Clima de negocios

El Banco Mundial elabora periódicamente un ranking de países según la facilidad que tienen para hacer negocios, Los países se ordenan así del 1 al 189, teniendo en cuenta diez tópicos. En algunas oportunidades estas variables se sintetizan en la frase “clima de negocios”.
domingo, 08 de diciembre de 2013 01:59
domingo, 08 de diciembre de 2013 01:59

 Por: Raúl Moreno. Contador Público. MBA

El Banco Mundial elabora periódicamente un ranking de países según la facilidad que tienen para hacer negocios, Los países se ordenan así del 1 al 189, teniendo en cuenta diez tópicos. En algunas oportunidades estas variables se sintetizan en la frase "clima de negocios”.

 

En el ranking de Junio de 2013, Argentina ocupó el lugar 126 y el lugar 26 considerando los 32 países de latinoamérica y el Caribe. Los aspectos analizados incluyen la facilidad para iniciar un negocio, el manejo de permisos de construcción, la accesibilidad y calidad del servicio de energía, la facilidad para registrar los derechos de propiedad, la accesibilidad al crédito, la protección de inversores, el pago de Impuestos, el desarrollo del comercio exterior, el nivel de cumplimiento de Contratos y los problemas de resolución de insolvencia.

 

Deberíamos interpretar que, según este ranking, si algún extranjero decide realizar una inversión en la región, habrá 25 países más elegibles que la Argentina.

 

Mirando los diez tópicos analizados deberíamos reflexionar qué políticas se desarrollaron desde el gobierno para mejorar la percepción que existe en el mundo de nuestras variables.

El presidente Barack Obama se lamentó recientemente que la movilidad social en Estados Unidos no fuera lo que se conoce como "el gran sueño americano” sino más bien, los niveles de desigualdad de ingresos serían comparables a los de Jamaica y Argentina.

 

El mensaje claro fue que Estados Unidos no quiere pertenecer al grupo de países donde sí se encuentra el nuestro y el caribeño. La situación argentina fue expuesta como un ejemplo, un mal ejemplo.

 

El ministro Julio De Vido inició una gira, luego acompañado por el ministro Kicillof, por Rusia y China. Buscan atraer inversiones por 20.000 millones de dólares. Pero mientras ellos hacen miles de kilómetros para convencer a alguien de invertir aquí, las fotos de los saqueos y policías amotinados denunciando precariedad laboral también recorren el mundo al mismo tiempo.

 

De más está decir que los únicos inversores que encontrarán interesados serán aquellos que piensen obtener una renta lo suficientemente hiper extraordinaria para compensar cualquier traspié en el desarrollo del proyecto.

 

También por la cabeza del potencial inversor pasarán, además de los recientes saqueos, la sospechosa veracidad de los datos económicos oficiales, la falta de pago de sentencias ya firmes o en litigio constante como aquellos inversores que no aceptaron los sucesivos canjes unilaterales de deuda, la falta de pago a organismos de crédito internacionales como el Club de París, la aventura reciente de Repsol y un largo etcétera.

 En medio de este escenario, lo último que esperábamos ver es un reclamo generalizado de toda la policía del país, porque en todos estos años sus salarios no mantuvieron la capacidad adquisitiva que hubieran querido, en un país que supo crecer a tasas chinas.

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