La Rioja

Conmoción: aseguran que la imagen de una Virgen llora

El párroco Jorge Torres realizó un sentido posteo en su cuenta de Facebook que fue compartido rápidamente. En él, se pregunta “qué nos querrá decir María con sus lágrimas'.
jueves, 27 de septiembre de 2018 22:37
jueves, 27 de septiembre de 2018 22:37

Conmocionados. Así viven los vecinos de Chilecito que no salen de su asombro por lo que está pasando con su venerada estatua de la Virgen de la Merced ubicada en el distrito Anguinan, en esa localidad de La Rioja.

El párroco Jorge Torres realizó un sentido posteo en su cuenta de Facebook que fue compartido rápidamente. En él, se pregunta “qué nos querrá decir María con sus lágrimas”.


¿POR QUÉ LA VIRGEN LLORA?
Anoche mientras compartía una cena con unos amigos, la noticia ya se había viralizado por varios medios: la imagen de la Virgen de la Merced ha comenzado a llorar. Muchos empezaron a preguntarme el por qué de este signo, si se trata de algo certero o de un efecto lumínico...

Siempre sostengo (y siguiendo lo que nuestra Iglesia como Madre y Maestra nos enseña) , que el tiempo es fundamental para que juntos como comunidad podamos discernir sobre la veracidad de estas lágrimas. Dios con el tiempo nos ayudará a descubrir el signo profundo de este hecho, sólo nos queda esperar y rezar.

Sin embargo, este suceso no puede quedar como algo anecdótico.
Qué nos querrá decir María con sus lágrimas.
En su canto del Magnificat, nuestra Madre se alegra y se regocija por la Buena Nueva que Dios trae a la humanidad, una imagen que llora nos está hablando de una serie de acontecimientos que entristecen a la Madre. 

En el evangelio de Lucas, María experimenta una felicidad tan profunda y llena de Dios al comprender que su Señor "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes". Todo lo contrario al evangelio de su Hijo, entristecen a la Madre.

Y pensaba en los motivos que podrían originar este dolor: pensaba por ejemplo en el rostro de tantos hermanos que hoy no tienen el pan de cada día, cuando pasan horas de largas jornadas trabajando en fincas sin tener un salario justo. En el llanto impotente de ese papá o mamá que a pesar del trabajo arduo no cuenta con el dinero suficiente para una vida digna, mientras está inserto en un país donde la corrupción de varios han impedido proyectar una historia distinta.

Me viene a la memoria el relato de esa criatura en Tilimuqui que me contó de sus experiencias en drogas, de sus dolores personales tratando de buscar una luz para su vida, sin poder contar con la contención necesaria para salir de estas estructuras que esclaviza... mientras él sufre, sus docentes se encargan de difamar y demonizar a todo aquello que lo relaciona con la Iglesia, atacando incluso la figura de su amigo sacerdote.

Recordaba aquella "profe" que acompaña, contiene y escucha a los pibes y pibas de aquel colegio secundario donde la marginalidad los llevó a las drogas y a tantas situaciones de dolores ... mientras su superior solamente "recomienda" no meterse en esas realidades porque ellos ya están "perdidos".
Cómo olvidar el testimonio de tantas mujeres maltratadas, humilladas y menospreciadas por una cultura machista que las desvaloriza y menoscaban su dignidad.

Pensaba en esas familias que por el vicio de la ludopatía que esclavizó algunos de sus miembros, muchas veces llegan a perderlo todo.  Hago memoria del testimonio de los chicos que hoy son adictos, que no encuentran trabajo, que viven en la marginalidad, que son señalados como delincuentes y estigmatizados hasta por el apellido que portan.

¿No será todo esto causante de tantas lágrimas en el rostro de María? Este signo nos tendría que interpelar hoy como sociedad, necesitamos de Dios, necesitamos respetarnos como hermanos, no agredirnos y maltratarnos, sentirnos amados y queridos por el Padre Celestial.
Dios está siempre con los sencillos de corazón, con los marginados y excluidos , con los oprimidos y humillados.

Todo aquello que genere odio, rechazo, exclusión y sufrimiento a los hijos de Dios, hacen brotar del rostro dulcísimo de María, las lágrimas de tristeza y dolor.

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