Justicia

Tragedia de TurBus: indemnizarán en más de $15 millones a uno de los sobrevivientes

La empresa de transporte chilena deberá indemnizar a un ingeniero por los daños físicos y psicológicos que sufrió en el accidente en el que murieron 19 personas.
jueves, 26 de septiembre de 2019 16:58
jueves, 26 de septiembre de 2019 16:58

Un sobreviviente de la tragedia de TurBus será indemnizado con más de $15 millones tras demandar a la empresa de transporte chilena por los daños físicos y psicológicos sufridos en el accidente ocurrido en febrero de 2017, en el que murieron 19 personas y una veintena de pasajeros resultaron heridos. 

Así lo dispuso el juez del Tribunal de Gestión Asociada Tercero Alfredo Dantiacq, quien condenó a la empresa de transporte a pagarle $15.357.077 a A. K. (se preserva la identidad por motivos de seguridad), un ingeniero chileno que en aquel momento había viajado a Mendoza por trabajo y se encontraba regresando a Santiago de Chile cuando ocurrió el accidente.

Otros sobrevivientes ya habían recibido fallos favorables en la Justicia Civil en los últimos meses, pero por montos mucho menores, que no superaban los $2 millones.

En su relato de lo ocurrido, el hombre recordó que el 18  de febrero de 2017, a las 0.15, el colectivo partió a horario y sin inconvenientes de la Terminal de Ómnibus de Mendoza, pero cuando se encontraba transitando por ruta 7 el chofer comenzó a exceder la velocidad de 100 km/h. 

A la altura del kilómetro 1.223, en la llamada "Curva del Yeso", el chofer chileno Javier Sanhueza perdió el dominio del colectivo, derrapó y volcó sobre el costado izquierdo del rodado, que se arrastró sobre piedras durante varios metros.

También resaltó que sufrió varias heridas a raíz del accidente y que, minutos antes de que ocurra, varios pasajeros fueron a pedirle a Sanhueza que baje la velocidad, anticipando que algo malo podía ocurrir.

El ingeniero chileno aseguró haber visto cómo el colectivo se ladeaba al tomar la curva y finalmente volcaba en un lugar desconocido y oscuro, en el que no sabía si los esperaba un abismo, una muralla o el río. Agrega haber visto piedras del tamaño de una cabeza atropellándolos e indica: “Mi posición era la misma que antes, al estar agarrado y colgado no quedo de costado sino como iba respecto de la ruta, pero con el bus volcado 90° hacia la izquierda. Mantengo los pies hacia adelante y veo cómo todo hacia adelante comienza a destruirse, preocupado por mis pies. Sólo tiraba fuerte de la cuerda de la cortina para quedar lo más arriba posible y no recibir tantas piedras”.

En este sentido, añade que tras el accidente fue trasladado al Hospital de Uspallata y luego a la Clínica de Cuyo, donde su obra social chilena no brindó cobertura y TurBus no apareció para proporcionar ningún tipo de asistencia o respuesta.

Es por todo esto que el juez Dantiacq entendió que no está en discusión la ocurrencia del accidente ni cómo se produjo, a raíz de la gran cobertura mediática que recibió la tragedia. Además, no se discute que el sujeto iba como pasajero en el micro y que sufrió heridas de consideración en el incidente vial.

En materia de daño moral y psicológico, el magistrado dispuso que el ingeniero chileno sea indemnizado en $3.300.000. En la pericia psicológica presentada como prueba, la profesional que lo atendió indica que sufre depresión y que se han incrementado sus sentimientos de frustración e irritabilidad en todos los ámbitos de su vida tras el accidente. Agrega que "ha perdido su capacidad de disfrute y le cuesta conciliar el sueño experimentado un gran sentimiento de angustia y culpa por no poder salvar personas en el accidente".

Dantiacq considera que esa circunstancia alteró el potencial laboral del sobreviviente chileno y que en la actualidad presenta un 32% de incapacidad psíquica permanente.

De esta manera, el juez entiende que la indemnización servirá para que el demandante la destine a "la adquisición de bienes, como un automóvil de alta gama, o actividades placenteras para mitigar el dolor padecido y afrontar asimismo la terapia psicológica recomendada por la perito".

Con respecto a la incapacidad física sobreviniente tras el accidente, el tribunal indemnizó en $6.967.077 al ingeniero chileno por las secuelas que tuvo tras el accidente. "Presenta una cervicobraquialgia postraumática con alteraciones clínicas RX y/o EMG leve a moderadas: 5% asociado a lumbociatalgia con alteraciones clínicas. La cervicobracalgia consisten en el dolor en la región cervical irradiado a los miembros superiores, mientras que la lumbocitalgia es el dolor en la región lumbar que se irradia hacia miembros superiores", explica el fallo.

En el juicio, el médico traumatólogo que lo atendió relató que, como consecuencia del accidente, el ingeniero chileno sufrió "politraumatismos, traumatismo cerrado de tórax, traumatismo cerrado de abdomen, de columna cervical y lumbar, y hernia en la mano derecha. Cuando se trasladó a la Clínica de Cuyo y tras realizársele estudios se descubrió la presencia de un hematoma subcapsular esplénico. Ya en la República de Chile se le diagnosticó que presentaba fracturas costales".

Tras examinarlo, el profesional concluyó que padece una incapacidad parcial y permanente del 11% por las afecciones que el accidente ocasionó en su columna cervical y lumbar. 

Asimismo, Turbus deberá pagar $40.000 por el tratamiento psicólogico al que debe ser sometido el ingeniero chileno y $50.000 por los gastos médicos y de traslado de regreso a Chile.

Por último, el juez Dantiacq condena a Turbus a pagarle $5 millones por daños punitivos al demandante. Este monto se dispone por la mala actitud demostrada por la empresa chilena, que en ningún momento prestó asistencia ni colaboró con las víctimas, mostrando un "total desprecio por la vida humana".

En definitiva, el monto total que recibirá en materia de indemnización asciende a $15.357.077. Además, la empresa chilena deberá asumir los costos del juicio y pagarle a los abogados y peritos intervinientes. 

 Fuente: MDZ

 

 

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