Justicia

Horror: engañó a su hija y a dos amiguitas y las prostituyó por $500

Hace unos días la mujer que las engañó terminó condenada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Comodoro Rivadavia a cumplir 12 años de prisión.
miércoles, 07 de agosto de 2019 16:18
miércoles, 07 de agosto de 2019 16:18

Tenían 14 y 12 años de edad, vivían en una condición de extrema vulnerabilidad y fueron aprovechadas por una persona de confianza para terminar ejerciendo la prostitución. Hace unos días la mujer que las engañó terminó condenada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Comodoro Rivadavia a cumplir 12 años de prisión.

La misma sentencia recibió su pareja quien fue considera por la justicia como coautores del delito de trata de personas con fines de explotación sexual, agravado por mediar amenazas, por el número de víctimas, su situación de vulnerabilidad y por ser menores. En el caso de María, además, por el engaño y por tratarse una de ellas de su hija. Los jueces consideraron que ambos se aprovecharon de la situación personal de las chicas, de su pobreza, de su miedo, desconcierto e incertidumbre.

El caso que estremece sucedió en Trelew, Chubut. María de 39 años de edad (cuya identidad completa se preserva al igual que la de las nenas para protegerlas) es madre de tres niños, uno de ellos Sofía quien fue "usada" como "carnada" para atrapar a las otras dos menores. La nena de 14 años de edad, era la del medio de tres hermanos. La mayor de 18 años de edad abandonó su casa después de quedar embarazada a los 13 años de edad.

María estaba en pareja con Mauricio, un pintor de 44 años oriundo de Avellaneda, cuando ocurrió la aberración.

La fecha del hecho quedó grabada en la memoria no solo de las víctimas sino también de las familias de las nenas. El infierno comenzó el lunes 15 de agosto de 2016, María fue a buscar a su hija Sofía (14) y a su amiga Mara (12) a la casa de Nadia (14). Aquel día, Nadia le preguntó a su madre delante de todos si podía ir a pasar un día con María en Puerto Madryn junto a sus amigas. La madre de Nadia dijo que sí, pero le pidió a la mujer que por favor la trajera de vuelta al día siguiente porque tenía un turno con un pediatra.

Si bien María le dijo que sí lo haría, le mintió y no solo que no la llevó de vuelta a su hogar al día siguiente sino que además la hizo ingresar al mundo de las drogas y la prostitución.

Con el pretexto de ir todas juntas de vacaciones a Buenos Aires, se las llevó a las tres a dedo desde el sur del país en distintos camiones. Hasta ese momento, las chicas lo vivían como una aventura sin imaginar lo que les esperaría cuando llegaran a la "Gran Ciudad".

Dos días después, la madre de Nadia empezó a desesperar. Su hija -que no tenía celular y se había ido solamente con 100 pesos que ella le había dado y una muda de ropa- no volvía y María, que la tenía a su cargo, no contestaba sus mensajes. Temía que su hija, en un rapto de rebeldía, se hubiera escapado como una travesura, pero Rosa, una vecina y amiga de su hija, apareció en su casa con una certeza preocupante: "La gorda (en referencia a María) se las llevó a Buenos Aires para prostituirlas".

Después de una intensa búsqueda de la mano de personal policial de la Comisaría N°2 de Trelew y del Servicio de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes provincial, se empezó la búsqueda oficial. 

Según informó Infobae, tanto Mara como Nadia se comunicaron en dos o tres ocasiones con sus madres en llamados y mensajes de Facebook durante su ausencia que, supieron después, eran monitoreados por María y Mauricio. Aunque ellas decían que se encontraban bien y no revelaban lo que verdaderamente ocurría, sus familiares no lo creían y sospechaban.

Pero en una comunicación que Nadia pudo mantener a escondidas con su mamá desde el celular de Mauricio la semana siguiente, la mujer logró que su hija le dijera dónde estaba: en la villa La Carolina en Varela. 

Al día siguiente, el 25 de agosto de 2016, un grupo de efectivos de la DDI de Quilmes y de la policía de Chubut junto a la Oficina de Rescate y Acompañamiento de Personas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas, una trabajadora social y una psicóloga entraron en la madrugada a la casilla de madera, piso de cemento y techo de chapa de la calle 1134 de ese barrio, un operativo bajo la firma del Juzgado Federal de Rawson.

En la parte de atrás, al calor de un brasero con fuego, la única calefacción que había en la casa en pleno invierno, estaban Nadia, Mara y Sofía junto a María, Mauricio y su hijo, el dueño de la casa. Las menores fueron contenidas de inmediato por los especialistas y tanto María como Mauricio fueron detenidos, acusados del delito de trata de personas con fines de explotación sexual.

El horror de estar en un lugar desconocido

"No sé donde bajamos, yo nunca había venido a Buenos Aires", dijo Mara. Lo mismo dijo Nadia. Sofía ya había viajado con su madre una vez, pero igual no conocía la zona. En la madrugada llegaron a Florencio Varela en un remis pagado por María y se ocultaron en una casilla, donde se fueron a dormir para empezar lo que iban a ser, según creían ellas, sus "vacaciones". Sin embargo en la mañana, la pareja las hizo levantar de la cama temprano y fueron en colectivo hasta Plaza Miserere, en el barrio de Once, acompañadas y controladas por María.

Una vez ahí, María les dijo que debían "trabajar con los hombres" en un hotel ubicado a dos cuadras de la plaza. Las chicas no querían hacerlo y María les contestó que si no lo hacían las iban a echar de la casa.

"Más vale que hagan plata, porque acá todas hacen plata para pagar el alquiler por semana, que son 600 pesos", las amenazó Mauricio: "De algún culo va a salir sangre".

Las adolescentes permanecían entonces todo el día en la plaza hasta bien entrada la noche junto a María, que negociaba con los clientes el pago de la suma de 500 pesos, y a Mauricio, que las monitoreaba desde un lugar más apartado. Luego, uno de ellos las acompañaba hasta el hotel y esperaba en la esquina o en la puerta hasta que terminaran. La secuencia se repetía hasta con más de 10 hombres por día. Contaron también que trataron de evitar tener sexo en varias oportunidades y una vez, por negarse, un cliente la agarró del pelo a una de ellas y la golpeó hasta que pudo escaparse.

El dinero, por supuesto, jamás pasaba por las manos de las jóvenes y, aunque la excusa era el alquiler, todas refirieron que María y Mauricio lo gastaban principalmente en drogas (pasta base, paco, poxirran, marihuana y cocaína) que consumían diariamente. Luego las incitaban a ellas para que consumieran también. Tampoco tenían acceso a sus documentos, que María les había sacado antes del viaje. Una de ellas dijo además que Mauricio se alcoholizaba los fines de semana y que en varias oportunidades la acosaba y le pedía que le diera un beso a pesar de que ella se negaba.

Ni María ni Mauricio las proveían de preservativos y los clientes tampoco usaban. Durante el día, en todas las horas que pasaban allí, lo único que ingerían era alfajores y gaseosa que les daba María.

Ahora María y Mauricio deberán cumplir una condena tras las rejas, durante 12 años, algo que para los familiares de algunas de las víctimas es poco tiempo porque ambos "les robaron la infancia".

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