hoteles.
La transformación obliga a hacer inversiones. Packaging, envases, imprentas y litografías adaptan sus insumos a las nuevas líneas y la industria vitivinícola se transforma en pionera de sustitución de insumos trayendo en asociatividad a los que tienen la tecnología.
En la última década, los vinos argentinos obtienen reconocimiento internacional y cepajes como el Malbec obtienen importantes premios.
Hoy en día la industria sufre, al igual que otras, un problema de competitividad. El atraso del tipo de cambio real constituye una barrera importante. Cabe señalar que, según referentes de la actividad, los salarios se han multiplicado por un factor de casi 5, el precio de la uva por un factor de 4,21 y los otros insumos lo hicieron por 3,06, mientras que el dólar lo hizo por 1,72.
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